Motivos para estar agradecidos en la carretera

Thanksgiving Day, postal de felicitación

No es un secreto que en España importamos una buena cantidad de celebraciones de otras culturas. Desde tiempos ancestrales lo hemos venido haciendo. Para no remontarnos demasiado al pasado, volvamos a la frontera entre octubre y noviembre. Si allí hablábamos de Halloween —un homenaje a los difuntos en el que lo único que hemos importado son las calabazas—, el Día de Acción de Gracias que se ha celebrado este pasado jueves sí que constituye una fiesta eminentemente estadounidense que cada vez cobra más fuerza en nuestro país.

¿Que qué tiene que ver esto del Día de Acción de Gracias con la Seguridad Vial, que es nuestra materia? Un momento, enseguida voy con la relación que pueden guardar ambos conceptos.

En casa hace años que decidimos celebrar, a nuestra manera, el Día de Acción de Gracias. Desde luego no encajamos en el horno un pavo más grande que el propio electrodoméstico, aunque solemos comer algo de pavo, pero sobre todo entendemos que la fiesta tiene mucho más que ver con nosotros de lo que a menudo podamos pensar. Desde luego, tiene mucho más que ver que ir de casa en casa gritando “truco o trato”, que eso ni siquiera se entiende cuando lo dices.

¿Qué tiene que ver el Día de Acción de Gracias con la Seguridad Vial? Veamos. El Día de Acción de Gracias tiene sus orígenes, como no podía ser de otra forma, en una mezcla de tradiciones entre las que se llevaron hasta América desde Europa y las que existían en América antes de la colonización europea. Y la motivación para celebrar algo una vez el año se llamaba cosecha. Los nativos americanos celebraban la fiesta de la cosecha y los europeos aportaron su propia tradición para celebrar, además de la cosecha, que su viaje por mar hubiera llegado a buen fin y que el año hubiera transcurrido en paz.

La siniestralidad vial como causa de fallecimiento

Los detalles sobre esta celebración ocupan pesados volúmenes de expertos más pesados todavía, que no acaban de ponerse de acuerdo a la hora de fijar un primer Día de Acción de Gracias, así que mejor será que dejemos la cuestión de la fiesta americana y nos centremos en los motivos que tenían los colonos americanos para estar agradecidos:

  • una cosecha exitosa,
  • un final feliz para una dura travesía,
  • un año de paz.

Extrapolemos la cuestión al entorno viario. Los autores del libro Injury Facts 2012, que cuentan con datos oficiales de 2008 ofrecidos por el Consejo Nacional de Seguridad de los Estados Unidos, dan una lista de motivos por los que una persona puede fallecer, y resulta interesante ver la comparación estadística que ofrecen:

Causa Probabilidad
Paro cardiaco 1 entre 6
Cáncer 1 entre 7
Ictus 1 entre 29
Siniestros viales 1 entre 98
Daños autoinfligidos 1 entre 109
Intoxicación involuntaria 1 entre 126
Caídas 1 entre 163
Asalto a mano armada 1 entre 321
Ocupante de un coche 1 entre 368
Atropellos a peatones 1 entre 701
Siniestros de motoristas 1 entre 761
Incidentes de submarinismo 1 entre 1.103
Exposición a humo, fuego e incendios 1 entre 1.344
Atropellos a ciclistas 1 entre 4.381
Disparo de arma de fuego 1 entre 6.609
Siniestros de aviación 1 entre 7.178

Y la lista sigue con toda suerte de fenómenos naturales y otras causas.

¿Por qué es interesante esta lista si siempre hemos dicho que un muerto en carretera es mucho más que un número? Para comprender el lugar que corresponde a la mortalidad vial. Se trata de un lugar dominante entre las causas de muerte no natural y además ocupa muchas posiciones en la tabla, dependiendo de si somos conductores, ocupantes, peatones, motoristas o ciclistas.

Además, si ponemos la mortalidad vial en relación con otras circunstancias, hay causas de muerte que llaman mucho la atención en la sociedad, como por ejemplo el uso de armas (teniendo en cuenta que los datos son de Estados Unidos) o los siniestros de aviación, cuando la probabilidad de fallecimiento por estas causas es notablemente menor que cruzar una simple calle, por ejemplo.

¿Es esto una llamada al alarmismo? No, no se trata de eso. Pero sí de hacer una reflexión que sólo puede entenderse como una cura de humildad. Cuando estamos en un entorno vial, es mucho lo que nos jugamos. Y mucho más que en otras situaciones que percibimos como arriesgadas o peligrosas. Lo dicen los datos de un país donde la siniestralidad vial es elevadísima, de acuerdo, pero no por esa razón podemos dejar de lado el toque de atención que suponen.

Ser agradecidos en la carretera

Y llegamos, por fin, a la cuestión del Día de Acción de Gracias. Si los colonos americanos celebraban la cosecha, el exitoso fin del viaje y el periodo de paz, nosotros no tenemos menos motivos para estar agradecidos como conductores. Llegamos sanos y salvos al final de nuestros viajes pese a lo que dicen las estadísticas. Pero eso no es fruto del azar, sino de una cosecha que ha dado sus frutos. Y es de esperar que esa paz sea duradera.

Ser agradecidos en la carretera no supone mirar al infinito y confiar en que todo saldrá bien cuando nos ponemos al volante sino todo lo contrario. Como decía un profesor que tuve en el instituto para dar a entender que sólo aprobarían los que estudiasen, para recoger hay que sembrar. No es posible esperar un fruto si no hemos labrado, sembrado y regado la tierra.

Por supuesto, esa cosecha está muy bien que sea fructífera, pero resulta mejor aún si lo que recogemos dura tiempo y tiempo. La paz duradera que celebraran los colonos se traduce en la carretera en una conducción segura que sea, también, duradera. Eso sólo es posible cuando somos constantes al labrar, sembrar y regar nuestra conducción con un comportamiento proclive a la seguridad.

Sí, el Día de Acción de Gracias se celebra en casa. Por todo lo que tenemos que agradecer cada día, aunque en el fondo todo sea el fruto de nuestra propia siembra para tener paz por mucho tiempo.

Foto | Dave

  • Elisa

    Hola Josep:

    Me ha gustado mucho la palabra ‘sembrar’. Cuando voy por la carretera les digo a mis hijos que hay actitudes que siembran la posibilidad de que haya un accidente, complicando la circulación a los demás, aunque quien las realice no se vea implicado directamente, y otras, como facilitar las maniobras a los demás, que siembran la seguridad. Saludos!

    • http://openid.blogs.es/toni22m toni22m

      A ese que tú le cedes amablemente el paso en una incorporación, por ejemplo, estoy seguro que le cambia el ánimo a mejor. No me lo imagino poco después comportándose como un cafre. Y si el ejemplo dado se va continuando unos con otros… a veces pienso, soy un iluso, que puede que alguien que se comporte conmigo amablemente sea el final de esa cadena de amabilidades que me retorna. Lo dicho, soy un iluso.

      • Elisa

        No, no eres iluso. Vivimos muy desconfiados unos de otros y eso provoca egoísmos, vivir encerrados. Si desconfiáramos menos de los demás nos daríamos cuenta de que, en realidad, somos más colaboradores y amables de lo que pensamos.

      • guti1992

        Yo el tema de las incorporaciones lo veo de una manera curiosa. Se puede resumir en “Yo te doy y tú me das”

        -Yo te facilito la incorporación (cambiándome de carril)

        – Tu me facilitas el retorno a mi carril(no aumentas la velocidad)

        Si el “tú me das” no se lleva a cabo pues nada… tan amigos…(Pensaré que ese conductor es un desagradecido sin más) No por ello nos deberemos comportar cómo energúmenos.

        Un saludo.

  • escargot

    Al final todo se resume en que debemos usar la educación y el sentido común, y me parece bien… pero no acabo de entender qué tiene que ver una fiesta que ni es de aquí con esto, de verdad. Y sobre Halloween se puede hablar mucho… personalmente no me gusta, opino que nos lo han metido con calzador… pero algo había ya antes. Acordaos del Samaín.