Ocho consejos para organizar un viaje largo con niños y hacerlo más llevadero

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Ya ha entrado el verano, los más pequeños terminan el curso escolar y comienza la temporada vacacional. Miles de familias organizan ya los preparativos hacia cientos de destinos para disfrutar de un merecido descanso, pero no sin antes tener que pasar por el agotador trámite de viajar. Para los niños un viaje largo se hace más eterno, más aburrido y arduo de lo habitual, por lo que es importante el papel de los padres en su planificación.

Para que los niños viajen cómodos y seguros es necesario afrontar los preparativos con positivismo y diversión, así las horas pasarán volando para todos y podremos disfrutar de las vacaciones que tantos meses hemos esperado. Con estas recomendaciones podrás hacer del coche un espacio de entretenimiento y seguridad.

1) Planifica el viaje con antelación

Los más pequeños no tienen tanta capacidad de adaptación como los adultos, su conciencia del tiempo es diferente y cada minuto se les hace más pesado. Debemos de plantear un recorrido cómodo, dando prioridad a las autopistas frente a las carreteras secundarias, y localizar previamente las zonas de descanso con restaurantes o servicios de abastecimiento para poder estacionar, al menos, cada dos horas sin ningún tipo de imprevisto.

Las sillitas de retención infantil y la sujeción con arneses son imprescindibles por cuestiones de seguridad, pero para ellos resulta incómodo y les provoca cansancio. Parar cada cierto tiempo a estirar las piernas les hará más llevadero el viaje.

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2) Limpia, vacía el coche y organiza el equipaje en el maletero

Envoltorios, papeles, botellas, juguetes… Todo aquello que se ha ido acumulando a lo largo del año es conveniente quitarlo de la vista para dejar únicamente lo imprescindible. Aspira los asientos y alfombrillas, recoge los restos de la merienda, barro y polvo antes de salir. Tu equipaje en el maletero debe de estar bien organizado y bien sujeto por la seguridad de los niños en el asiento de atrás. Una maleta mal colocada en una curva puede desplazarse y acabar por golpearles.

3) Anticipa la experiencia de los niños

Antes de subir al coche los más pequeños ya deben de estar preparados para viajar. Un buen recurso es inventar historias y cuentos con protagonistas que viajan a lugares únicos y con los que ellos se sientan identificados. También podemos preparar anécdotas sobre los paisajes, monumentos o poblaciones que van a ver por la ventana para alimentar su curiosidad e imaginación.

Si los pequeños conocen de memoria alguna película infantil, tenemos una buena solución a las infalibles preguntas de “¿Cuánto queda?”, por ejemplo, relacionando el tramo de recorrido con un momento de la película: “A estas alturas Aladdin acaba de entrar en la Cueva de las Maravillas para encontrarse con el genio de la lámpara”. Así, ellos sabrán localizar si están más cerca o más lejos del final.

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4) Ropa cómoda, buena temperatura y postura adecuada

Para poder pasar varias horas en la misma posición es importante sentirse cómodo y, en el caso de los niños, esta recomendación adquiere una mayor relevancia. “La camiseta me pica”, “el cinturón me aprieta”, “tengo frío” son algunas de las expresiones ganadoras en este tipo de situaciones, por lo que lo mejor es adaptar el habitáculo con una temperatura de alrededor de 22 grados centígrados, sin dirigir el aire acondicionado hacia los pequeños. Vestirles con ropa holgada de algodón y transpirable, sin presiones y que permita libertad de movimientos, además del uso de almohadillas, reposacabezas o fundas para los cinturones, les ayudará a descansar y dormir durante el trayecto.

5) No sin su juguete favorito

¿Qué necesita llevar tu hijo siempre consigo? Su osito de peluche, el chupete, la videoconsola, libros para pintar o juegos interactivos son algunas de las herramientas que pueden ayudarle a estar entretenido durante el viaje. Preparar una bolsa con juegos y actividades ayudará a que cuando comiencen a sentirse inquietos tengan con qué distraerse. Pocos niños pueden resistirse a ello y de esta forma contaremos con el factor sorpresa pues son muy efectivos y les permite elegir qué quieren realizar sin notar que les imponemos nada.

Cantar canciones, buscar objetos en el paisaje, jugar a las palabras encadenadas, contar marcas o colores de coches son trucos interesantes para entretenerles. Aunque si tu pequeño es dormilón, lo mejor será que lo haga durante el mayor tiempo posible.

6) Comer ligero e hidratarse constantemente

Evitemos las comidas calóricas, pesadas y con mucha grasa, pueden causar malestar y un niño es posible que no pueda aguantar todo el viaje con esa sensación de estrés. Intentemos comer con tiempo suficiente antes de subir al coche, hacer una buena digestión y en cantidades reguladas. Sí conviene tener algún snack ligero sin demasiados azúcares o fruta rica en hidratos de carbono como el plátano, que permitan saciar el hambre sin llenar el estómago

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7) Objetivo: evitar el mareo

A partir de los 3 años, los niños pueden sufrir mareos cuando viajan en coche debido a que lo que percibe el cerebro no está coordinado con las señales que reciben los oídos, órganos responsables del sentido del equilibrio. El resultado son náuseas, malestar, vómitos, sudoración excesiva y bostezos más frecuentes. Enlazando con el punto anterior, evitar comidas abundantes alejará estos síntomas pues con el estómago vacío es más fácil marearse.

De igual manera, en muchos menores y adultos, la lectura, las consolas y las películas pueden aumentar el riesgo, como también lo hacen una mala ventilación o una temperatura demasiado elevada. Si tu conducción es agresiva o el trayecto circula por zona de curvas el mareo puede incrementarse, sobre todo en los asientos traseros.

8) El copiloto, el mejor aliado en un coche con niños

Un niño que lo pasa mal en el coche es también una distracción para la conducción. Los lloros, vómitos, gritos y carcajadas pueden alejar al conductor de su concentración en la carretera, por lo que el papel del copiloto es fundamental. Lo mejor será parar todas las veces que sea necesario, pero durante el trayecto, el copiloto acompañante puede solucionar situaciones como el cambio de mudas, limpieza con toallitas, gestionar el botiquín, abrigar a los pequeños, etc. Si lo necesitan, también conviene sentarse en la parte trasera para participar en sus juegos o ayudarles a dormir.

Acostumbrar a los niños a viajar largas horas en coche no es tarea sencilla para nadie, pero una correcta planificación sin caer en la desesperación ayudará a que el ambiente familiar mejore para, una vez en tu destino, disfrutar plenamente de las vacaciones sin miedo a subir al coche de nuevo.

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