Los cuatriciclos ligeros y la seguridad vial

Cuatriciclo ligero

Llámanse *cuatriciclos ligeros* (antiguamente “cuadriciclos ligeros”) a lo que en la calle conocemos como _tamagochis, tacatacas_ y con cualquier otro apelativo, generalmente *despectivo*, que evoque algo minúsculo o con visos de aparentar lo que no se es. Y es que si hay un vehículo que cause *estupor* entre todas las personas con las que hablo sobre circulación (y son varias a lo largo del día) esos son los cuatriciclos ligeros.

Suele decirse que el problema de la tecnología no es la tecnología en sí, sino el uso que se le dé. En el caso de los cuadriciclos ligeros, tenemos unos vehículos dotados de un motor de 50 centímetros cúbicos que se venden con el *reclamo publicitario* de ser *coches sin carnet*, lo que a menudo causa que se les considere como vehículos de menor entidad o de menor importancia en el entramado vial, aunque al circular por nuestras carreteras raramente pasan desapercibidos.

Lo primero que me responde un conductor al que le pregunto sobre estos vehículos es que *un cuatriciclo ligero circulando por la carretera “molesta” a los demás*. Y a primera vista parece que tenga razón, ya que son frecuentes las retenciones que se organizan detrás de los cuatriciclos cuando no es posible adelantarlos, ya que su velocidad máxima legal de “sólo” 45Km/h (12,5m/s) entra en *fuerte disparidad* con la velocidad de los vehículos que pueden encontrárselo por la carretera.

Y esa disparidad de velocidades es el origen no ya de retenciones, sino de intentos desesperados de *adelantar como sea* al cuadriciclo ligero. Y aquí tenemos un doble problema en el comportamiento de los conductores:

· Por un lado, el conductor del vehículo que va a adelantar olvida momentáneamente que el adelantamiento debe realizarse siempre *en condiciones de seguridad*, y nunca como si fuera obligatorio adelantar.

· Por el otro, el conductor del cuadriciclo ligero olvida que su presencia en la carretera *no debe constituir un obstáculo* (y menos, un peligro) para la libre circulación del resto de usuarios de la vía.

Licencia de conducción

Claro, que en este último apartado quizá lo que sucede no es que el conductor _olvide_ nada sino que, *quizá, ni siquiera lo sabe*. Y es que hasta hace cuatro días, las licencias de conducción necesarias para llevar un “coche sin carnet” se expedían con una más que dudosa garantía de que el conductor conociera mínimamente el Reglamento General de la Circulación, al mismo nivel, por otra parte, de lo que le sucedía a la mayor parte de los conductores de ciclomotores. Parece que con la introducción del *nuevo permiso AM* para conducir ciclomotores la cosa podría empezar a cambiar, pero hay y habrá todavía miles de conductores que llevan estos vehículos por la calle sin una mínima noción de lo que se traen entre manos.

En este sentido, me ha llamado poderosamente la atención el Manual del Conductor que pone a disposición de los interesados por los cuadriciclos ligeros los responsables de una de las marcas punteras del sector, que *en sólo 16 páginas* (contando la hoja de bienvenida) explican cómo circular por las vías públicas con uno de estos vehículos. Todo un esfuerzo de concentración de normas que, además, contiene errores de bulto por ser una mera (y mala) traducción del original en francés.

Quizá lo peor de todo es que con ese folleto en la mano el público objetivo de los cuadriciclos ligeros puede llegar a creer que tiene la *formación suficiente* como para poder lanzarse a la carretera y llegar hasta el fin del Mundo si es necesario. Luego vas viendo cochecitos de estos aparcados en la calle… y no hay ni uno solo que tenga el parachoques entero, pero bueno… Eso sí, detalles de truñing no les falta a estos vehículos, desde los dados colgados del retrovisor fatigando la mirada del conductor hasta las siempre socorridas matrículas personalizadas con el nombre del interfecto.

Matrícula de un cuatriciclo ligero

Y hablando de matrículas, y a modo de anécdota que por suerte quedó sólo en eso, siempre recordaré con cariño a aquel intrépido conductor de cuadriciclo ligero que tuvo a bien colocar en la parte posterior de su vehículo una *matrícula ordinaria*, de las que llevamos en los coches, autobuses y camiones, con formato europeo, larga y blanca como ella sola, y decidió lanzarse con su vehículo por una carretera que contaba con un espléndido arcén… a circular por el medio del carril derecho.

*De noche*, con luna nueva, con la carretera vacía y allí a lo lejos un solo presunto automóvil, con su matrícula blanca que reflectaba mis luces de corto alcance, me encontré a razón de 28m/s con que aquello que iba delante mío era en realidad un cuatriciclo ligero cuyo conductor no sólo invadía innecesariamente la calzada a una velocidad de risa sino que además me engañaba con su matrícula. En resumen… ¡menos mal que después de todo soy rápido de reflejos!

¿De verdad no son conscientes los conductores de estos vehículos del peligro que representan cuando se dedican a patear las leyes de esta manera?

En Circula Seguro | Circulación de ciclomotores y microcoches

Un comentario

nomar55

Hace pocos años tuve que ir tras uno de estos vehículos, conducido por un anciano (del medio rural, supongo) durante varios kilómetros por una carretera provincial de solo dos carriles con algunas buenas rectas para adelantar y línea discontinua.
¿Por qué no lo adelanté? Porque era imposible ya que circulaba en zigzag. Utilizaba ambos carriles, el de ida y el de vuelta y no se metía también en los arcenes porque no los había. Menos mal que eran las tres de la tarde, en verano y había muy poco tráfico y pocos coches venían en sentido contrario. Sólo lo perdí de vista cuando, al fin, decidió meterse a la derecha en una comarcal.

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