No es momento de ponerse medallas

Centro de control de tráfico

Estos días las noticias hablan del descenso conseguido en la siniestralidad durante la Semana Santa. 40 muertos menos, dice el balance definitivo que ha hecho público la DGT. De 103 hemos pasado a 63.

Resulta ocioso intentar apuntar hacia una justificación concreta de este relativo éxito. Quienes se dedican en serio a estudiar estos temas saben que la reducción de muertes no se debe ni al aumento de radares, ni al miedo a la pérdida de puntos, ni a la concienciación de las personas, ni al buen o mal tiempo ni a la buena suerte, sino a todas estas razones (y algunas más) en su conjunto.

Si la siniestralidad es multifactorial, también lo es cuando aumenta y cuando disminuye. Detectar y aislar los factores de riesgo va bien para enfrentarse a cada uno de ellos. Poner en práctica medidas concretas es positivo, pero siempre y cuando se entienda que ellas estarán enmarcadas en una política global encaminada a la reducción de muertes.

Por todo eso, sería absurdo buscar la incidencia de tal o cual factor en este resultado. ¿Que ahora van mejor las cosas que cuando no había radares o puntos que perder? Psé. También es cierto que cuando hay retenciones salvajes como las que hemos visto estos días en las noticias hay menos posibilidades de morir en la carretera, a no ser que nos sobrevenga un ataque de aburrimiento. ¿Qué quiere decir esto? Que los méritos vienen y van con la facilidad con que suben o bajan las cifras. Así que no es cuestión de tirar cohetes ni de ponerse medallas, por lo que pueda pasar.

Hay algo más. Aunque una sola muerte sea un hecho lamentable, hay que tener en cuenta que hablamos de números sumamente pequeños, por lo que cualquier leve modificación en un solo siniestro dispara los resultados finales. Veamos un ejemplo. Aun cuando las cifras globales revelan una disminución en la siniestralidad, en Castilla-León y en Catalunya el número de fallecidos ha sido el mismo que el del año pasado: 8 en tierras castellanoleonesas y 12 en las carreteras catalanas. En este último caso, sabemos que 5 de esas 12 personas fallecieron en tan sólo dos accidentes.

¿Qué significa esto? Que una distracción menos, o una vía mejor acondicionada, o un cuidado mayor con la velocidad en un momento dado, y ahora estaríamos hablando de un éxito rotundo en la operación de Semana Santa. Y a la inversa también funciona. Un loco adelantando lo inadelantable porque él lo vale más un señor que no supiera incorporarse en una carretera más otro que hubiera cogido el coche después de una juerga loca y ahora quizá estaríamos hablando de más de cien fallecidos otra vez. Los números son así: cuanto menor es la cantidad que representan, mayor es su valor.

Vía | Terra, ABC, SCT

Imagen | 20minutos

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