Malos hábitos [Parte 2: ciudad]

Conductor obstruyendo el paso de un minusvalido

Si hace unos días publicábamos la primera parte de los malos hábitos al volante cuando circulamos en carretera que tenemos los españoles, en esta ocasión hablaremos de los malos hábitos en la ciudad o en las zonas urbanas. Claro que algunos de estos vicios también se podrían extrapolar a la conducción en otras vías.

Hemos de darle una mayor importancia a la conducción en zona urbana y a las meteduras de pata que habitualmente vemos e incluso realizamos, dado que en la ciudad es más importante el civismo aún que en la carretera y hay mayor riesgo de jugar con bienes personales y no tan sólo materiales. Además; la velocidad reducida y la cantidad de testigos hacen que nos sintamos más cohibidos a la hora de salir corriendo después de haberla liado. Si bien poco debe de importarnos esto, cuando estamos día sí y día también comportándonos como borregos. Y si alguien lo dudaba, he aquí unos cuantos ejemplos:

  • Ceda y Stop; ¿no son lo mismo?:
    coche obstruyendo el paso en una medianaPues mire usted: no. Aunque en nuestras calles no se nota la diferencia y tomamos ambos por señales de ceda el paso. Un estudio revela que al menos el 97% de los conductores tiene esa conducta nada segura y nada cívica.
    En un ceda el paso habremos de ceder el paso simplemente, valga la redundancia. Si no vienen vehículos o vienen a una distancia tal que nos permitan incorporarnos con seguridad a la circulación no tendremos porque detener nuestra marcha. En cambio, si se trata de un STOP, vengan o no vengan vehículos o peatones tendremos que frenar y deterner por completo nuestra marcha. Y no, no vale casi detenerse o quedarse medio-parado… hay que clavar el freno y notar como se para el coche, después ya reanudaremos la marcha en cuanto sea posible.
  • Pasos para peatones:
    Coche deportivo ocupando una plaza para minusválidosA mí me enseñaron que son pasos de cebra y sólo cederé el paso si viene una de esas bichas llenas de rayitas con pasaporte africano, ¿vale, tío?
    En un paso para peatones, contrariamente a la costumbre española, son precisamente los peatones quienes tienen prioridad y los conductores, llevemos el vehículo que llevemos, hemos de dársela. Pararnos sin brusquedades, sin malos gestos y dejando clara nuestra intención desde más atrás para que ellos puedan sentirse seguros y mostrar su intención de cruzar. Ahora bien, tampoco vamos a esperar allí parados a que algún peatón en una manzana de 5km. decida venir y cruzar. Hemos de ser pacientes y cívicos y ante todo pensar que bien pudieramos ser nosotros, o nuestros abuelos o nuestros hijos quienes estuvieran allí parados buscando el momento perfecto para cruzar… y más si llueve o hace muchísimo frío.
  • Ambar significa acelerar mucho y poner cara de malo:
    Coches mal aparcados simulando ser un juego de SlotY es que apenas nadie se toma en serio la precaución que nos indica un semáforo en ambar intermitente, aún menos la obligación de detenernos que nos recuerda un semáforo en ambar fijo. La gente suele poner cara de loco al volante y pisar a fondo su acelerador, a ver si sale como en las pelis de Julibud y pasamos a 160km/h. por debajo de un camión cisterna sin hacerlo explotar.
    A un semáfoto en ambar fijo debemos tratarlo con el mismo respeto que si el disco estuviera en color rojo y detener nuestra marcha. Por supuesto que hay excepciones y una de ellas es, precisamente, si el disco cambia de verde a ambar fijo justo cuando estamos encima: en ese caso aceleraremos, no mucho, para pasar cuanto antes la intersección. Y es que, en nuestra normativa nos dicen que sólo nos detendremos en condiciones de seguridad suficientes y pegar un frenazo en un espacio de 2m. con cuatro coches detrás, sin guardar la distancia de seguridad de la que hablábamos en el reportaje del otro día… no parece nada seguro, ¿verdad?.
  • Aparco donde se me pone:
    Coche de autoescuela estacionado sobre un paso de peatonesEn cualquier ciudad, en cualquier rincón y paso de cebra o en cualquier esquina… siempre habrá un coche en el medio, mal aparcado, dando por el saco. Y de esto sabemos mucho, porque al final, quien más y quien menos lo hemos hecho una o muchas veces. ¿Para qué vamos a andar veinte metros si podemos subirnos a la acera justo delante del Kiosko para comprar el periódico del domingo? Y caso aparte son los repartidores… que a veces no tienen más opción.
    Hemos de respetar en todo momento las plazas reservadas, las líneas que nos prohiben estacionar, las señales verticales que nos lo dicen… y las aceras. Y recordar que una parada es siempre por un tiempo inferior a 2 minutos y que no podemos abandonar el vehículo, mas si podemos bajarnos de él, tanto el conductor como los acompañantes. Por tanto, dejar el coche y salir de un momento al cajero, aunque tardemos medio minuto se considera estacionamiento indebido… a ver si con este recordatorio nos entran remordimientos.

 

Epílogo

Está claro que después de dos «reportajes» me he dejado muchos vicios y malos hábitos por el camino, pero creo sinceramente que son todos los que están y además son demasiado comunes y habituales (claro, son hábitos). Sin embargo estoy seguro de que al final de su lectura muchos se habrán visto identificados y habrán reflexionado, al menos por un instante, sobre los riesgos que su comportamiento acarrea. Con sólo haber logrado eso ya me doy por satisfecho. Tal vez en un futuro haya una tercera entrega sobre todo aquello que nos hemos dejado en el tintero y ojalá dicha entrega venga empujada por el ánimo y la colaboración de los lectores que aporten ideas y malos comportamientos de los que no hemos hablado. He aquí la invitación.

Quería también agradecer su colaboración en esta segunda parte a Chimi de Mal Aparcado, quien me ha proporcionado desinteresadamente el material gráfico con el que he ilustrado este envío. En su página web podréis ver muchos más ejemplos de «civismo» (es ironía, claro) y reflexionar sobre las conductas tan negativas de las que hacemos gala y de las que, para más inri, nos sentimos tan orgullosos.

  • Tíooo, te has dejado uno básico: 50 Km/h. En caso de atropello, esa velocidad supone la muerte del peatón en la mitad de los casos.

    Y de regalo, mi especialidad: las glorietas atravesadas en línea recta. 😀

  • Estas las apunto, Josep y en un tiempo sale a la luz la tercera entrega (y gratis, que somos así de majos en este Kiosko).