Los peligros de la carretera (y 5): Imprevistos en la circulación

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Termino esta serie de peligros de la carretera con algunos ejemplos sobre imprevistos que podemos encontrarnos durante el trayecto y a los mandos de nuestro vehículo. Pueden ser muchos más, tantos como señales de advertencia peligro que se mencionan en el Reglamento General de Circulación a través de su catálogo de señales, pero nos limitaremos a contar aquellos que son más frecuentes ver por nuestras carreteras; así que, si se os ocurren más imprevistos en la circulación me lo decís para ampliar el listado.

Todos los peligros concretos de la vía tienen un denominador común y no es ni más ni menos que su señalización para advertir al conductor que debe, por un lado, concentrar la atención y por otro, moderar la velocidad. Si por las circunstancias que fueran no estuviera el peligro señalizado entonces debemos actuar con prudencia para evitar en lo posible cualquier daño material o personal, confiando en nuestra experiencia y prevenir que en cualquier momento, durante la conducción, podemos sufrir un contratiempo en nuestro camino. ¿Recuerdan el ejemplo de la pelota que se cruza por delante del vehículo en marcha?

Obstáculos en la circulación

Se trata de imprevistos que normalmente, salvo que los mismos haya sido señalizados por el mismo participante, puede que no veamos si circulamos de noche y no vamos atentos. Se trata de vehículos averiados o afectados por alguna situación de emergencia y de obstáculos propiamente dichos en la carretera como, por ejemplo, caída de carga; infraestructura que deja o desprende cualquier vehículo por rotura su paso como, por ejemplo, parte de una rueda (bien de llanta o neumático); rocas desprendidas o gravilla suelta debido a la configuración del terreno; líquidos como, por ejemplo, agua que sueltan los vehículos frigoríficos, derrame de combustible en curvas y rotondas por exceso, rotura o grieta de las paredes o tapón del depósito; así como todos aquellos resaltos y bandas transversales cuando no cumplan con su regulación establecida por el Ministerio de Fomento.

Pues bien, además de intentar evitar el impacto contra cualquier obstáculo, utilizando el sistema de frenado y manteniendo las dos manos en el volante para controlar en todo momento la dirección del vehículo, debemos retirar lo antes posible los obstáculos o peligros que se hubieran creado sobre la calzada adoptando, hasta tanto sean retirados, las medidas necesarias para que puedan ser advertidos por los demás usuarios de la vía y para que no se dificulte la circulación.

Cruces con líneas de tren

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A pesar de la señalización con balizas de la proximidad, aproximación y cercanía de un paso a nivel con o sin barreras, no vemos el peligro hasta que no llegamos al cruce y vías del tren. Una situación de peligro que ya nos contó hace unos días Esteban Viso para andarnos con cuidado y de paso explicarnos cómo actuar ante un paso a nivel ya que si cruzamos mal por un paso a nivel las consecuencias pueden ser trágicas debido a la velocidad y cantidad de energía cinética de la masa del tren y que en caso de impacto, sobra decir que, la peor parte se la lleva el automóvil.

Por tal motivo, al aproximarnos a un encuentro o cruce de una carretera con una línea ferroviaria, ni podemos ignorar la señalización ni tampoco debemos confiarnos en la lejanía del tren ya que éste circula por su vía preferente y no entiende de señales de ‘Stop’ ni cruces semafóricos en donde el rojo te obliga a parar. Sólo podemos cruzar las vías cuando la señalización lo permita y cuando estemos completamente seguros que no se acerca ningún tren. Para ello, si es preciso, bajaremos el sonido del reproductor de sonido y las ventanillas del vehículo para asegurarnos de que no escuchamos el ruido que emite el tren y, a continuación, si visionamos en ambos sentidos que no viene el tren pasaremos decididos y a una velocidad baja para evitar que el motor se cale al paso de las vías férreas.

Viento lateral

Los cambios meteorológicos adversos como las fuertes ráfagas de viento pueden provocar durante la conducción de nuestro vehículo situaciones de riesgo, sobre todo, en lugares donde el fuerte viento suele ser habitual. Una circunstancia que puede no estar señalizada por aparecer en cualquier época del año el viento en la carretera. Por eso, si nos mantenemos alerta podremos actuar moderando la velocidad, sostener el volante con firmeza y sin agarrotamiento con ambas manos y compensando el empuje del viento lateral con un giro leve de volante hacia el lado de donde sopla el viento para mantener en todo momento la trayectoria de nuestro vehículo.

La circulación bajo viento lateral puede provocar una salida de vía. Por eso, debemos evitar los adelantamientos y así evitar el efecto pantalla, es decir, la aparición de forma repentina de un fuerte viento tras abandonar una zona resguardada por el viento, como puede ser a la salida de un túnel o tras adelantar a un vehículo de grandes dimensiones. Unas circunstancias que hacen difícil la circulación y que si es necesario debemos tomarnos, como suele decirse, una parada en el camino y cuando el tiempo sea más favorable continuar nuestra marcha.

Peligros imprevistos que muchas veces cuando vamos circulando con nuestro vehiculo pueden ser evitados si sabemos cómo actuar. La experiencia a los mandos de cualquier vehículo, la previsión y la anticipación son las mejores aliadas de la seguridad vial.

Foto | Antonio Martínez, Gonmi
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  • Alfa QV

    Los peligros de la carretera (6 extra): Farruquito y Ortega Cano

    Ahí tienes una propuesta 😉

  • En definitiva estar atentos a todos los percances que nos pueden surgir porque pueden ocurrir (casi) de imprevisto y a veces nos pueden costar la vida.

    Un abrazo
    (Observador de la Seguridad Vial)