Motos: cuando la carrocería es tu propio cuerpo (y 2)

En el anterior artículo empezamos a repasar los diferentes fenómenos que pueden producir daño a un motorista cuando, desafortunadamente, pierde el control de su máquina. Dividimos la caída más o menos en tres fases básicas (aunque, en la realidad, a veces pueden no producirse las tres, o producirse mezcladas; la realidad siempre es más complicada).

La primera fase es la caída inicial, la primera vez que uno da con su huesos en el suelo. Como dijimos el otro día, este golpe no suele producir daños demasiado graves (a no ser que haya mala suerte o se caiga en una mala postura, claro), ya que en él no se pierde toda la velocidad. Es más o menos equivalente a caerse en parado, los efectos del movimiento se notarás más adelante, como veréis. Y aquí es donde el casco y otras protecciones son especialmente útiles para mitigar los daños.

Por lo tanto, un motero bien equipado y sin demasiada mala suerte, suele sobrevivir al golpe inicial con apenas unas magulladuras, y a veces algún que otro hueso roto. Pero como no ha perdido toda su velocidad, su cuerpo se desliza por el pavimento a lo largo de muchos metros.

Aunque no lo parezca, este deslizamiento por si solo puede provocar bastantes daños. El deslizamiento con la piel desnuda a tal velocidad en un medio tan abrasivo como el asfalto, provoca una fuerza de fricción que puede arrancar nuestra piel a tiras. Incluso podemos llegar a perder una cantidad significativa de masa muscular. Y la ropa normal no supondrá una gran diferencia. Imaginaos que podemos usar una lima para escapar de la cárcel, imaginaos lo que le puede hacer la fuerza de fricción a la carne humana.

Por suerte, la tecnología acude al rescate. Hoy en día existen tejidos lo suficientemente resistentes para proteger la piel, y su contenido, en este proceso. Si habéis visto las carreras de motos, habréis observado como al caerse y deslizarse por el suelo, a menudo los pilotos se levantan y el mono apenas parece haberse ensuciado. A lo mejor, uno motorista de a pie no se puede permitir un mono de competición, pero tampoco alcanzará las mismas velocidades… se supone.

Así que, de momento, hay bastantes probabilidades de sobrevivir a la caída. Lo cual no quiere decir que debamos perder el miedo, ya que buscar la mala suerte es la mejor receta para encontrarla.

Pero no todo son buenas noticias. El hecho de que el motorista se deslice por el asfalto tras una colisión puede provocar que, en su movimiento, colisione con otros elementos. Y esto puede llegar a ser realmente devastador. Si el objeto contra el que choca es rígido, la pobre persona perderá toda la velocidad que le quedaba bruscamente. Y ya sabéis lo que significa eso según las leyes de Newton: fuerzas enormes, capaces de producir grandes daños.

El ejemplo más aciago de esto es el que todos conocéis: los soportes de los quitamiedos, señales de tráfico, etc. Además de ser elementos rígidos que producen grandes fuerzas al colisionar contra ellos, su reducido tamaño provoca que dichas fuerzas se concentren en una superficie muy reducida. Una gran fuerza muy concretada conlleva una presión enorme, capaz de partir… Bueno, creo que ya nos hacemos una idea sin que tenga que decirlo.

La solución a esto, eliminar los elementos rígidos en los alrededores de la vía. En los circuitos, tienen vallas hinchables que detienen gradualmente el cuerpo humano que los embiste, reduciendo la aceleración (y por lo tanto, las fuerzas). En las carreteras no es tan fácil. Pero, como sabéis, hay muchas campañas en pos de hacer seguros los guardarraíles también para los moteros.

Otra posibilidad es que, tras deslizar, el cuerpo del piloto colisione contra otro vehículo. En este caso, la gravedad del choque será proporcional a la diferencia de velocidades. El peor caso sería colisionar contra un vehículo que circula en dirección contraria (y no puedo evitar estremecerme al escribirlo).

Si se colisiona contra un vehículo que circula en el mismo sentido, hay que tener en cuenta que durante el deslizamiento la velocidad del piloto caído disminuye. Por lo tanto, cuanto más tiempo pase deslizándose por el suelo antes del atropello, mayor será la diferencia de velocidades. Y por lo tanto también se sufrirán mayores daños. De hecho, esta es una de las causas de la gravedad del trágico caso de Tomizawa.

La principal receta para disminuir el riesgo de que algo así suceda pasa por aumentar la distancia de seguridad con las motos. Con un coche, un pequeño alcance puede saldarse con un susto de chapa y pintura. Pero con una moto, podemos tirarla al suelo y atropellar al piloto, sin carrocería, incluso en una colisión a una velocidad tan baja como 30km/h, por decir un número.

En una, ya se asume que la competición implicará que no disfrutarás de la distancia de seguridad. Pero al final, es una elección personal. Pero cuando una persona coge una moto y se lanza a la circulación abierta no está aceptando ningún riesgo extra. Sólo quiere llegar a su destino. Si normalmente la distancia de seguridad ya es importante, con los vehículos de dos ruedas, el doble. O el triple. O más. Y sí, mis palabras también deberían aplicarse a la distancia que dejan los motoristas entre sí.

Como habéis visto, de las tres posibles daños que puede sufrir un motorista al perder su montura, los efectos de la caída inicial y el deslizamiento por el asfalto pueden mitigarse en gran medida llevando el equipo adecuado. Al respecto, os aconsejo seguir las indicaciones que mi compañero Morrillu suele ir haciendo al respecto.

Pero lo realmente peligroso es la interacción del accidentado con el resto de elementos de la vía y de la circulación. Y al respecto, lo único que podemos hacer es, entre todos, mejorar tanto el entorno en el que convivimos con las motos. Tanto en lo que se refiere a la vía, como nuestro comportamiento con respecto a ellos (y ellas).

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Fotos | Bert23, BotheredByBees

  • 50576

    Me parece un buen artículo, muchas gracias por escribirlo junto con el primero :=)

    Un saludo.

  • Lo que has contado en estos 2 articulos coincide con lo que ya suponia sin basarme en la fisica. Lo mas preocupante si llevas una equipacion adecuada es el momento en el que impactas contra algo o si algun otro vehiculo te pasa por encima.

    De ahi la importancia de implantar unos guardarrailes seguros para todos los usuarios de la via. Algo que Pere Navarro no termina de ver, adornandolo con frases como «Los guardarraíles son letales para los motociclistas, pero como hay menos motos que camiones o autocares…».

    Respecto a los guardarrailes, ademas tener la funcion de absorver el golpe es importante que no devuelvan al motorista a la via para evitar el atropello.

    Como siempre el problema es el dinero, ya que existen alternativas para colocar guardarrailes que funcionan tanto para todos. Absorven el golpe de los motoristas, evitan el efecto rebote, son igualmente efectivos para otros vehiculos… pero imagino que serán caros.

  • s63aut

    Cuando veo una escena como la de la foto circulando por la carretera me entran escalofríos, no soporto ver accidentes de ningún tipo, tanto por las heridas como por el dolor humano; si estoy a tiempo y puedo hacerlo con seguridad, me desvío hacia otro lugar, además, me genera cierto rechazo hacia los vehículos, por mucho que sea un gran aficionado a ellos, pero les veo la parte salvaje y peligrosa; a mí personalmente, lejos de hacerme más seguro por ver accidentes, me produce una inseguridad que no es positiva, pues en general intento ser lo más prudente posible, pero añadirle el factor miedo de algunas campañas de Tráfico hace que mi estilo tranquilo pero seguro se convierta en un estilo tranquilo pero asustado.

    Admiro a los profesionales (sanitarios y de seguridad) que ante un accidente tienen que trabajar, socorrer a las víctimas, acompañar a los familiares, etc.; siempre he admirado las profesiones sanitarias, si no fuera tan cobarde quizá me habría decantado por una de ellas, pero más que la sangre, me produce terror el sufrimiento de los demás; creo que a quienes más admiro (sin perjuicio de médicos y otras especialidades) es a las enfermeras (o enfermeros, que también los hay) y auxiliares, dos profesiones que precisan de mucha vocación y que no están todo lo valorados que se merecen.

    • nomar55

      Es realmente curioso, por no decir estremecedor, lo mucho que nos parecemos desde el punto de vista psicológico. Yo siento exactamente lo mismo que tú describes en el primer párrafo.

      • s63aut

        Imagino que somos muchos los que lo vemos de esa manera, aunque por desgracia hay otras personas que hacen justo lo contrario, y no por ayudar, sino por morbo; hay quien incluso se dedica a buscar imágenes de accidentes en Internet y que alucina viendo cosas que a mí me harían vomitar o, quizá, desmayarme.

        Si es que tiene que haber de todo en este mundo…

    • jaume

      Concurro con lo que decís los dos. Nunca he entendido los “mirones” en este tipo de situaciones…

  • Nestoret

    Buen artículo, tanto este como el anterior.

    Quiero añadir que nuestros gobernantes siguen sin querer hacer nada al respecto.

    Esta misma mañana, viniendo a trabajar, he comprobado como en el tramo de carreterra que une Castellbisbal con la carretera de Martorell a Terrassa se han colocado dos tramos nuevos de guardarailes sin protección para motorístas.
    Y digo nuevos porque se han colocado en curvas en las que, anteriormente, no había ningún otro tipo de protección adicional.

    Esta claro que no se pueden renovar todos los guardarailes de hoy para mañana, pero como mínimo los que pongan nuevos podrían ser dobles.

  • jorgeid

    Muy buen artículo: ahora solo falta que los que vamos en coche seamos conscientes de lo que un pequeño golpe le puede hacer a un motero, y que los moteros sean conscientes de lo que hacen, porque ves cada burrada por ahí…

  • VICTORIANO F. FLORES CORZO

    Siempre he dicho que a los chinos le mandaron la bomba atómica y ellos nos mandan las kawasaki, le tengo mucho respeto a las motos y me sorprende ver a motoristas con una confianza que produce vértigo, entiendo que no se puede conducir atemorizado pero es que la motos deportivas incitan a la velocidad, además buscan las curvas para disfrutar de moto, que lo entiendo pero ponerse en peligro gratis eso no lo entiendo.
    Hace unos meses me contó un amigo el accidente de una motorista que tras atropellar a un perro en plena recta de una carretera se cae y ya os podeis imaginar el indeseable poste de la valla de “inseguridad” en el momento y sitio justo…
    la evitabilidad suma riesgo cuando son muchos los factores implicados que encadenan un siniestro y resta cuando la utilización del medio se adapta y compensa al vehículo, por ejemplo tomamos una curva cerrada, sabemos controlar el equilibrio entre la fuerza centrífuga y centrípeta y la carratera presenta un peralte que ayuda a tomarla mejor.