Pamplona aprueba la seguridad vial de sus zonas escolares

Niños en la calle

Después de realizar dos auditorías de seguridad vial en cinco de los centros escolares que tienen una mayor representatividad en la capital navarra, el Instituto de Seguridad Vial de FUNDACIÓN MAPFRE ha concluido en un amplio informe que los colegios de Pamplona cuentan con entornos viarios razonablemente seguros.

Las auditorías se realizan, precisamente, para evaluar el estado de seguridad de los entornos escolares y proponer medidas de mejora que reduzcan los riesgos y mejoren la circulación. Sin embargo, en el caso de Pamplona los datos han resultado bastante satisfactorios ya de entrada, lo que constituye una buena noticia para la seguridad vial de niños y jóvenes, además de plantear soluciones para otros centros que quizá no gocen de la misma situación.

En el aspecto positivo, tres de cada cuatro alumnos de ESO, de 12 a 16 años, que han participado a la hora de elaborar el informe indican que las calles que rodean sus colegios se encuentran en buen estado y que la seguridad vial en los accesos es muy buena, destacando los itinerarios escolares, el aparcamiento para vehículos de dos ruedas y el uso de vallas que evitan que los peatones crucen la calle por cualquier punto.

Sin embargo, no todo es ideal en los entornos de los colegios de Pamplona. Sus alumnos explican que escasean los agentes de Policía en los alrededores de los centros y que el acceso en bicicleta a sus lugares de estudio se podría mejorar. Con todo, no parece que el problema sea comparable, por ejemplo, con la situación que comentábamos recientemente sobre Cataluña, donde los alumnos topan con vehículos mal estacionados o que pasan a velocidades excesivas por las zonas escolares. En Pamplona, el problema de la velocidad lo han resuelto con la instalación de resaltos.

Niños jugando en la calle

El uso del vehículo privado, un punto crítico

Durante la elaboración de las auditorías se ha puesto de manifiesto un problema asociado con la movilidad de los alumnos, y es la escasez de aparcamiento para vehículos y autobuses que permita unos desplazamientos fluidos y seguros. Ante la imposibilidad de conseguir más espacio para los vehículos, la opción señalada en el informe pasa por buscar formas alternativas, como el desplazamiento a pie siempre que sea posible y el uso del transporte público, que debería fomentarse buscando un cambio de actitud en los padres de los alumnos.

Algunos otros puntos que se han evidenciado en el informe elaborado por el Instituto de Seguridad Vial de FUNDACIÓN MAPFRE tienen que ver con el estado del pavimento, donde su estado de conservación puede propiciar la formación de charcos, la necesidad de instalar elementos que impidan el estacionamiento incorrecto de los vehículos y señales de advertencia de peligro por la proximidad de las zonas escolares, así como señales luminosas en los pasos para peatones.

Otras sugerencias van en la línea de habilitar zonas de parada y espera en las proximidades de los centros escolares para que puedan ser utilizadas por los vehículos privados cuando no sea posible usar el transporte público, y en la necesidad de instaurar cursos de Seguridad Vial en los colegios con carácter permanente, así como la total implicación de los padres en la educación vial de sus hijos.

Son estas algunas de las propuestas que surgen a partir de la evaluación de situaciones extraídas de la realidad. A partir de aquí, se pueden intentar extrapolar a aquellas zonas que presenten problemas similares con el afán de mejorar la seguridad vial de los centros escolares y, por extensión, de los niños, que se encuentran en un momento crucial para integrar la que será su propia seguridad vial futura.

Más información | Inspección de Seguridad Vial en centros escolares de Pamplona
Foto | Theodore Scott, bureau36
En Circula Seguro | El 35 % de los niños catalanes siente riesgo de atropello, 68.000 personas atropelladas en cinco años, según un estudio de FUNDACIÓN MAPFRE