Mejor esperar a que se haya detenido

Corre que te pillo

Cuando era pequeño y mis padres me enseñaban como debía comportarme en la calle, una de las normas que fijaron en mi tierno cerebro era esperar siempre a que los vehículos estuviesen detenidos, ya fuera en un semáforo o en un paso de peatones, antes de empezar a cruzar. En los pasos de peatones parece lógico, pues puede que no te vean debido a vehículos mal estacionados o elementos del mobiliario urbano que tapan la visión del conductor.

Sin embargo en un semáforo podría parecer un poco innecesario. Quizás bastaría con establecer contacto visual con el conductor para saber cuáles son sus intenciones, si vienes despistado o simplemente está probando los frenos del coche. Pero alguna vez os habéis preguntado, ¿qué podría pasar si uno de los vehículos tuviese un fallo técnico? Lo mejor para salir de dudas es ver el vídeo.

Ve el video en el sitio original.

Ha dado yuyu, ¿verdad? Yo creo que desde ese día, el peatón entrajeteado que transporta el maletín cual testigo de una carrera de relevos 4×100 se tratase, se pensará muy mucho si volver a cruzar sin haber esperado que los vehículos estén completamente parados antes de lanzarse a la carretera. Y no sólo los próximos, sino los que pueden llegar por detrás también.

En este caso se trató de un accidente que probablemente se produjo en Rusia o en algún otro país cercano (el cirílico lo tengo un poco olvidado). Un autobús sufrió un fallo mecánico y se quedó sin frenos en una calle en pendiente descendente, arrollando todo lo que se encontraba a su paso, ya fuesen coches, papeleras, farolas o peatones. Acabó empotrándose unas doce escaleras más arriba en una plaza próxima después de provocar numerosos desperfectos. Desconozco si hubo alguna víctima.

Como veis, la pérdida de cinco segundos en una calle que puede presentarnos una duda a la hora de cruzar, o simplemente, tener la precaución de hacerlo con la cabeza girada hacia donde se encuentra el tráfico detenido puede evitar que tengamos que intentar rebajar el récord de Usain Bolt en los treinta metros de pasos de peatón.

Pero no todos los peligros son tan obvios como este, ni tan visuales. Los ciclistas por ciudad, tienen la mala costumbre de pensar que los semáforos no son para ellos. Circulan entre los coches para luego regatear a los desprevenidos peatones que están cruzando correctamente, valiéndose de su agilidad para serpentear entre niños, amas de casa y amables viejecitos. ¿Pero qué pasa si una furgoneta o autobús tapa su visión?

El primer consejo que se me ocurre, pensando que es invierno y el tiempo no acompaña, es que nos liemos a paraguazos con el ciclista. No, es broma. Lo que si podemos hacer es además de tal y como decía antes, cruzar prestando mucha atención a la calzada, hacerlo de forma que mantengamos la máxima distancia entre el lugar en el que debería detenerse el vehículo o ciclista y por el que nosotros estamos pasando. Esos metros de separación que se convertirán en décimas de segundo, puede ser la diferencia entre un susto y un atropello.

En Circula Seguro | Cruzar la calle, El descaro del peatón

  • Ufffffffffffffffffffff… ¡Qué susto, nen! :-O

    Tenemos que retomar los consejos de nuestros mayores. Ellos tenían razón en todo lo que nos decían. 🙂

  • ¡¡Qué suerte tuvo el caballero!!

    Morrillu, ahora voy a ir acojonado en la bici, cuando vea un paraguas jejejeje como que no tuvieramos suficientes enemigos, ahora se suma el paraguas jajajaja (si es del chino no hace daño por que se rompe jejejej).

    Por cierto, yo soy de los ciclistas civicos, que en ciudad uno no se puede jugar con fuego. Ya aprendi con una puerta y no quiero repetir exeriencia.

    Un saludo y recordar, mirar dos veces (o las necesarias) antes de cruzar.

  • urbanita

    ya había visto el video pero no deja de ponerme la carne de gallina 🙂

    la verdad es que tenemos que mejorar en la educación vial de por ejemplo lo que cometas de la circulación de las bicicletas por la ciudad.

    Se ha realizado un esfuerzo en los últimos años para mejorarla pero todavía queda mucho camino por recorrer.