Los coches modernos son preservativos

Preservativos

Querido lector, puede que este titular te haya impactado, pero te voy a argumentar esta afirmación. Mi especialidad son los coches nuevos, desde 2004 en casi todos los coches que me he subido, como el 98%, ninguno tenía más de un año de edad. Coches de más de 20 años he conducido… puedo contarlos con los dedos.

Me he “perdido” una etapa de la automoción muy diferente. Hablo de los carburadores, de cuatro frenos de tambor, de direcciones resistidas, de aire a condición [de lo que haya fuera], de las columnas de dirección que pueden empalar… Pero también hablo de coches que transmitían mucho más a la hora de llevarlos.

Si comparamos dos modelos cualesquiera del mismo segmento y destinados a una persona con el mismo poder adquisitivo (ajustando inflación) con unos años de diferencia, veremos que hablamos de coches tremendamente diferentes. A veces, comparten hasta el nombre, y ahí se acaba la comparación.

Austin Mini

preservativo, va.

1. adj. Que tiene virtud o eficacia de preservar.

Esta es la definición que nos da el diccionario. A lo largo de varias décadas, los coches eran medios de transporte, más o menos emocionales, en los que la seguridad no era una prioridad en el diseño. En los años 70 empezó a cambiar y de ser casi irrelevante, fue algo a tener en cuenta. Como dicen en Andalucía, “A poquito a poco”.

Los accidentes de tráfico fueron forzando el cambio de mentalidad social, y forzaron a los fabricantes a pensar: “Oiga, se puede morir dentro de un coche, pues habrá que pensar qué podemos hacer al respecto, ¿no?”. Los inicios fueron tímidos, primero en los opcionales, luego de serie, y se fue contagiando del tope de gama al pelotilla.

Las pruebas de choque públicas, EuroNCAP y compañía, llevaron a la gente de la calle lo que pasaba cuando un coche tenía un accidente, y eso obligó a los fabricantes a marcar la seguridad como algo prioritario sobre muchos otros aspectos. La seguridad vial dejó de ser el patito feo para convertirse en un cisne blanco.

Citroën CX

Los coches antiguos eran mucho más esenciales, y pesaban bastante menos. No solo les faltaba bastante equipamiento, también estructuras diseñadas para la preservación de la vida. Es innegable el engorde en peso, ancho de neumáticos, diámetro de discos de freno, equipamiento o tamaño de los coches en los últimos años.

Hace 15 o más años, un coche de 100 CV podía ser rápido, o incluso un cohete. Hoy día, en el segmento de berlinas nadie te vende menos potencia, y la deportividad se circunscribe a la estética o al tacto de la suspensión, pero poco más. Los coches ahora son más potentes, pero no siempre con mejor relación peso/potencia.

Además, en pro de la seguridad, la electrónica ha ido tomando protagonismo, y poco a poco, van relevando al conductor de múltiples tareas. A largo plazo, la tendencia es a automatizar la conducción: es la única forma de convertir la accidentalidad en una anécdota estadística, es decir, eliminar el factor humano.

Bentley Continental Flying Spur

Por otro lado, el consumidor ha ido definiendo sus gustos, y ha ido entrando en la senda de la comodidad y el bienestar. La misma marca que hoy nos anuncia un coche con función masaje, desionizador de aire o perfumes a bordo, nos vendía hace 25 años coches que quedan en evidencia ante un buen utilitario moderno. Sus competidores igual.

Incluso en la alta gama el confort se ha ido instalando. Siguen conservando la transmisión de sensaciones, pero ya no son tanto de infarto. Un coche hoy perfectamente domesticable tuvo un “abuelo” de los que te hacían aprender, o ir a la caja de pino, dado su nerviosismo y gallardía.

¿Quién vende hoy día coches sin dirección asistida? Pues constructores nostálgicos de carácter retro. Hasta los Lamborghinis también se diseñan pensando en que sean mínimamente confortables, no potros de tortura, ruidosos e incómodos (como un buen coche de competición pura, donde el confort no existe).

Opel Astra

Vale, hay más seguridad, pero menos sensaciones. Lo mismo pasa con los preservativos, incluso los finos no pueden igualar lo “sin”, por mucho que se acerquen. No solo hablo de las sensaciones tipo “nos vamos a matar”, sino de otras sensaciones que podían disfrutarse con dos dedos de frente y cuando no había tanto tráfico.

Hoy día hay gente que afirma dormirse a 110 km/h en un coche moderno. Apuesto el pellejo a que en un Renault 6 o un Simca 1000 no se duermen a esa velocidad ni estando dos jornadas sin pegar ojo. La sensación de estar a punto de romper la barrera del sonido era algo más que un tópico.

En la mayoría de las berlinas de gama alta, la sensación de velocidad es algo a veces muy difícil de apreciar, porque buscan ser silenciosos, eliminar vibraciones, el tacto del asfalto, ruidos, crujidos… El material aislante es otro gran causante de la obesidad automovilística hoy día.

Renault 6

Sin irnos muy lejos, si comparamos un compacto de los años 80 y su sucesor actual, diríamos que el ochentero era una caja de muertos y una auténtica castaña/chatarra. Eso sí, también diríamos que a igualdad de potencia el viejo andaba más, y que era menos aburrido, y que era todo más… emocionante/arriesgado.

Hace 25 años, a veces uno aprendía al darse un guantazo y dejar el coche siniestro. Hoy día, uno puede aprender viendo una lucecita amarilla parpadear en el tablero. No ha pasado nada, pero nos imaginamos qué podría haber pasado si por ejemplo el control de estabilidad no hubiese estado presente.

En casi todos los fabricantes las tendencias son estas: ser preservativos. Renunciamos a algo de sensaciones y puede que diversión en pro de la preservación de la vida o el peinado, y por una conducción más agradable, más serena, que permita disfrutar del viaje de otra forma. Es como la transición del tren de vapor al AVE.

Audi RS6 Avant

Sí, el vapor tenía su encanto… pero preferimos el Cercanías eléctrico. Sí, viajar en barco tenía su encanto, pero vamos en avión (salvo cruceros o ferrys). Sí, viajar a 120 con el motor a punto de explotar tenía su encanto, pero el 70-75% del mercado actual es diesel y a esa velocidad los motores no pasan de 2.500 RPM generalmente.

Hasta los gasolina van muy bajos de vueltas y son prácticamente inaudibles comparados con el típico motor gasolina con marchas cortas y poca cilindrada viejo. Así es el automóvil de los tiempos modernos: menos sensaciones, más seguridad. No se pueden tener las dos cosas al 100%, y se ha optado por hacer prevalecer la seguridad.

¿Qué nos espera a corto plazo? Coches que frenan solos, que nos riñen si no ponemos el intermitente, más comodidad pero pueden hacer cosas imposibles para coches viejos, más bienestar… pero las sensaciones van a ir erosionándose poco a poco. Siempre nos quedará París el gusto por el coche clásico, quien pueda permitírselo. El a pelo ya no está de moda.

Fotografía | xornalcerto

  • muchachoseguro

    Yo añadiría: ahora las sensaciones están al alcance de unos pocos, véase cualquier deportivo que ofrezca actualmente el mercado. Además, esos 120 con el motor a punto de explotar se pueden equiparar hoy en día yendo 200 km/h. La gente se queja de que los límites están obsoletos, que son de los 70’s, pero es que esos límites ya estaban de por sí muy adelantados para la época. Lo lógico por entonces hubiera sido 80 o incluso menos.

    Esta reflexión me trae a la cabeza esos momentos en los que veo algún “cochazo” viejo, un BMW Serie 3 de hace 20 años, un Audi 100 o A6 de los primeros… Por muy gama alta que sean, hoy en día están desfasados y personalmente no los cambiaría por mi Megane III, ni aunque fuera una joya única. Al carajo las sensaciones, los riesgos con las faldas y otros menesteres, no con la propia vida.

  • escargot

    Pues a mí sí que me gustaría utilizar alguna vez algún cacharrillo de ésos.

    Ahora, para los que no tenemos una vieja gloria en el garaje (o en la calle, que garaje muchos no tenemos), la diferencia podría estar en ir por las sosas autovías de última generación o una carreterilla de ésas con cuatro cifras o de las que salen en el mapa como una línea rosa. Las hay de lo más divertido.

  • Josep Camós

    Como ex conductor muy habitual de un 127 que me superaba en edad por dos meses… me quedo con mi coche actual. 😛 Paso de la supersensaciónmegaguay de ir a 80 por la autopista y con el capó temblando y a punto de abrirse, y no es una exageración. Paso de las ruedas de bicicleta, de la suspensión sistema aqueserrompe y de los ardientes frenos tamborileros.

    Y por supuesto paso de los carburadores y de sus relaciones estequiométricas fijadas y ancladas por los Picapiedra, con unas curvas de consumo de insomnio. Paso también de su volante de juguete y de sus cinturones de soga, por lo mismo que paso de sus asientos resbaladizos y de sus aptitudes para el desnucamiento.

    Dicho lo cual… ¡Ay, dónde andará aquel viejo amigo…! :’-)

  • s63aut

    Yo también empecé con un 127 y realmente era otra cultura, a aquel coche le cambiaba las bujías, el filtro de aire (que tenía posición de invierno y de verano), le abría el capó para muchas cosas, le desmontaba los pilotos para limpiarlos por dentro, etc.; hoy día ni se me ocurriría hacer casi nada de eso, en parte porque no es necesario y muy posiblemente también porque no sólo cambian los coches, sino que yo mismo también he cambiado.

    Recuerdo que la velocidad ideal de aquel coche, el crucero al cual se sentía en su salsa, era a 90 km/h, mientras que lo máximo que lo llegué a poner fue a 110, pues por encima de esa velocidad simplemente no me sentía cómodo, pese a que oficialmente pasara de 130.

  • El otro día en una conversación con gente cercana a los 60 años me quedé sorprendido como casi todos habian tenido su primer coche con traccion trasera, la mayoría cierto modelos de seats por cierto.

  • nomar55

    Una vez, el propietario de un taller mecánico, especializado en una marca sueca, me dijo que consideraba que el Fiat-Seat 127 era el mejor coche del mundo hasta la fecha (ca. 1985).

    Yo conduje un 127 durante doce años. ¡Qué cambio cuando lo sustituí por un Fiat Uno 70 SL ! : parecía una limusina al lado de aquél. Sin embargo, con el 127 llegué hasta la mismísima cumbre del Mulhacén. ¡Qué cosas se hacen de joven!

  • nomar55

    Los coches modernos son preservativos también desde el punto de vista psico-sociólogico: Insonorizados, climatizados, aislan a conductor y pasajeros del resto del mundo. Antes era peligroso pero también un placer conducir con las ventanillas abiertas, en contacto con la naturaleza, el aire libre, etc. Ahora, aislados en nuestra nave espacial, en cierto modo todo ha perdido algo de encanto. Es como si comparamos la vida en un barrio – donde todo el mundo se conoce, se chilla asomado a la ventana, se mira y se habla – con la vida en el centro de una ciudad moderna, llena de rascacielos cuyas ventanas no se pueden ni abrir.

  • escargot

    En realidad lo peligroso no es ir con las ventanillas bajadas, sino sacar el brazo. Las ventanillas bajadas lo que hacen es aumentar el consumo. Como mucho es más seguro llevarlas subidas si le cae un rayo a tu coche. 😀

    Eso ya no es culpa de los coches, es una opción de cada uno. Cuando está el tiempo que igual llueve como que no y huele como a tierra mojada (hablo de carreteras perdidas, claro… la autovía no tiene el encanto por ninguna parte) bajo las ventanillas precisamente para no perdérmelo.

    • Las ventanillas bajadas tienen un problema gordo, y es que puede colarse algún insecto, una china disparada de otro coche o agua de un charco. Estar abierto es estar abierto.

    • nomar55

      Escargot: Como bien dice Javier Costas, las ventanillas bajadas son peligrosas por los bichos que puedan entrar en el coche. A poca velocidad, y por una de las carreteras que tanto a ti como a mí nos gustan, su influencia en el consumo es insignificante. ¡Qué sugerente es tu representación virtual de una carretera entre bosques con el aroma a tierra húmeda…..!

  • napl

    Yo tambien comence con un coche ochentero, sin aire acondicionado ni direccion asistida. En verano el volante y la palanca de cambio podian derretirte los anillos si los usabas despues de estar aparcado al sol. El carburador y el embrague te hacian pasar mas de un disgusto en salidas de parado cuesta arriba. Con sus 1300cc y sus 68cv hacian que adelantar fuera el vuelo de un kamikaze.
    Las marchas tenian una holgura tremenda y de aparcar se te ponia el brazo de Popeye.
    Y la unica vez hasta ahora que necesite del control de estabilidad fue con aquel coche. Y como este seria todavia un proyecto, pues hice un trompo tremendo en segunda velocidad en una curva muy cerrada antes de incorporarme a la autovia. Por cierto meses despues esta curva se peralto.

  • Adrian Garcia Gonzalez

    No os podeis imaginar lo que es ir a 130 de marcador (cuando el límite era de 120) en un Suzuki Samuyray long body 1.3 carburación del 1990 (un año mas viejo que yo). Es cuanto menos impresionante. MIra que he ido en coches a mas de 200 (240 es lo máximo a lo que he viajado sin conducir yo), en asientos de delante, de detras, como querais, nunca había tenido tanta sensación de velocidad como en el Samuray, impresionante, eso si, sabes que a la mínima estas muerto si o si, no hay mas opciones.

  • escargot

    Pues sí, no había caído en lo de los bichos. Aunque, volviendo al tema, da igual lo antiguo o lo moderno que sea el coche porque si bajas la ventanilla los bichos van a entrar igual. 😀