Otra vuelta de tuerca sobre límites de velocidad (y2) Conductores ni ágiles ni seguros, sino autoengañados

Alegorí­a de la célebre cinta de Moebius, en versión neumático

Tras la insólita propuesta lanzada el viernes por el Ministerio de Fomento para agilizar la circulación, no es de extrañar que se revitalice el eterno debate sobre la velocidad, que es tan recurrente como los argumentos que suscita y al final acaba convirtiéndose en un acelerado paseo por una cinta de Moebius en el que una y otra vez se escuchan con la misma vehemencia las mismas palabras contrapuestas.

La discusión se suele centrar en la incapacidad biológica del conductor para estar a la altura de las mejoras tecnológicas conseguidas durante los últimos decenios en materia de vías y vehículos. Es decir, que mantenemos los límites de la época de mi abuelo porque aunque coches y carreteras hayan evolucionado de forma asombrosa, el ser humano sigue saliendo de fábrica con la misma versión 1.0 instalada en su primitivo sistema operativo: tarda lo mismo en reaccionar, ve igual de mal que siempre, se distrae cosa fina y, por si fuera poco, todas estas cuestiones le traen sin cuidado.

Vistas así las cosas, tenemos ante nosotros un debate abierto sin solución posible. Cada argumento tiene su contrapunto y al final la partida suele quedar en tablas. Sin embargo, en todo esto hay un asunto que acostumbra a pasarnos desapercibido…

Logotipo Euro NCAP

De todos es sabido que las pruebas de choque que realiza Euro NCAP tienen lugar a una velocidad máxima de 64Km/h. Y es a esa velocidad que los dummies saltan por los aires y se pegan coscorrones contra los airbags tal y como los vemos en los vídeos de esa institución, reproduciendo una esperpéntica coreografía cuyos resultados en principio sirven para decirnos cuán seguro es el coche de nuestros sueños.

Pero, claro, luego a 64 Km/h no va ni su padre. Ni siquiera frenando antes del choque.

Al final, no es que la velocidad mate… pero ayuda. Si te distraes a 64Km/h y sufres un golpe, te quedas con cara de dummy. Pero si te distraes a 150Km/h y sufres un golpe, te quedas sin cara. Y el problema de fondo es que si “a 150 no se salva nadie“, a 120Km/h tampoco es que te quedes como para ir a bailar un foxtrot, que ya sabemos que cuando duplicamos la velocidad cuadruplicamos la energía cinética que acumula nuestro coche y que nos convierte en una bomba sobre ruedas si sufrimos una colisión.

Entonces, ¿qué hacemos? ¿Limitamos la velocidad en autopista a 64 Km/h?

Antes de que me caigan encima las primeras pedradas, dejaré aquí una idea que no es mía, sino que la expresó Jesús Monclús, experto en Seguridad Vial, en un artículo que escribió hace unos meses para la revista Travesía:

Hemos decidido, todos nosotros como sociedad, autoengañarnos y sacrificar un cierto número de vidas a cambio de llegar antes, de tener más tiempo para hacer más cosas al llegar al destino o de visitar más lugares, de ser más productivos, de abaratar los costes del transporte.

Touché. Me temo que Monclús está muy en lo cierto.

Velocidad límite

Pero seamos sinceros y coherentes, entonces. Porque no es sincera ni coherente una sociedad que clama que “una sola muerte es demasiado” y al fijar los límites de velocidad se guía por los mismos parámetros que el industrial que da validez a un proceso de producción que tiene una cuota de error asumible por la empresa.

En resumidas cuentas, el espíritu de la productividad propio de los tiempos modernos que caricaturizaba Chaplin nos ha ido deshumanizando hasta el punto en que estamos ahora, cuando preferimos tener un número aceptable de fallecidos en los papeles con tal de que eso que llamamos “la sociedad” continúe su propia andadura por la cinta de Moebius para llegar a ninguna parte pero, eso sí, de la forma más rápida posible.

De hecho, este paralelismo presenta un punto algo macabro. Y es que si bien en una fábrica de tornillos un error asumible por la empresa sería un tornillo sin cabeza de cada tantos, en seguridad vial la cuota de error asumible se mide en sufrimiento, más que nada porque cuando hablamos de seguridad vial hablamos de vidas y no de tornillos.

Retomemos ahora el debate sobre la ampliación de los límites de velocidad y veremos que quien afirma que las carreteras y los vehículos admiten límites mucho mayores lo que hace es elevar aún más la cuota admisible de sufrimiento, mientras que quien se enroca en mantener los niveles como están, “por su seguridad”, lo que está haciendo es perpetuar el autoengaño basado en una seguridad más que discutible.

No, si aún va a resultar que el debate, además de andar ya mareado, tiene como puntos de partida argumentos falaces… Y mientras tanto, la sombra del interés económico sigue acechando todos y cada uno de los movimientos que vemos a nuestro alrededor. Así, ¿cómo vamos a hablar de seguridad vial? Si es para echarse a llorar…

Foto | sleepyneko, Euro NCAP, NathanFromDeVryEET

En Circula Seguro | Otra vuelta de tuerca sobre límites de velocidad (1) Las incongruencias viales de nuestros administradores, El continuo seguridad-riesgo durante la conducción

  • pep

    Yo añadiria más al eterno debate sobre la velocidad, y es como se transmiten los mensajes a una sociedad en las campañas…ANTI-. “la velocidad mata”
    claro depende de en que sociedad emitas ese mismo mensaje…

    Yo siempre que alguien me cuestiona : la velocidad mata… le respondo: la velocida per se no mata…mata como cofactor…pero quizas sea uno de los principales , sino el que más CONTROLABLE ES,
    Es decir un conductor en sano estado psico-fisico,con un vehiculo 5 estrellas euroncap, pasadas todas las ITV, en una via segura y con buena climatologia a 150kmh, quizas sea menos peligroso que otro sin todo lo anterior a 80 kmh…
    peeeeero, caray,he aqui el truco… los otros elementos son menos controlables, impredictibles….la velocidad lo ES perfectamente , hay que aplicar mas o menos presion a un pedal…no???

    EL MENSAJE(a veces el lenguaje es importante) SERIA: CUANDO TODO O ALGO FALLA ….LA VELOCIDAD DISPARA EL RIESGO EXPONENCIALMENTE

  • El caso es que aquí no se quiere mojar el culo nadie. Lo primero, si hay medios a la venta que nos permiten en teoría ir más rápido a los sitios con más seguridad y estabilidad que en el coche de nuestros abuelos… ¿por qué las vías no se adaptan y actualizan a la modernización del parque móvil?

    Y segundo, en vez de demonizar a toda la sociedad “porque queremos correr mucho”… ¿por qué no se mojan el culo nuestros políticos y regulan por ley que un coche o una moto que circule por España no puede tener más de 50 CV y que no alcance más de 120 km/h? Se correría menos, y nos ahorraríamos un dineral en radares de a 50.000 euros el pelotazo.

    ¿No lo hacen? Pues entonces hay que ir con los tiempos. Ni hay que olvidarse ni deshacerse del pasado y lo aprendido, ni tampoco anclarse a él mientras el resto del mundo sigue avanzando.

    ¡Ah! y que cuenten los muertos y accidentes de tráficos tal como lo que son. No con patrañas como que si la palma el accidentado en más de 24 horas pues “ya no cuenta como víctima de tráfico”.

    Alguien dijo una vez que el pueblo es sabio. Y parece ser que los políticos piensan lo contrario. Pero es que encima nos tiran la patata caliente a nosotros o intentan de engañarnos con moralismos de medio pelo. Mientras haya transporte, y con la población yendo a más es lógico que haya más accidentes. Guste más o guste menos. Lo que no puede ser es que con millones de vehículos por las carreteras más que hace 50 años quieran conseguir un número de víctimas al año de 0 a ser posible… es imposible. Y lo peor es que mientras siguen encabezonados, su cabezonería la pagamos todos.

  • Obviamente, los coches de la epoca de nuestros abuelos no son los actuales, pero los que los conducimos si que somos, más o menos, igual. Ni que decir tiene que en cualquier coche actual, un choque frontal… no a 64km/h (que hasta aqui funcionan bien las estructuras deformables de manera programanda, airbags y demás sistemas de seguridad pasiva) pero si a 85 km/h es mortal de necesidad. Eso es lo que deberíamos tener todos en cuenta, ya que 85Km/h para cualquier coche que se venda hoy en día es una velocidad irrisoria. Los vehículos han mejorado mucho en potencia, confort de rodadura, sistemas de seguridad (activa y pasiva)… pero amigos, la energía cinética que se disipa en un choque a una velocidad “irrisoria” no hay chasis que lo absorba (en el mundo de la competición si). Por eso, yo simplemente abogo por una conduccion responsable, donde cada cual sepa cuales son sus límites contrando sus habilidades, prestaciones del vehículo, estado de la vía y situación del trafico. Si yo circulo a 180Km/h por una autopista, en un tramo recto, sin tráfico… y por cualquier motivo ajeno (animal en la vía, pinchazo de rueda, etc) ajeno tengo un siniestro… eso es un ACCIDENTE en el buen sentido de su etimología. Ahora, ir a 100km/h por el carril izquierdo “retenido” por otro vehículo al cual le estamos “oliendo el culo” y terminar estampados contra el… es una TEMERIDAD, y su conductor debería ser tratado poco menos de criminal. Ahora bien, para tráfico y sus estadísticas, es lo mismo (solo somos 2 victimas más de “accidentes de tráfico”). Como se deberia regular?, no se me ocurre ninguna manera que no suponga un verdadero cambio en la expedición de licencias de conducción.