Los mayores al volante

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España es un país viejo. Uno de cada diez conductores tiene más de 65 años, una cifra que se duplicará en menos de veinte años. Para algunos, las personas de mayor edad representan un peligro al volante. Pero la verdad es otra, la vejez no es algo incompatible con la conducción ni con la seguridad vial, a pesar de que el proceso de envejecimiento conlleva una disminución de las capacidades psicofísicas y por ello requiere prudencia. Eso sí, todos sabemos que no es lo mismo que conducir con 30 años que con 65.

Tan sólo, según se mire, un 5% de los implicados en accidentes supera la edad que marca el comienzo de la vejez, a pesar de que las personas con más de 65 años tienen un 16% más de riesgo de morir que una persona más joven.

La reducción de las capacidades psicomotoras es visible en varias actitudes. Sus errores proceden más por la omisión que por el exceso, por la lentitud en la ejecución de maniobras y por la imposibilidad de abortar o modificar una acción una vez que ésta ha comenzado. Estos últimos vienen de la disminución en la percepción de la profundidad y en la dificultad cuando existe sobrecarga de información. Otra factor a tener en cuenta es la imposibilidad de calcular de forma adecuada la velocidad y las distancias por lo que los accidentes por alcances están entre su tipología.

Para ellos, no hay mejor consejo que la prudencia. Con unos cuantos hábitos básicos de conducción, ésta podrá seguir siendo como en el pasado. Descansos más frecuentes, revisiones periódicas de vista y odio si se usan gafas o audífonos, cuidar la conducción con medicamentos o evitar conducir de noche o bajo condiciones climáticas adversas pueden ser algunos consejos. El resto, vendrán del sentido común.

En este último caso la familia tendrá mucho valor. Según la Organización Mundial para la Salud, “las personas mayores tienen menos agilidad y necesitan políticas de transporte que les protejan”. Nadie mejor los familiares para realizar esa “política” para ayudar a sus “mayores” prestándoles atención y vigilancia. Eso no implica que les limiten la conducción. Aunque tampoco es necesario esperar a que aparezcan las primeras señales de alarma para que se reduzca el tiempo al volante y si es necesario para que deje por completo.

Vía | CEA