Malos hábitos [Parte 1: carretera]

Vehículos ocupando el carril izquierdo

Que en España se conduce mal nadie lo pone en duda. Pero a veces resulta interesante saber el motivo de que se conduzca así o cuando menos las cosas que normalmente se hacen incorrectamente, a fin de saber en que pecamos más. Algo así pensó el redactor de una noticia aparecida en ACR que nos contaba cuales eran nuestros fallos habituales.

Partiendo de ese texto y con un cierto aire pedagógico (a la vez que cómico) he decidido agrandar ese listado e incluir información adicional de cómo hacer las cosas correctamente y diferenciarnos de esa gran mayoría que consigue que redacten este tipo de noticias.


Las prácticas de las que vamos a hablar están tan extendidas que muchas veces las aceptamos como buenas: Pero si eso lo ha hecho mi abuelo toda su vida… y murió con 97 años. Tan arraigadas que casi son idiosincracia nacional cuando salimos a conducir por otros países.

En la carretera solemos cometer los siguientes fallos:

  • Detenerrnos o reducir la velocidad para mirar un accidente:
    Y ya de paso, casi sin darnos cuenta provocar otro. Claro que no siempre lograremos que suenen más golpes de chapa pero en esos casos terminaremos molestando y ralentizando las carreteras más de la cuenta. Un comportamiento incívico e imprudente que es puro morbo.
    Sólo miraremos el accidente para comprobar si ha llegado ya la ayuda sanitaria y que los implicados no se encuentran en situación de desamparo. Y excepto si nos piden que nos detengamos, en estos casos continuaremos circulando a la velocidad correcta.
  • No respetar la distancia de seguridad:
    Claro, ¿para qué? Si con mi flamante máquina con ABS, ESP y XYZ no hay forma posible de que fallen mis frenos… y tengo más reflejos que Marion Jones.
    Debemos mantener siempre una distancia mínima de seguridad que nos permita detenernos sin colisionar con el vehículo que llevamos delante y, en según que casos, dejar un espacio más para permitir a quien nos siga adelantarnos con seguridad. En los túneles, además, dejaremos un intervalo de seguridad de 4 segundos o 100m. de distancia. Y aunque no es norma, sí que podemos contar dos segundos entre el coche de delante y nosotros para saber si estamos guardando la distancia mínima adecuada… aunque conviene dejar un poquito más. También hay que recordar que en mojado la distancia se duplica y en hielo puede aumentar incluso diez veces.
  • No utilizar intermitentes:
    ¡Jamás! No sea que el cabr** que me sigue ande espabilado y ocupe el carril que yo deseaba tener como propio. Al enemigo ni agua.
    Siempre que efectuemos cualquier variación en nuestra trayectoria usaremos los intermitentes. No los tendremos que usar cuando sean maniobras laterales que no impliquen salir de nuestro carril. Por lo tanto: en cambios de carril, adelantamientos, cambios de dirección, cambios de sentido… en todos esos casos hay que darle a la lucecita de marras. Conviene recordar que los vehículos tipo turismo no están obligados a dar las luces de emergencia para avisar a quienes les siguen de que se ha producido una retención, aunque tampoco está de más hacerlo.
  • Nunca usar el carril derecho:
    ¿Yo, con mi pedazo bemeuve ultimísima generación trescientosochentaynuevecomacuatro caballitos, por el carril de los pobres y los camioneros?
    Estamos obligados a utilizar el carril de la derecha siempre que las circunstancias del tráfico lo permitan y lo abandonaremos sólo para tomar otras direcciones o realizar adelantamientos, regresando a él en cuanto sea posible. Sin embargo en España circulamos habitualmente por el carril central, conocido en el argot de la enseñanza como el carril de los torpes: usado por aquellos que tienen miedo a realizar desplazamientos o que se consideran más seguros en el medio. Circular sin utilizar el carril ‘lento’ puede ser sancionado por los agentes de tráfico y además provoca la ralentización del tráfico al obligar al resto de conductores a utilizar el carril izquierdo, inutilizando entonces el derecho al no poder realizar adelantamientos por este lado.
  • Quedarse atrapado tras los camiones:
    Miedo y falta de técnica para realizar adelantamientos provocan que nos quedemos detrás y circulemos a baja velocidad. Sólo solucionaremos este mal hábito con la práctica y la adquisición de conocimientos por parte de una persona preparada que pueda ayudarnos a aplicar la teoría en la práctica.
  • Usar sólo el alumbrado de posición:
    ¿Acaso pagamos factura a endesa por usar las de cruce? No, al contrario de lo que piensan algunos «conductores», las luces de cruce no se funden por usarlas y tampoco provocan un aumento en el gasto de combustible tan bestia como para que no las encendamos.
    Siempre que circulemos en condiciones de baja visibilidad, entre la puesta y la salida del sol, etc. utilizaremos el alumbrado de cruce junto con el de posición. Sólo utilizaremos en alumbrado de posición cuando necesitemos indicar la presencia de un vehículo detenido en la calzada o en sus proximidades. Nunca jamás en movimiento. Y cuando no exista la posibilidad de deslumbrar abusaremos además del alumbrado de carretera o largo alcance.
  • No respetar la distancia de seguridad

    En los túnels de Vallvidriera, en Barcelona, la distancia de seguridad brilla por su ausencia. Brilla tanto, que deslumbra.

    Entono el Mea Culpa. Yo tampoco respeto la distancia de seguridad y suelo ir pegadito al que me precede.

  • Si al menos un 80% de los conductores respetaran estas normas muchos sustos se evitarían.

    El tema de las luces y de la distancia de seguirdad son los que mas me cabrean. Es que me revienta ver a la gente con las luces apagadas en un día nublado de lluvia, cuando ya se ha escondido el sol, pero claro como ellos ven…