Operación Tráfico del puente 15 de agosto 2011

circule con precaucion de xornalcerto

Acaba de comenzar, hace escasamente una horas, la operación del puente 15 de agosto. Un plato festivo con el ingrediente de la movilidad veraniega, ya que en muchos pueblos de España se celebran sus fiestas municipales. Se esperan millones de desplazamientos debido a que este puente, coincidirá con el comienzo del fin de semana y la nueva quincena de agosto con el consiguiente regreso para unos y comienzo para otros de las vacaciones.

Nada menos que 6,4 millones de desplazamientos, prevé la DGT,entre las 15:00 horas de hoy viernes y las 24 horas del lunes 15 de agosto. Además, estos días tienen el añadido de que hay un domingo de por medio y un lunes festivo de ámbito nacional. Itinerarios de entrada y salida hacia las zonas costeras utilizando las carreteras secundarias para la ida y vuelta hace más difícil la circulación. Por tanto, si queremos llegar a nuestro destino, la mejor receta además de las campañas de concienciación al volante es la prudencia.

No es por recordar siempre lo mismo, pero me viene a la memoria un dato negativo. A las pruebas me remito, con la aportación de este vídeo, en defensa de nuestros consejos de seguridad que casi a diario mencionamos en nuestros artículos de Circula Seguro y en contra de las estadísticas (negativas por el aumento de accidentes) que muchas veces nos recuerdan desde la DGT. No es que el recuento de accidentes y de víctimas no coincidan, sino que para nada son deseadas esas cifras que hablan de personas fallecidas y heridas. Por tanto, no seas tú el protagonista de unos datos que no deseamos.

Desplazamientos de largo y corto recorrido

Es de esperar un importante movimiento de vehículos de largo y corto recorrido por todas las carreteras de la geografía nacional, ya que la movilidad durante estos días vendrá motivada por una salida y retorno, cambio de quincena del mes de vacaciones de agosto y los desplazamientos cortos a poblaciones vecinas donde se celebran las fiestas municipales. También, no podemos olvidar los desplazamientos largos hacia los destinos de zonas costeras y playas por corresponder al habitual fin de semana de segunda residencia, para descansar o por esas vacaciones merecidas.

No es casualidad, pero suele ocurrir que cuando terminan las fiestas en un pueblo empiezan las fiestas del pueblo vecino. Es una tentación, si aún nos quedan algunos días de vacaciones antes de volver a la capital, para poder disfrutar de esas fiestas populares. Sabemos que hay poca distancia y no supone esfuerzo el quedar para utilizar el coche. Pero, muchas veces ese exceso de confianza no tiene en cuenta, en la hoja de ruta, la obra o reforma de la carretera que existe a mitad del trayecto. Claro, parece como si pusiéramos un piloto automático en nuestro coche y nadie pensó en las últimas novedades del trazado.

La combinación de fiesta, noche y alcohol es una combinación de alto riesgo

Deseamos pasarlo bien en compañía de la familia y amigos. Es más, es la fiesta que se celebra un día al año y hay que disfrutar del ambiente al máximo. Estamos deseosos de compartir una buena comida o barbacoa acompañados de las personas que queremos y no podemos perdernos esta gran ocasión. Después de los kilómetros realizados para llegar al destino está justificado ese merecido descanso. El problema viene cuando hacemos extensivo nuestro encuentro con una fiesta, bebemos, se nos hace de noche y alguien nos recuerda que tenemos que volver. ¿Pedimos un taxi? Sí, mejor. La responsabilidad al volante no es decisión de uno sólo cuando se va acompañado. No te compliques, pero tampoco te dejes llevar por los demás. No cuesta nada planificar el regreso antes de salir, ya que si entre todos se toma una buena decisión, seguro que habrá consenso.

El alcohol es incompatible con la conducción y eso lo sabemos de sobra. Ahora bien, si optamos por una buena medida, como por ejemplo el conductor alternativo (el que no bebe alcohol porque hará de chófer) o la utilización del transporte público, cuando sabemos que vamos de fiesta, puede ser la mejor solución. Por otro lado, yo que creo que debe existir la figura del conductor pasivo, es decir, si deseas seguridad para los demás, mira también por tí. Si exiges una conducción responsable, también tú, tienes que ser responsable. ¿Cómo?, pues preocupándote por los demás. No se trata de ser un ejemplo para lo demás, sino más bien de tomar una decisión que no implique riesgos.

Y termino, para que todo se cumpla, más formación e información, más campañas y medidas de seguridad eficaces. Incidir sobre jóvenes, mayores, motoristas, ciclistas y peatones para mantener o superar, siempre a la baja, los niveles de accidentalidad de los demás países europeos. En definitiva, responsabilidad y sentido común.

Vía | Europa Press
Foto | xornalcerto
Vídeo | EFE
En Circula Seguro | Reducir la siniestralidad es un compromiso de todos

  • Antonio Serrano

    Este fin de semana ha estado marcado por varias imágenes que tengo grabadas. Vivo en Madrid y sabéis que en agosto se volatiliza buena parte de la población. La lógica nos llevaría a pensar que, si hay menos tráfico, si se puede aparcar en cualquier sitio, si tardas la mitad de tiempo que el resto del año, no habría excusas para asumir riesgos conduciendo. Qué mejor ocasión para conducir como Caperucita Roja. No se me ocurren razones para conducir como el Lobo Feroz, pero somos expertos en “justificar” nuestros comportamientos con las prisas, la confianza o el “no pasa nada, nunca he tenido un accidente”.

    Pues bien, en Madrid he visto saltarse semáforos en rojo, de día y de noche, innecesariamente, ya que luego hemos coincidido en el siguiente semáforo. He visto a un conductor salir a toda pastilla de un semáforo, pasando entre dos coches a escasos centímetros, hasta el extremo de doblar violentamente el retrovisor del coche de su derecha, para luego pararse a 500 m a repostar (!). He visto un coche donde un niño de unos 6-7 años iba detrás, de pie, sin ningún tipo de sujeción, entretenido con un juguete, helándoseme la sangre al ver cómo me rebasaban a más de 60 Km/h en ciudad. He visto beber a gente que luego iba a hacer desplazamientos largos, tras una buena comida, a las 18 h de la tarde.

    He visto cómo el exceso de confianza que mencionas nos acompaña siempre, en todo tipo de trayectos, y cómo existe una cultura de la tolerancia que nos hace amoldarnos a la voluntad de otros.

    Coincido contigo en las soluciones que mencionas. Personalmente me he comprometido a desconfiar aún más de mí mismo, de mi capacidad como conductor,a comportarme como si cada día condujese por una ciudad distinta por primera vez, y a no tolerar situaciones inseguras como acompañante: parar el taxi que me lleva a 100 Km/h por el puente de Nuevos Ministerios, no subir al coche de un amigo que ha bebido, etc. Como decías, responsabilidad y sentido común, por la misma razón que empleaba Cicerón:
    “Mi conciencia tiene para mí más peso que la opinión de todo el mundo”