No todas las sillitas de seguridad infantil en el coche protegen correctamente

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Una de las mayores causas de mortalidad infantil que podemos encontrar en la actualidad son los accidentes de tráfico y en muchos casos, no se cuenta con dispositivos de retención infantil adecuados, aunque en otros casos es, sencillamente, que se carece de ellos. Son muchas las razones por las que como adultos y padres debemos preocuparnos de analizar, comparar y escoger una buena sillita de seguridad, ya que no todas pueden ser compatibles y adaptarse a las necesidades de los más pequeños.

Aquí analizaremos los motivos que hacen de un sistema de retención infantil un método seguro y protector o no, en función de lo esclarecido tras el último Informe Europeo 2016 sobre la Seguridad en los Sistemas de Retención Infantil (SRI) y otros estudios.

Normativa, regulaciones y clasificación de los modelos

En el año 2014, se modificó la Directiva 91/671/CEE del Consejo Europeo que permitía unificar a nivel comunitario la normativa en sillas infantiles, las cuales siempre deben estar homologadas (con una etiqueta de color naranja situada en la parte trasera), por lo que las sillas infantiles que se venden tanto en España como en toda Europa tienen que cumplir ciertas condiciones mínimas estipuladas por un reglamento (el ECE-R44/04).

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Además, según esta normativa que ha ido actualizándose a lo largo de los últimos años, el uso de sillas infantiles en niños con una altura igual o inferior a 1,35 cm es obligatorio en los asientos traseros del vehículo. Y desde el pasado 1 de octubre de 2015 está prohibido que niños con una estatura igual o inferior a esta o menores de doce años viajen en el asiento delantero del copiloto aun teniendo un dispositivo de retención, salvo en casos excepcionales (porque los asientos de atrás estén ocupados con más niños o porque el coche no cuente con condiciones adecuadas en esa parte del habitáculo).

En caso de situarse la silla en el asiento delantero, deberá desconectarse el airbag y colocarse siempre en el sentido contrario a la marcha. No cumplir con estos mínimos conlleva una infracción grave, con la consiguiente sanción económica de hasta 200 euros y retirada de tres puntos. Pero más grave aún puede resultar si en vez de términos económicos hablamos de términos de seguridad y protección, donde a parte de ser responsables debemos analizar aquellos modelos que mejoren notablemente la calidad del servicio.

22129968783_d6b558bcc9_hEs por ello que hay que tener en cuenta los diferentes tipos de silla que existen en el mercado y que os mostramos resumidamente en la tabla inferior, en función de unos criterios oficiales de clasificación según la edad, peso y tamaño del niño. A esta gráfica se irá incorporando poco a poco al resto de los grupos el nuevo concepto de i-Size que pretende ser el factor determinante a la hora de valorar cada producto con un nuevo sistema de medición según la altura del niño exclusivamente.

  • GRUPO 0 y 0+ (0-10 KG), hasta 1 año: posición horizontal, hasta 13 kg en sentido contrario a la marcha.
  • GRUPO 0+ (0-13 KG), hasta 1 año o 1 año y medio: en sentido contrario a la marcha, en la plaza delantera en sentido inverso, debe desconectarse el airbag.
  • GRUPO I (9-18 KG), de 1 a 4 años: posición sentada o reclinada, dotadas de arnés o sistema de escudo ventral para adaptarse gradualmente a la fisionomía del niño.
  • GRUPO 0+, I, II (0-25 KG), hasta 7 años: en ambos sentidos de la marcha.
  • GRUPO I, II, III (9-36 KG), de 1 a 12 años: para trayectos largos, mantener el respaldo hasta los 36 kilos para evitar riesgos de impacto lateral.
  • GRUPO III (25-36 KG), de 7 a 12 años: Elevado sin respaldo.

¿Qué dice el Informe y qué se puede mejorar?

Precisamente han sido los modelos homologados según la norma i-Size los que mejor evaluación han obtenido en el último Informe, y aunque en general un gran porcentaje (84%) han superado las pruebas con una calificación de satisfactoria o aceptable, aún hay camino que recorrer en el futuro. De los 32 modelos de silla analizados, incluyendo pruebas de impacto lateral, dos de ellos han obtenido una calificación de insatisfactorio y tres, un resultado de muy insatisfactorio, sobre todo en los apartados de seguridad, uso y resistencia a sustancias tóxicas, aunque con mejor puntuación en ergonomía y confección.

Aquellos modelos que peores notas han obtenido se deben principalmente al riesgo alto en choque frontal y lateral (sobre todo de la mitad superior), su baja estabilidad dentro del vehículo, la falta de tensión y ajuste del arnés, y en ocasiones, la inseguridad que provocan los elementos desmontables como los respaldos. Por otro lado, pocos de estos incluyen elementos sistemas de instalación Isofix o criterios de evaluación i-Size, que provoca que muchos queden obsoletos y resulten poco prácticos. Finalmente, una cuestión obvia pero determinante es la dificultad del montaje y la sencillez o problemas con la que se adapta el cinturón de seguridad a la silla, así como el tamaño y lugar que ocupa en el asiento, que pueden provocar diferencias drásticas entre un modelo y otro.

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Por ello es conveniente hacer caso a varios criterios que pueden determinar el valor de uno u otro sistema de retención. Los cinturones deben estar siempre rectos y sin pliegues, tensos y bien ajustados al niño de forma que pase por encima de la clavícula y lo más bajo posible por encima de las caderas, pero nunca sobre el estómago. También en el caso de los arneses de sujeción, que son unos tirantes incorporados a la sillita y sirven para sujetar al niño al sistema de retención.

Es conveniente que para asegurar la silla al asiento, se cuenten con al menos tres puntos de sujeción o apoyo, dos en el respaldo del asiento trasero, y un tercer punto de anclaje en la parte trasera del asiento (llamado Top Tehther). Aunque el sistema Isofix es el sistema de anclaje más recomendado y seguro a la hora de de eliminar el factor humano en la tarea de sujetar el SRI en el asiento del coche y será siempre universal. En otro sentido, para el acoplamiento entre el coche y la silla es siempre mejor instalar la silla en el centro de la parte trasera, de esta forma el niño queda más protegido en caso de colisión lateral.

Si ya estás decidido a comprar un sistema de retención infantil adecuado, te recomendamos que primero leas el manual de propietario de tu vehículo, de forma que compruebes que es compatible con el modelo elegido, solicita que te hagan una demostración del montaje y aprovecha para llevar a tu hijo y para probar la silla que pretendes adquirir.

Si quieres saber más sobre sistemas de retención infantil, la Fundación MAPFRE cuenta con un amplio abanico de informes respecto a los sistemas de retención infantil y seguridad vial en general. También puedes utilizar su comparador de sillitas si estás buscando el modelo más adecuado para tu hijo.

 

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