Aunque no lo creas, no siempre vas por el carril más lento en un atasco

Congestión de tráfico

¿Cuántas veces pensamos cuando nos encontramos envueltos en un atasco que vamos por el carril más lento? Aunque te cueste creerlo, no siempre es así. ¿Por qué? La respuesta es más sencilla de lo que en un principio piensas. Te enseñamos a cómo superar el estrés un atasco y aliviar sus consecuencias.

En plenas vacaciones en los que los atascos se suceden en los distintos puntos costeros del país, si te encuentras envuelto en uno, casi siempre tendrás la impresión de haber elegido el carril más lento.

Un sentimiento de cansancio, aburrimiento y frustración se juntan en tu cabeza con la sensación de no estar nunca avanzando y ver cómo se mueven los coches de la otra fila mientras nuestro carril se encuentra parado.

No es más que una percepción

¿Por qué pensamos que siempre vamos por el carril más lento en un embotellamiento? He aquí la gran pregunta. Un planteamiento lógico, si analizamos la situación con la que nos encontramos en una caravana.

En realidad, no deja de ser una percepción, que tiene una sencilla explicación: la mayor parte del tiempo que pasas en un atasco, lo pasas detenido, sin avanzar, por lo que la sensación que tenemos es esa, la de no estar en movimiento, avanzado. Sin embargo, los coches de los carriles contiguos, sí parecen moverse.

La realidad no es otra, que en una retención todos los coches avanzan a ritmos similares y todos los conductores sufren esa sensación de desasosiego como consecuencia de verse inmersos en el atasco.

Congestión de tráfico

Los atascos y sus consecuencias

Las consecuencias de los atascos son bien conocidas por todos, aunque de vez en cuenta conviene hacer memoria para recordarlas: además de acabar con la paciencia de los conductores, los hacen perder días y horas de productividad, aparte de disparar los niveles de contaminación e incrementar el número de accidentes.

Según una investigación publicada por Renfe en 2011, los atascos costaron a la sociedad española nada menos que 2.298 millones de euros en 2010.

El origen del embotellamiento surge tras la Segunda Guerra Mundial, en una época en la que se vivían momentos difíciles en donde las ciudades europeas, unas más que otras, tenían cada vez más difícil gestionar ese incremento exponencial de la congestión.

La solución al problema pasaba por la multiplicación del número de carriles por encima del número de coches en circulación. Un remedio que lejos de solucionar el problema, lo agravó aún más, pues cuantas más carreteras se construían, más carriles se llenaban.

Congestión de tráfico

La Paradoja de Braess explicó cuál es el problema

La paradoja, presentada por el matemático Dietrich Braess en 1968, daba respuesta a ese embotellamiento proporcional al número de carriles.

Según Braess, los usuarios de la carretera tienden a elegir la ruta que más le conviene de manera “egoísta”, con el objetivo de reducir su tiempo de viaje. Por este motivo, al abrir una nueva vía que le permita llegar al destino con mayor antelación, todos las elegirán, sin contemplar aquellas que, aunque sin estar llenas de tráfico, aumenten la duración del desplazamiento. Una decisión lógica, a pesar de que su acción provoque en la mayoría de los casos una mayor congestión que si hubieran elegido la otra vía.

Los conductores agresivos y austadizos, los causantes del tráfico

A la paradoja de Braess se suma un componente psicológico que produce estar envueltos en los atascos. Según una investigación llevada a cabo por el Instituto de Tecnología de Georgia (EEUU), la culpa de las deceleraciones que obligan al tráfico a parar, causando las tan temidas retenciones es de los conductores agresivos que circulan velozmente, o muy pegados al vehículo que le precede y de los asustadizos, que dejan largos espacios entre coche y coche.

Casi un día metidos en el coche por atasco

Por término medio, cada español perdió en un atasco el pasado año unas 18 horas, una hora más que en 2014, de acuerdo a los datos del medidor de INRIX del Tráfico publicados en su último Informe Anual de Medición de Tráfico (2015 Traffic Scorecard).

Datos que reflejan que casi un día de sus vidas, cada conductor español lo pasan metido en el coche. El récord se lo llevan los conductores de Barcelona, quienes durante 2015 se pasaron 22,5 horas, seguidos muy de cerca por los madrileños, quienes perdieron 22 horas metidos en su coche. A estos les siguen los sevillanos con 18 horas, los bilbaínos con 16 y los valencianos con 12 horas.

Los resultados del citado estudio iNRIX reflejan como cada año millones de españoles sufren en su carnes lo que implica perder minutos de su preciado tiempo envueltos en un atasco.

Conductora tranquila

Si te ves envuelto en un atasco, apúntate estos consejos

Cuando ya no hay vuelta atrás y te ves inmerso en una retención es fundamental mantenerse tranquilo, dejando a un lado la irá, la angustia y el enfado, para que el atasco no se convierta en un auténtico calvario. Desde aquí, te proponemos una serie de consejos al volante, que a buen seguro, te será más llevadero.

  • Ármate de paciencia y nunca pierdas la concentración al volante. Trata de evitar exteriorizar tu frustración, que te llevará a realizar movimientos nerviosos, a acelerar bruscamente o incluso, a pitar. Dichas acciones no te llevan a ningún lado.
  • Evita cambios constantes de carril, que lo único que te pueden llevar es a provocar más retención.
  • Trata de mantener una velocidad constante, evitando aceleraciones y frenazos.
  • Ponte cómodo en tu vehículo, bien poniéndote música que te relaje o la radio. También activa el climatizador a una temperatura estándar de 22 grados, para hacer del habitáculo de tu vehículo un lugar aún más confortable.
  • Atiende a las señales y letreros luminosos que pueden indicar vías alternativas.
  • No te marques objetivos ni te obsesiones con llegar a una hora concreta, la situación es la que es y debemos aceptarla como tal, pues lo importante es llegar con seguridad al lugar de destino.
  • No trates de recuperar el tiempo perdido emprendiendo, una vez que se haya acabado la congestión, la marcha a gran velocidad comenzando a adelantar ‘ como un loco’. Reaccionando así, aumentas las posibilidades de sufrir un accidente.

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