“Los accidentes siempre los causan los demás”

Conductor temerario

¿Cuántas veces hemos oído esa típica y tópica frase? Demasiadas, seguro.

Estos últimos días tengo la sensación de que la gente conduce mucho peor de lo habitual. No sé si es causa de la navidad (o la antinavidad), el abaratamiento del combustible o la ingestión excesiva de pavo en Nochebuena. El caso es que *en los últimos días he presenciado más situaciones de riesgo que en todo el año*, ¿qué le pasa a la gente?

Seguro que si pregunto a todos a los que estos días me han puesto en riesgo me dirán que pongan menos radares (sólo están para recaudar), que el carnet por puntos es una estafa, que los accidentes los provocan los viejecitos que van a 100 Km/h por el carril central, que más educación vial… *Por favor, basta de tonterías*. ¿Cómo un maleducado vial puede hablar así?

Conductor temerario

*Es más fácil ver la paja en el ojo ajeno que una viga en el nuestro*.

Habría que preguntarle al del BMW M3 que fue haciendo _zig-zag_ por la M-40 con intenso tráfico y a toda leche, o al Golf GTI que me adelantó a 180 Km/h en la A-6 en una de las curvas más peligrosas de su trazado (Torrelodones), o a ese _honrado padre de familia_ que me pedía paso a 160 Km/h con un coche viejo y el niño suelto atrás sin cinturón, obviamente dejando una compresa entre ambos paragolpes.

¿Y qué decir de la furgoneta blanca que me pasó a 160 en la M-45? ¿Y el chico del Astra rojo que me acosaba y luego iba lento y me tocaba adelantarle (y así cuatro veces)? Tendría que preguntarle al conductor de cierto Mondeo qué se siente circulando con las luces apagadas con noche cerrada. ¿Qué tienen en común estos comportamientos? *Que son el pan nuestro de cada día*. Esa es la gente realmente peligrosa, y dicho sea de paso, *los que más protestan*.

Conductor temerario

No recuerdo en qué capítulo del libro de autoescuela me enseñaron a ser un soberbio, creo que no me lo leí bien. De habérmelo leído, podría decir que todos los demás son unos inútiles cuando conduzco con varias copas encima, o cambiándome de carril por la autopista mientras hablo por el móvil, o simplemente, *creyéndome que la carretera es mía*.

*Antes de criticar a los demás, hay que hacer autocrítica*. Los buenos conductores se cuentan por muy pequeño número, pero los que creen que saben son legión. Detrás de un accidente casi siempre hay un conductor del segundo conjunto, que hasta que tenga su primer susto o desgracia bramará contra la técnica de los demás, pero ¿reconocer errores? Ja!

Conductor temerario

El desprecio al riesgo, la soberbia, la sensación de superioridad, empatía nula y la falta de respeto por los demás y las normas de circulación son rasgos típicos de un mal conductor, perdón, un conductor que cree que es bueno. *Ya se sabe, los accidentes siempre los causan los demás*.

Esos defectos que acabo de enumerar tienen cura, afortunadamente. Basta con hacer un ejercicio de análisis de cómo somos al volante, reconocer los errores y tener humildad para corregirlos. No se puede cambiar a la sociedad, pero al menos tenemos el poder de hacer algo por nosotros mismos. *Hay cosas que tienen remedio, hay otras que no*.

Las lamentaciones posteriores nunca consiguen deshacer el daño causado, *es mejor prevenir que lamentar no poder curar*.