Los siniestros de tráfico bajan pero los fallecidos siguen sumando

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Habrá que esperar a los datos oficiales y estadísticas de la DGT sobre la cifra de fallecidos en nuestras carreteras durante el año 2013 pero todo apunta a una nueva bajada con respecto al año anterior. De confirmarse este hecho serían diez años consecutivos en el descenso de siniestros en nuestra red vial y por tanto de reducción de víctimas. Una buena noticia para los que apostamos por una conducción y circulación más segura como antídoto a la hora de reducir o minimizar, en su caso, las lesiones con ocasión del tráfico rodado.

Se trata de cifras que justifican que estamos mejorando y, en todo caso, tomando conciencia sobre las innegables secuelas de la circulación de vehículos, ciclistas y peatones cuando las cosas no se hacen bien. No obstante, las estadísticas jamás solucionarán la pérdida de un ser querido, puesto que se trata de una forma de interpretar las cifras, pensar en positivo pero, no podrán aliviar o convencer a aquellas personas que directa o indirectamente han padecido la experiencia de un siniestro vial y que posiblemente siguen pensando que pudo haberse evitado.

Cómo evitar siniestros de tráfico

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El resultado favorable de una gestión por objetivos es una satisfacción para el que se lo curra y en España hay que admitir que se ha hecho mucho para cumplir con la reducción de la siniestralidad en la vía pública. La información que se ha dado en muchos casos con mensajes directos a la población como viene haciendo la DGT hacen concienciar a la población de que viajar sobre dos, tres o cuatro ruedas no es un derecho ni un privilegio sino, más bien, una responsabilidad que tenemos si queremos hacer uso de las vías públicas.

El exceso de velocidad y el alcohol son las causas que más se repiten en la producción de siniestros en la carretera y a su vez las más controladas por la DGT pero pensamos que se podría mejorar aún más si los conductores están mejor preparados y formados. Por tanto, un factor determinante para reducir la cifra de siniestralidad vial será la necesidad de potenciar la formación a los actuales y futuros conductores, sin descartar, por supuesto, en edades tempranas como en colegios e institutos y, para eso, habría que incluir la Seguridad Vial como asignatura troncal y no transversal como se viene haciendo actualmente.

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No cabe la menor duda de que los avances en el automóvil han hecho reducir las lesiones en los ocupantes del vehículo pero si el que maneja la máquina no está preparado primero y concienciado después sobre las consecuencias, por ejemplo, de una colisión frontal, de nada servirían los sistemas de seguridad pasiva que tenga instalados en su vehículo. El exceso de confianza sobre el vehículo puede jugar una mala pasada a su conductor si no se tienen en cuenta una serie de consejos al volante, en situaciones de riesgo, comportamiento y uso del vehículo, dentro de un espacio compartido por otros usuarios como es la vía publica.

Finalmente, los siniestros de tráfico no pueden reducirse con una barita mágica pero sí con sentido común, apostando por una enseñanza en las escuelas sobre seguridad vial y desde la infancia, aprendiendo primero como peatones y después como conductores. Un aspirante a conductor tiene que saber sobre los peligros al volante y concienciarse después sobre el riesgo que existe si no sabe cómo actuar. Una actitud responsable a la hora de manejar los mandos del vehículo, hará el resto, ¿no les parece?

Vía | El País
En Circula Seguro | El coste de los accidentes de tráfico, Ana María Campo: “Las víctimas suman, no restan”

  • ObserSegurVial

    Totalmente de acuerdo. Unas cuantas reflexiones:

    Cada muerte es muchísimo y tengo la convicción de que se podría llegar a 0 (o prácticamente). Para ello hay que trabajar en 3 aspectos:

    1/ El (futuro) conductor. Factor clave para reducir accidentes. El hecho de conducir prudentemente ayuda a no engrosar la lista de fallecidos.

    2/ Los vehículos. Toda mejora en la tecnología de estos ayuden a evitar o minimizar las consecuencias en caso de accidente.

    3/ Las infraestructuras. Aquí tengamos un “talón de Aquiles”. La (ocasional) mala señalización, los guardarraíles asesinos…

    Para mí lo más importante (y no me cansaré de repetirlo)es una buena Educación y Formación Vial.

    Un abrazo
    (Observadores de la Seguridad Vial)

    • Escargot

      A mí esos tres pilares también me parecen fundamentales. Comenzamos con los tirones de orejas:

      1. Conductor: Estamos a lo que estamos. Quien no quiera conducir de una manera responsable mejor que no lo haga. Hay que usar el sentido común, que por una cosa gratis que hay… No somos pilotos de Fórmula 1 ni de rallie y por supuesto, si nos la pegamos, no somos ni Superman, ni Hulk, ni Duncan McLeod.

      2. Vehículos: Los fabricantes parece que están exentos de toda culpa y desde luego es innegable que se les ocurren un montón de cosas, pero de vez en cuando se destapan negligencias. A ver, fabricantes, qué tenéis que decir a eso.

      3. Infraestructuras: Ya es hora de que las 705.975.623.986.732.986.792.386.726(fin) administraciones que se encargan de esto se den cuenta de que el objetivo es llegar de A a B y no ver quién la tiene más grande. Hay que hacer las cosas con cabeza y con criterio y, ya que estamos, pensar más en la gente y menos en sus dineros. Seguimos sin solución para las carreteras de la muerte con autopistas al lado.

      Añado otra aunque la has nombrado, pero la separo para que se vea mejor:

      Educación vial ya, desde la cuna. Y materia troncal. Señor ministro, usted quiere competitividad… pues le digo que compite mejor una persona viva que una muerta. Y hasta allí hablo de lo suyo, que me enciendo.

  • Capreolus

    Si me permitís, faltan dos aspectos más y que he omitido para no extenderme demasiado. Por un lado, la seguridad o visión policial que no sólo dependen de varias administraciones como los Ayuntamientos para las Policías Locales y el Estado para los Guardias Civiles de Tráfico sino que además contamos con las competencias de otras comunidades y sin añadir las inspecciones de transportes profesionales que llevan las comunidades autonómas. Una imagen, a mi juicio, que choca a veces con la duplicidad de funciones y de ahí, la confusión de los ciudadanos que no saben a quién acudir y donde los procedimientos sancionadores, a pesar de no haber fronteras entre zona urbana e interurbana, son distintos. El segundo aspecto y que puede tener relación con las infraestructuras es el factor tecnológico o los avances que se van produciendo tanto en el automóvil como en la vía pública unos avances que a pesar de conocerse llegan a regularse tarde como por ejemplo, el peatón tecnológico, el coche eléctrico y la información digital de la carretera.