Nieve, hielo y viento, ¿cómo reducir el riesgo al volante?

Conducir con nieve, hielo y viento

Aunque tarde el invierno ha llegado aunque no sabemos si se quedará por mucho tiempo.   La nieve, el hielo o la calzada deslizante por la llovizna, unida al frío, supone un factor de riesgo para la conducción. Pérdida de control del vehículo, patinazos ante frenadas o falta de adherencia son algunas de las situaciones a las que podrías tener que hacer frente.

Tras un fin de semana con la nieve y el viento como protagonistas conviene recordar algunas recomendaciones preventivas a los conductores para reducir el riesgo de accidente.

Damos por hecho que ante todo hay que respetar las normas, circular con más precaución y adaptar la conducción al estado de la vía y a la meteorología. Si el tiempo es realmente malo lo más prudente es abandonar la idea de lanzarse a la carretera, pero si no tienes más remedio que coger el coche, planifica el viaje con antelación, consulta el estado del tráfico y pon a punto tu vehículo.

Si la vía brilla, ¡placa de hielo!

Si hay un elemento realmente peligroso porque no es visible a simple vista es el hielo. Un truco para descubrirlo antes de que los neumáticos lo pisen es detectar zonas brillantes en la vía. Pon todos los sentidos en funcionamiento porque puede haber hielo.

Lo más seguro es evitar zonas sombrías como pueden ser los laterales de la carretera con zonas arboladas, sobre todo a primera hora de la mañana que es cuando más posibilidades existe de que haya hielo. Los puentes y los pasos superiores son los primeros en congelarse. Si finalmente tu coche pasa por una placa de hielo no frenes.

Lo que tienes que hacer es levantar suavemente el pie del acelerador y dirigir el volante hacia el lado a donde se va la parte trasera del vehículo. En estos casos el disponer de control de estabilidad (ESP) puede ser vital. También debes accionar con suavidad el volante y el freno. Si la adherencia disminuye de forma drástica utiliza marchas largas.

¿Y si tienes que aparcar en una zona con riesgo de heladas? Acuérdate de levantar los limpiaparabrisas, ya que el peso de la nieve puede romper los ejes.

Con viento cuidado al adelantar

Con nieve, evita el freno

Si te pilla una nevada por el camino lo más aconsejado es circular por las roderas que hayan dejado otros vehículos y hacerlo a una velocidad constante y despacio. Si la nieve es muy abundante tendrás que utilizar el impulso del coche para no quedarte atascado. Y a la hora de enfrentarse a un descenso, hacerlo con lentitud y evitando utilizar el freno para evitar que se bloqueen. Para retener el vehículo es mejor hacerlo con el freno motor.

Ahora, si por mucho que lo has intentado, finalmente te quedas inmovilizado por una fuerte nevada, aparca el coche dejando vía libre a las máquinas quitanieves, apaga el motor y no abandones el vehículo si no existe un refugio cerca.

Ante la previsión de mal tiempo inicia el viaje preparado, fundamentalmente con combustible suficiente, algo que te permitirá tener calefacción más tiempo en caso de emergencia y te aportará un peso adicional para circular en zonas resbaladizas.

Si hay viento, cuidado al adelantar

Con fuerte viento las situaciones más peligrosas se suelen experimentar, sobre todo, al adelantar a otro vehículo y al salir de una zona protegida a otra llana. En estos casos la recomendación es reducir ligeramente la velocidad y sujetar con firmeza el volante con las dos manos.

Así estarás preparado para corregir suavemente posibles cambios en la trayectoria. Te ayudará si llevas el motor con suficientes revoluciones para que tenga fuerza para mantener la trayectoria.

Y no olvides

  • Aumentar las paradas en viajes largos. La conducción invernal aumenta la fatiga y reduce la capacidad de conducción.
  • Poner la calefacción o bajar un poco las ventanillas te ayudará a eliminar el vaho de los cristales.
  • Mantén la distancia de seguridad, sobre todo en caso de lluvia, niebla, hielo o nieve. Con climatología adversa evita los delantamientos.
  • Si vas a conducir de noche, revisa y limpia los faros, ya que pueden quedar inutilizados al acumularse la nieve.
  • Y por supuesto, nada de alcohol al volante, respeta las normas y utiliza los sistemas de retención (cinturón de seguridad y sillitas infantiles).

 

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