No olvidemos prestar atención a las cunetas para tener carreteras más seguras

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Estamos pasando tiempos difíciles en lo económico, y esto se está notando también, lamentablemente, en la mejora, mantenimiento y conservación de nuestras carreteras, pues los recortes presupuestarios también recortan en las partidas para estos trabajos. Y también hay que cuidar las cunetas.

Es importante entender que la seguridad en la circulación, en esa tarea que hacemos a diario de manera natural, conducir un automóvil, y la reducción de la cifra de víctimas en accidente de tráfico, ya sean muertos, ya sean heridos, dependen fundamentalmente de dos factores primodiarles: nosotros mismos, y la propia vía y climatología.

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La vía debe de estar en las mejores condiciones posibles de seguridad

Sin duda que nosotros mismos somos el factor más relevante: debemos conducir de manera responsable, atendiendo a las condiciones del tráfico, de la vía, y meteorológicas, debemos respetar las normas de circulación que nos permiten compartir y convivir las vías públicas, en ciudad o en carretera, debemos conducir en adecuadas condiciones físicas y psíquicas, debemos saber controlar la máquina que gobernamos y saber responder ante imprevistos, y debemos mantener en correcto estado de funcionamiento nuestro coche.

Pero no es menos importante la vía, las carreteras. Esta es responsabilidad de la Administración, del tipo que sea, local, autonómica o estatal, y debe diseñarse con la mayor seguridad posible, dentro del tipo de vía de que se trate, y del presupuesto económico del que se disponga. Desde luego hablando de seguridad, de la salud o de vidas, parece lógico y razonable defender que no se debería escatimar.

Y es importante también que las vías se conserven y mantengan en adecuado estado, y se vele porque no se deterioren en exceso: el firme de la calzada debe de ser regular, sin baches, deber drenar adecuadamente el agua de lluvia, las líneas deben de estar bien pintadas y verse correctamente de noche, los elementos de señalización y balizamiento deben seguir presentes, y estar en buen estado, etc.

Un tema importante del que a veces nos olvidamos, y al que se suele prestar más atención en autopistas y autovías, pero no siempre se le presta tanta atención en vías secundarias, sobre todo si tienen cierto tiempo, es el estado y seguridad de las cunetas.

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La cuneta

La cuneta es en pocas palabras la zanja o canal que se realiza a cada lado de la calzada de una carretera (o de un camino) para recoger y conducir las aguas de lluvia. Y como es lógico tiene cierto desnivel con respecto a la calzada.

Hay cunetas de diferentes tipos, y con mayor o menor profundidad, dependiendo fundamentalmente de su sección y de la cantidad de agua que deban recoger.

El problema es que la cuneta, su desnivel, la diferencia de cota, o ciertos elementos que se encuentran interpuestos en ella, como las alcantarillas y los salvacunetas, pequeños puentes para dar paso a una entrada o a otra carretera o camino y que dejan que pase el agua por debajo, aumentan la gravedad y las consecuencias de una salida de la vía.

No debemos olvidar que aproximadamente tres de cada diez accidentes con víctimas mortales son por salida de la vía. Así que toda medida que reduzca la gravedad del hecho de salirse de la misma reduciría el número de víctimas.

El problema es que cuando hay poco margen entre el carril y la cuneta, y el desnivel es muy fuerte, el coche se precipita con mayor violencia, o incluso pega un bote y se puede favorecer que vuelque.

En otros casos el problema es que el coche choca violentamente con los elementos interpuestos en la cuneta, como los salvacunetas, o alcantarillas. Son estructuras de hormigón contra las que el coche impacta habitualmente a gran velocidad, y suponen en sí mismas un choque frontal o semi-frontal.

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¿Cómo cuidar las cunetas?

Uno de los elementos que habría que cuidar es tener un arcén. Muchas carreteras secundarias no lo tienen, y ese es un primer problema: apenas hay margen entre el límite del carril y el final de la calzada. Ese margen permite al conductor corregir la trayectoria, esquivar un obstáculo, o frenar, sin salirse de la calzada, o al menos perder bastante velocidad antes de salirse.

En otras zonas habrá que evitar la salida del vehículo mediante guardarraíles, eso sí, seguros, con soportes tubulares, y mejor aún con faldones inferiores. Si la salida es inevitable, esta debe de ser lo menos abrupta posible.

Aquí de nuevo vuelve a aparercer el margen. La cuneta debería de tener una pendiente suave, y limitada, con una diferencia de cota (de altura) con la calzada que no sea excesiva. Además sería muy positivo, siempre que fuera posible, que hubiera una banda lateral a cada lado de la carretera, con pendiente suave, y sin obstáculos contra los que chocarse, que sirva de margen y permita que el coche pierda velocidad sin consecuencias graves.

Allí donde haya alcantarillas y salvacunetas, tienen que estar siempre protegidos, con rejillas o elementos que eviten que el coche se empotre cayendo en el desnivel, y haciendo que pase por encima, sin chocar contra él. Estos elementos dejan igualmente que pase el agua.

Ya hay varias soluciones industrializadas, pensadas para estos menesteres, incluso de empresas españolas, como por ejemplo viguetas prefabricadas de hormigón o parrillas de acero.

Para muestra, un botón. En el vídeo final se puede ver la diferencia entre impactar contra un salvacunetas de hormigón tal cual, sin protección, y hacerlo contra un salvacunetas protegido, que evita que el coche se empotre.

Estos sistemas no son tan caros como puede pensarse, están del orden de poco más de 1.000 euros por salvacuneta, y sería muy recomendable, sea un sistema u otro parecido, que se instalasen en todos aquellos puntos conflictivos. Hay muchos, y habría que hacerlo poco a poco, pero habría que hacerlo.

Fotografía | Wikipedia
Vídeo | Cidro Solutions – YouTube
En Circula Seguro | La conservación de las carreteras españolas se encuentra en peor estado que en 1985

4 comentarios

Escargot

He visto alguna carretera incluso que no tiene ni cuneta. Te cruzas con un camión por ahí y metes todo el lado derecho del coche limpiamente en el campo. Son dos ejemplos de estas carreteras la de Fuendetodos a Cariñena y la de Talamantes a… donde sea.

Pegártela no te la pegarás, pero de drenaje prefiero no saber cómo van.

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Leila

Precisamente hace unos días tuve un accidente… circulando por una carretera secundaria sin arcén ni cuneta, de estas que tanto abundan en Tarragona, quizás demasiado rápido, aunque dentro del límite. Se me fue un poco el coche para un lado, y lo que con arcen habría sido simplemente pisar la línea se convirtió en volantazo para evitar salir de la carretera, perdí el control del coche, que giró sobre si mismo y salí de culo por el otro lado, en medio de unos olivos. Por suerte para mi, no pasaba nadie en ese momento en sentido contrario. Y por suerte para mi, quedé entre dos olivos y no empotrada contra uno. Y por suerte para mi, mi coche no volcó con la pendiente que va de la carretera a los olivos. Porque podía haberme matado. La culpa fue totalmente mía, por circular demasiado rápido para mantener el control, por despistarme y dejar que el coche se fuera a un lado, y sobretodo por el volantazo. Pero con un arcén no habría pasado.

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Escargot

Menos mal que no pasó nada. De todos modos, una cosa es el límite legal y otra lo recomendable. Pero no creo que la solución sea bajar los límites… la solución es subir la educación vial.

También estaría bien que todas las carreteras tuvieran como mínimo sus dos sentidos amplios y sus dos arcenes, pero me da que eso no va a ser posible.

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