Los recortes en seguridad vial pueden suponer un incremento de la mortalidad

Carretera en mal estado
La alarma está en marcha. Según la Federación Estatal de Construcción, Madera y Afines (FECOMACCOO), los recortes en seguridad vial pueden suponer el incremento de la mortalidad por el mero hecho de que el mantenimiento de las carreteras se verá reducido. Esto vendría provocado por la reducción de los 5.000 puestos de trabajo en el sector, y por tanto según la Federación, cuanto menor sea el ritmo de mantenimiento de las vías, habrá mayores consecuencias en cuanto a accidentes de gravedad.

Alarmista o no, lo cierto es que cuanto menos personal haya en las carreteras, más difícil será cubrir las necesidades de mantenimiento de las mismas. Porque las carreteras se cuidan a diario, y todos hemos visto a los operarios trabajar en tramos de carretera cuando salimos de viaje. Sin ir más lejos, esta misma semana he visto yo mismo unos cuantos tramos en reparación en el trayecto Mérida-Madrid.

La reducción de efectivos en esta materia tiene, según la fuente, impacto en el medio plazo: cuando se vuelva a normalizar el número de trabajadores y los presupuestos de conservación, el esfuerzo para retomar el nivel óptimo de seguridad va a ser mayor, porque se habrán “permitido” que las carreteras caigan a un estado a nivel inferior de lo normal. Podría considerarse por tanto una medida que se resumiría en “pan para hoy, hambre para mañana”.

El impacto de una reducción en las partidas de conservación influirá en los conocidos como accidentes in itinere, que son los que ocurren en los trayectos de casa al trabajo y viceversa. Evidentemente las vías más necesitadas de mantenimiento son las que más tráfico soportan, se me ocurren los accesos a las grandes ciudades desde las poblaciones colindantes (o las ciudades dormitorio), por ejemplo. Pero no creo que estas vías acusen el recorte, es más, probablemente los tramos con menor afluencia de tráfico se vean peor parados.

¿Qué significa esto? Que una vía relativamente poco transitada puede “envejecer” más rápidamente que una más transitada. Y esto, directamente, llevaría a pensar que pueden producirse, en proporción, más accidentes por cuestiones de la vía que en otros tramos con mayor tráfico y mantenimiento. Así, los accidentes que se produzcan en esas vías menos transitadas podrían quedarse con la desagradable característica de ser, proporcionalmente, más graves que en otros puntos de la red.

Es un problema. El mantenimiento de la infraestructura es clave para la seguridad de todos, y posiblemente haya otra forma mejor de ahorrar que dejar de mantener en perfecto estado las carreteras. No es que me conozca toda la red de carreteras del Estado, pero sí que es verdad que hay (o había) tramos de firme delicado (por no decir firme horrible) que parecen quedarse así de por vida. A nadie le gusta circular tranquilamente por un firme que de repente se convierte en un camino de cabras, ¿verdad? Veremos cómo evoluciona todo esto en un futuro a medio plazo.

Vía | Europapress
Foto | wonderlane