Panasonic se mete en la cocina

Autobus de panasonic

¿Soléis ver a Karlos Arguiñano? Si es así le habréis oido repetir hasta la saciedad que el aceite de cocina usado no se debe tirar por el fregadero, ni por el inodoro y menos aún a la bolsa de la basura. Debe guardarse aparte y entregarse a los servicios de recogida de los que disponen hoy en día todos o casi todos los ayuntamientos. Pero eso es aquí, en España. Luego están los japoneses que a todo le encuentran un doble sentido y deciden confecionar un bio-carburante para motores diesel a partir del aceite con el que Arzak ha frito unas sardinillas.

Panasonic ha englobado este proyecto dentro de su campaña Ideas for Life, que según su propia definición trata de reflejar el compromiso de la empresa para ofrecer productos y servicios basados en ideas de valor que enriquezcan los estilos de vida de las personas, promuevan el avance de la sociedad, y a su vez sean respetuosos con el medio ambiente.

A partir de esta premisa, de muchos litros de aceite usado y de una reducción de su viscosidad a base de etanol y un catalizador han logrado refinar el producto para lograr que ejerza la función de bio-carburante; siendo utilizado ya en 22 vehículos pertenecientes a la flota empresarial. Para ser exactos, según su nota de prensa: 18 camiones de transporte, 2 camiones de carga, 2 coches de empleados y luego, fuera de la empresa, en tres autobuses de la prefectura de Shiga, en Japón, donde se encuentra la fábrica de la multinacional.

En cifras equivaldría a preservar unos 0.8kg de petróleo por litro consumido, lo que implica un índice realmente bajo de contaminación por CO2. Tan sólo hay una pequeña pega según los usuarios de estos vehículos: el olor constante a frito produce hambre…