Los reflejos de Karate Kid

Por los pelos

Hace unos meses os traía un sorprendente vídeo de un peatón que evitaba ser atropellado por los pelos mientras cruzaba un paso de peatones regulado por semáforos. El autobús, sin frenos, no podía detenerse a tiempo y por muy poco no se llevaba el peatón por delante.

Aquello me daba pie para comentaros un pequeño consejo que me inculcaron mis padres desde pequeño y que no era otro que cerciorarme que los vehículos estaban detenidos antes de disponerme a cruzar, precisamente para evitar situaciones de este tipo.

Hoy, otro vídeo impresionante salpicaba los telediarios al mediodía. De igual forma, otro peatón evitaba ser atropellado después de una maniobra de esquiva digna de un jugador de balonmano seguido de un par de patadas aéreas de la escuela del señor Miyagi: dando cela y puliendo cela. Atentos:

Este vídeo, además de asombrarme, me recordó a mi paso por varias ciudades grandes de España como Zaragoza, Valencia, Madrid y alguna del extranjero como por ejemplo París. En las grandes avenidas de estas ciudades, la circulación suele superar con bastante facilidad la velocidad máxima permitida en ciudad que por si alguno todavía no se ha dado cuenta es de 50 km/h.

En caso de tener cualquier percance, no creo que tenga que volver a explicar que no es lo mismo detener un vehículo a 50 que a 70 y además, tampoco la distancia que este puede recorrer sin control. Máxime si el suelo se encuentra mojado como creo que se puede apreciar en el vídeo.

Pero incluso no solamente quiero recalcar la peligrosidad desde el punto de vista del peatón, que puede verse involucrado en un accidente mientras el circulaba correctamente por la acera. Hay otro factor que fue el que me llamó muchísimo la atención y que tiene que ver con la contaminación acústica.

Estas avenidas, como peatón, resultan exageradamente ruidosas. El ruido de los neumáticos contra el asfalto a 50 o a una velocidad mayor, si no me equivoco (si no, que Jaume me corrija) no es proporcional sino exponencial. Así, mientras paseaba por estos sitios, notaba que debía poner los cascos más altos para seguir escuchando la música hasta niveles que en otros sitios me llegarían a molestar.

La próxima vez que pises el acelerador en ciudad y superes la velocidad máxima, en vez de pensar en la multa piensa que eres un peatón. Un peatón que con menos reflejos que el del vídeo puede encontrar la muerte sin que ni si quiera escuche su voz por última vez.

Vía | Cuatro