Los ciclistas en carretera, ¿por qué se juegan el tipo?

Ciclista

Hoy por la mañana cogí una moto que me habían cedido para hacer una prueba en otro de los blogs en los que colaboro, para hacer la pertinente prueba. Tengo dos recorridos muy definidos, y dependiendo si el modelo corresponde a un estilo u otro, escojo el que mejor se adapte a la montura. En esta ocasión, circule por uno bastante frecuentado por ciclistas. A medida que pasaban los kilómetros, me iba dando cuenta que son muy frágiles, pero a la vez ellos se van jugando el tipo por la carretera constantemente.

Como las normas de circulación de los ciclistas en carretera no lo tengo muy por la mano, en cuanto llegué a casa me documenté. Y efectivamente, aquello que en el 2004 había leído sobre los cambios en el reglamento, no lo tenía del todo olvidado. Sobre todo el tema de la circulación en paralelo. Pero lo mejor es primero repasar lo que dice el código.

La velocidad máxima es de 45 km/h y deberán circular por el arcén si es transitable. Si no lo es, lo harán por la derecha de la calzada usando la mínima parte imprescindible. En el caso de pendientes prolongadas, pueden sobrepasar la velocidad máxima y utilizar la calzada para trazar las curvas. Es algo lógico que bajando un puerto a 60 km/h, poco va a estorbar un ciclista a los coches.

En cuanto a los grupos, pueden circular juntos con la distancia de seguridad suficiente para no alcanzarse y como máximo en columna de a dos lo más a la derecha posible de la calzada. En caso de encontrarse en tramos de poca visibilidad, lo harán siempre en fila de a uno.

Ciclista

Ahora bien, yo me imagino que a los ciclistas les es más cómodo mantener la conversación en un puerto con un par de compañeros, que ceñirse a la derecha de uno en uno. Y cuando ellos suben a 15 o 20 por hora y los vehículos ascienden a 70 u 80, en una curva a derechas sin visibilidad, tienen todas las papeletas para convertirse en la insignia de Jaguar o de Mercedes.

O como hoy, que me encontré un grupo de unas cuarenta unidades, que ocupaban prácticamente todo el ancho de la calzada, obligando a los vehículos a circular detrás despacio sin posibilidad de adelantar en muchos casos.

Luego, estos mismos ciclistas son los que te llaman de todo menos bonito si durante el adelantamiento apurado que les tienes que hacer, te sorprende un vehículo de frente y a duras penas puedes mantener el metro y medio de separación necesario. ¡Pero si te vas jugando la vida tú sólo!

Sinceramente, prefería el código de circulación anterior, que prohibía la circulación en paralelo. Por lo menos, no había posibilidad de crear estas situaciones de peligro tan absurdas, propiciadas además por el usuario más débil.

Fotos | Mikelo, sergis blog