Los neumáticos pierden prestaciones al desgastarse, tanto en seco como en mojado

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Aun a riesgo de parecer pesados, queremos recordarte un día más la importancia que tienen los neumáticos en la seguridad activa de un automóvil. No debemos olvidar nunca que el neumático es el único elemento del vehículo que está en contacto con el suelo, y por tanto de él depende la adherencia, la estabilidad y la distancia de frenado.

Del neumático es muy importante utilizar el tipo apropiado para nuestro vehículo, para nuestra forma de conducir (por ejemplo para conducir más deportivamente) y para el clima en el que vamos a utilizarlo (neumático de verano, para zonas muy lluviosas, neumático de invierno, etcétera).

Pero además de esto hay que tener presente algo muy importante: el estado del neumático. De nada sirve el mejor neumático o el más caro, si luego descuidamos la presión de inflado, el neumático presenta daños, ha caducado, o está muy desgastado.

El desgaste del neumático es algo natural conforme se va usando y acumulando kilómetros, pero recuerda que además del desgaste normal, se pueden presentar muchos tipos de desgaste diferentes, síntoma de otros problemas.

Es muy probable que recuerdes que el desgaste máximo permitido en los neumáticos (por ley) es aquel que deje la profundidad del dibujo del neumático en 1,6 mm (lo que también se llama la profundidad de la escultura de la banda de rodadura). Diversos estudios e informes demuestran que apurar el neumático más allá de esta profundidad del dibujo supone una pérdida de seguridad muy grande y más accidentes.

¿Por qué se recomienda tener más profundidad de dibujo en las ruedas? Pues porque un neumático de calle (y recalcamos esto de neumático de calle, no un neumático de competición), es menos seguro cuanto menos profundidad de dibujo tenga. Y además es menos seguro tanto sobre suelo seco como sobre suelo mojado. Sí, has leído bien, y no nos hemos equivocado.

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Un neumático desgastado agarra y frena peor sobre suelo mojado

Es muy probable que ya te sonara lo de que un neumático gastado es menos seguro sobre suelo mojado. Las pruebas están ahí: un neumático gastado tiene menos adherencia sobre suelo mojado y en caso de frenada lo hace bastante peor, tanto como para necesitar el doble de distancia y a veces hasta el triple, tanto más cuanto más desgastado esté y cuanta más agua haya en el suelo.

La explicación a esto es bastante fácil de ver. El neumático tiene una serie de calles, surcos y ranuras en la banda de rodadura para evacuar el agua que hay sobre el pavimento, y así poder estar en contacto directo con el suelo, sin agua de por medias. Cuanta más profundidad de dibujo haya, más sección tienen esas calles y ranuras, y por tanto más cantidad de agua se puede evacuar.

Y vicerversa, claro: cuando hay poca profundidad de dibujo se puede evacuar menos agua y entonces si llueve con fuerza es fácil encontrarnos conque el neumático no puede pisar sobre firme y se resbala (dicho de manera simple).

Un neumático desgastado agarra y frena peor sobre suelo seco

Lo que puede que no sepas es que un neumático desgastado también tiene menos adherencia y frena peor sobre suelo seco que un neumático nuevo. Hay una falsa creencia de que esto no es así motivada por la competición: es muy probable que hayas oído decir a algún conocido que un neumático gastado es más parecido a un neumático slick de carreras y que en seco va incluso mejor que cuando está nuevo. Pues es falso.

Y la explicación a esto parte de algo muy importante que antes te adelantábamos: un neumático de calle no es un neumático de competición. La concepción de uno y otro es muy diferente. En un neumático slick lo fundamental para el agarre es el propio compuesto de goma, pero en un neumático de calle esto no es así.

En el nuemático de calle el agarre, para traccionar, para trazar una curva y mantener la trayectoria y estabilidad, y parar frenar lo mejor posible, se consigue con el compuesto, pero también con la estructura interna del neumático (la arquitectura), y con el dibujo del neumático (la escultura de la banda de rodadura).

Y es que resulta que ese dibujo de ranuras, calles, surcos y líneas que tiene la goma de la banda de rodadura, con una determinada forma, en una determinada dirección, que incluso cambia en una parte del neumático con respecto a la otra (por ejemplo en neumáticos asimétricos), también está pensado para favorecer el agarre, porque hace que la banda de rodadura sea más flexible y entre en contacto mejor con el suelo.

Y por eso si el neumático está muy desgastado, y yo personalmente lo he comprobado en pruebas en circuito, agarra menos y frena peor. Un neumático desgastado puede necesitar hasta el doble de distancia para frenar, en el peor de los casos, que si estuviera nuevo. Es cierto que se nota mucho más sobre suelo mojado, pero sobre suelo seco también es peor.

Así que ten esto presente: para poder tener más seguridad durante la conducción, más agarre y mejor frenada, no esperes a que el neumático esté muy desgastado, viejo y deteriorado, y desde luego no apures más allá de los 1,6 mm de profundidad. También debes ser consciente de ello y cuanto más desgastados estén los neumáticos, debes adaptar la velocidad a las condiciones de la vía, del clima, y del propio vehículo. No lo olvides, los neumáticos pierden prestaciones al desgastarse, tanto en seco como en mojado y son menos seguros.

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