Nuevos radares-semáforo y cómo conocerlos todos de forma legal

radar-semáforo

En los últimos tiempos las ciudades están buscando, a toda costa, reducir los índices de siniestralidad en sus vías urbanas. Choques entre turismos, atropellos a ciclistas o peatones y caídas de motoristas son algunos de los accidentes que, si bien son prácticamente imposibles de evitar en su totalidad, pueden reducirse considerablemente.

Para mitigar el número de accidentes y la gravedad de lesiones provocados por los mismos, las ciudades han sufrido muchos cambios en los últimos años y los resultados se han notado. Algunos ejemplos pueden ser la sustitución de cruces entre calles por rotondas, resaltos en pasos de cebra o la introducción de semáforos donde antes los había.

Por desgracia, las cifras aunque eran menores, seguían siendo altas. Por lo que también hubo que recurrir a las sanciones económicas (y retirada de puntos del carnet dependiendo de cada caso) utilizando radares de velocidad fijos y móviles, sancionando el uso del teléfono móvil o el hecho de no utilizar el cinturón de seguridad o el casco a los motoristas; por citar solo algunos ejemplos.

Las cifras de siniestralidad en vías urbanas descendieron, pero parece que se han quedado estancadas. De hecho, en 2014 y en 2015 el número de fallecidos en este tipo de vías fue el mismo, 441 muertos, mientras que los heridos graves crecieron levemente en 2015, de 4.740 a 4.758.

¿Qué es y cómo funciona un radar foto-rojo?

Hoy nos vamos a centrar en los radares, pero no en los radares de velocidad; sino en las cámaras que detectan de forma automática cuando un conductor “se ha saltado el semáforo en rojo”, preparando y enviando “la receta” al propietario del vehículo prácticamente sin intervención de un humano. Con este sistema se pretende evitar que un conductor rebase el semáforo cuando se encuentre en rojo y pensarse dos veces si hundir el acelerador cuando se encuentra a 20 metros y pasa de verde a ámbar.

El principio de funcionamiento de este tipo de radar-semáforo es muy sencillo. Si el sensor, situado cerca del semáforo, detecta que algún vehículo ha atravesado la intersección o paso de peatones mientras el propio semáforo prohibía su paso mediante la luz roja, realizará una fotografía que se enviará automáticamente al centro de control correspondiente. Desde allí se tramitará y enviará la sanción. De momento, este tipo de radares necesita una cámara por cada carril de la vía que controla, aunque seguro que no tardarán en evolucionar y simplificarse.

¿Dónde suelen estar ubicados?

cámaras

Según las autoridades y los responsables de la utilización de estos sistemas, no tienen ningún fin recaudatorio, sino que buscan reducir las tasas de siniestralidad en determinados puntos de la ciudad.

Por tanto, podemos decir que se encuentran en pasos de peatones o intersecciones muy transitadas, en vías anchas con varios carriles que generan confianza y donde se suelen sobrepasar los límites de velocidad por lo que es probable no tener espacio suficiente para detener el vehículo ante el semáforo. También en pendientes descendentes y pronunciadas donde los vehículos suelen ganar velocidad por la inercia, y en lugares peligrosos y donde se hayan registrado un elevado número de atropellos o accidentes aun habiendo un semáforo tradicional o un paso de cebra.

¿Cómo conocerlos y saber dónde se encuentran (de forma legal)?

Es fácil reconocerlos porque, al igual que los radares fijos de velocidades, es obligatoria su señalización. De todos modos, existen otros métodos para conocer su localización. La tecnología y las apps (esas que tanto nos entretienen y tanto tiempo nos pueden llegar a quitar), pueden ser muy útiles para saber dónde se encuentran los radares.

Como ya sabréis existen aplicaciones como Social Drive o iCoyote que pueden avisarnos de los radares fijos o móviles, de si hay algún helicóptero Pegasus rondando la zona o de distintos controles de las autoridades (alcoholemia, registros, etc), sin olvidarnos de accidentes o retenciones. Además de unos avisos fijos (como pueden ser los radares de velocidad fijos), también son capaces de informarnos en tiempo real de la situación del tráfico.

Los usuarios interactúan con la aplicación y, por tanto, con el resto de usuarios. Si se encuentran ante alguna incidencia o ven, por ejemplo, un radar móvil, de forma muy intuitiva lo comunican. Gracias a la posición GPS, el sistema sabe en qué punto exacto se encuentra esa situación anómala. El resto de usuarios de la App que se encuentren cerca de la zona serán notificados, pudiendo tomar una ruta alternativa o disminuyendo su velocidad.

La Dirección General de Tráfico tiene su propia aplicación móvil, disponible tanto para iOS como para Android. A través de ella, podemos conocer dónde están los radares fijos y cómo se encuentran las carreteras viendo, en directo, su estado a través de las cámaras oficiales. También nos alertará cuando nos acerquemos a alguna incidencia grave.

Estos métodos son 100 % legales, aunque parece que no sentaron muy bien a los cuerpos y fuerzas de seguridad. Los dispositivos que la ley no permite son aquellos que interactúan directamente con el radar, bien detectándolos o bien inhibiendo su uso. Está penado con multas desde 200 euros y la retirada de 3 puntos del carnet. Como estas aplicaciones no interactúan con los dispositivos de medición o captación de infracciones, no pueden ser sancionados.

Eso sí, no hay nada como cumplir la ley, no saltarse los semáforos y respetar los límites de velocidad para evitar ser multados.