Los sistemas de frenada autónoma reducen un 38% los alcances

Volvo-City-Safety

Euro NCAP surgió hace 18 años. Casi seguro que lo conoces, es un organismo independiente de los fabricantes de automóviles, que evalúa la seguridad, principalmente pasiva, pero desde hace unos años también activa, de los coches nuevos. Al principio los elementos que marcaban la diferencia eran los diferentes airbags, además de la propia estructura del coche. Hoy en día se puntúa favorablemente el buen funcionamiento de sistemas electrónicos que eviten el accidente, como por ejemplo el sistema de frenado de emergencia autónomo.

Este organismo supuso en su momento un claro acicate y motivación para que los fabricantes mejorasen más rápido la seguridad y protección de los coches, sobre todo porque los consumidores se empezaron a concienciar de que la seguridad también importa a la hora de decidirse por un modelo u otro. Al igual que los airbags se han generalizado porque mejoran la seguridad, es probable que las evaluaciones positivas de Euro NCAP con respecto a los sistemas de frenado autónomo también ayuden a que se vayan generalizando.

Por si acaso, si el conductor no frena, frena el coche por sí solo

Un sistema de frenado autónomo de emergencia emplea uno o varios sensores, como radar, lídar o cámara de vídeo (uno de ellos, o una combinación), para supervisar qué sucede por delante de nuestro coche, y en caso de que se detecte un riesgo cierto de colisión con el vehículo que nos precede, y si no actúa el conductor, por ejemplo por una distracción, el sistema frena por sí mismo el coche para intentar evitar el alcance.

Estos sistemas suelen funcionar para velocidades de hasta 30 a 50 km/h, pues están pensados sobre todo para la ciudad y las retenciones. Su objetivo es frenar, pero, aunque lo primero que se intenta es evitar el golpe, si por las condiciones concretas de la situación no son capaces de detener por completo el coche y evitar el alcance, al menos pueden reducir la velocidad todo lo posible y reducir la gravedad del impacto.

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Pues bien, aunque estos sistemas están comenzando y todavía no son perfectos ni infalibles pues aún tienen algunas limitaciones, se han hecho públicos los resultados de un reciente estudio sobre la efectividad de estos sistemas en condiciones de tráfico real , en el que ha participado entre otros organismos Euro NCAP.

Se han recopilado y combinado los datos de diferentes modelos de coches, con diferentes conductores y en diferentes países, de Europa, y también Australia, mediante meta-análisis, para llegar a la conclusión de que los sistemas de frenado automático, o autónomo, reducen un 38 % los accidentes por alcances (los golpes por detrás).

Las conclusiones que podemos sacar del estudio son claras: aún hay margen para mejorar la tecnología, pero funcionan, y una reducción del 38 % de los accidentes por alcance es mejor que ninguna reducción. Euro NCAP recomienda que se generalice el sistema.

Estos sistemas además se están abaratando con rapidez, y ya no cuestan muy caros, del orden de 300 a 500 euros aproximadamente, viniendo incluso como equipamiento de serie en algunos modelos, por lo que no podemos dejar de recomendarlos, porque aunque debemos conducir con precacución, concentrados y atentos, nunca está de más tener una ayuda por si acaso.

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  • Lector Crítico

    Mi Ford C Max, recientemente comprado, tiene éste sistema, que está implantado en unos cuantos modelos de Ford.

    Ahora bien, afortunadamente no se si funciona o no, ni el grado de tolerancia ante la distancia con el coche precedente, etc. Aún no ha hecho falta usarlo. Y que siga así.

    Lo que no se es si esa reducción del 38% en el riesgo de alcanzar por detrás a otro coche se debería reflejar en la póliza del seguro.