Llegaré… cuando llegue

Llegar a casa

Hace unos días fui a visitar a mis padres, que viven más o menos a unos… (un momento, que lo miro) 65 kilómetros, y una vez allí me hicieron una pregunta a la que no supe contestar: ¿cuánto se tarda de mi casa a la suya? Me encogí de hombros. Por lo que veo en ViaMichelin y en Google Maps el trayecto debí de cubrirlo en una hora aproximadamente. Pero necesito internet para saberlo.

¿Por qué? Pues porque rara es la vez que miro el reloj mientras conduzco, y entiendo que llegaré a mi destino exactamente en el preciso instante en el que cierre la puerta del coche por fuera y le dé un toque al botón del telemando. Hasta entonces, estaré conduciendo y por lo tanto de nada me sirve mirar qué hora es ni cuánto ha transcurrido desde que salí de casa. Así de sencillo.

¿Así de sencillo?

Reloj de bolsillo

En algún lugar del pasado recuerdo haber leído que el reloj de pulsera desbancó al tradicional reloj de bolsillo a medida que comenzó a popularizarse el uso del automóvil, ya que para mirar la hora resultaba mucho más cómodo levantar la muñeca que rebuscar en un bolsillo de plastón situado en la parte anterior del chaleco o la chaqueta mientras se está sentado al volante.

Y ahora yo, dándole una paradójica vuelta de tuerca al asunto, decido que ni de bolsillo ni de pulsera ni enmarcado en un display siempre visible en el salpicadero del coche. Si conduzco, no miro el reloj. “Hombre, pero algún control sobre tu tiempo debes de tener”, escucho que me dice alguno de los que me leéis. Pues… no. ¿Y sabéis por qué? Porque concibo que el tiempo que tarde, el que sea, será imposible de acortar así que, ¿para qué quiero calentarme la cabeza?

Gestión del tiempo mientras no conducimos

Dicho de otra manera, creo que puedo disponer libremente de mi tiempo siempre y cuando no esté conduciendo. El tiempo que dedicaré a la visita en casa de mis padres, a comprar en la tienda de turno o a hacer fotos de las gaviotas del puerto es el tiempo restante, ya que el tiempo de conducción es innegociable, al menos a la baja, que de incrementarlo ya se ocupará el estado del tráfico o mis ganas de parar el coche y echar a andar en mitad del trayecto.

No miro la hora, y de esta forma me evito de entrada esas continuas distracciones y muchos nervios que causa el inquietante “¿cuánto falta para llegar?”, que no es más que la versión infantil del “¿cuándo vas a llegar?”, esa pregunta supuestamente adulta pero absurda donde las haya para hacer por teléfono a alguien que lleva entre manos un vehículo y cuya respuesta más coherente sólo puede ser esta:

Cuando haya llegado te lo digo.

Lógicamente hago dos excepciones a mi norma de no mirar la hora que es cuando estoy en el coche: la primera se da cuando estoy trabajando, ya que se me exige puntualidad británica en los relevos de alumnos y procuro cumplir con esa premisa, normalmente gracias al dominio que tengo sobre la zona en la que trabajo. Y la otra son los trayectos largos, cuando salgo de viaje, pero ahí juego también con ventaja ya que tengo mis zonas de descanso previamente programadas. En cualquier caso… llegaré cuando llegue, ni más ni menos.

¿No os pone nerviosos que los que os esperan os llamen por teléfono para saber cuándo llegaréis?

Foto | Kyle Kruchok, Jo Bourne, Josep Camós

  • s63aut

    Me parece perfecto lo que dices para viajes de placer y para salidas como la que comentas, pero conviene saber lo que se tarda en otros desplazamientos precisamente para salir con tiempo y no tener que andar con prisas.

    En todo caso, no por correr se llega antes, son numerosas las ocasiones en que veo conductores adelantando a todo lo que se pone por medio, pero te los encuentras al cabo de un rato en un semáforo, en una rotonda o tras un camión que no pueden adelantar, con lo cual al final llegas aproximadamente al mismo tiempo o unos poquísimos minutos más tarde, cosa que no compensa el riesgo ni la agresividad al volante. Obviamente hablo siempre desde un punto de vista de una conducción suave, pero ágil, que tampoco se trata de ir a 30 por hora por la autopista (y por el carril de la izquierda).

    • Josep Camós

      Claro que conviene saber lo que tardas en algunos trayectos (piensa que en el ejemplo que pongo sobre mi trabajo los tiempos tienen que ser superexactos), pero no cuando sales por ahí, que es donde la gente tiende a llamarte en plan moscacojonera.

      Bueno, y ahora que lo pienso… cuando trabajaba de repartidor tampoco me dejaba influir demasiado por las llamadas de mi encargado. “Si lo quieres más rápido, llévalo tú”, le solía decir.

      Ciertamente, el tráfico ejerce influencia suficiente sobre nuestro ritmo de conducción para que no caigamos en la tontería de querer sacar tiempo de donde no lo hay.

  • marvel_vs_dc

    No me pone nervioso por que cuando conduzco no cojo el móvil, así que ya pueden llamar todo lo que quieran es mas, le quito el sonido y lo guardo en la guantera para evitar distracciones, si alguien me espera halla donde voy, sabe mi hora de llegada aproximada que intento cumplir, saliendo con el suficiente tiempo de antelación, o directamente le digo que ya le llamare cuando llegue, ademas no puedes obviar la información que puedes sacar del reloj, si llegas a una ciudad, puede que sea hora punta y puedes encontrarte con una fila de coches parados en cualquier momento en la autopista, nunca esta demás la información extra.

  • ctwp

    Cuando realizamos un trayecto en coche y en el punto de destino, hay quien espera…dice mucho(o poco) de una persona, que sabe que vas al volante, y te llaman por teléfono para preguntarte cuanto te falta.
    Es para decirle que si hablo al teléfono y conduzco igual no llego nunca.

    De todas maneras un viaje en coche por mucho que calcules nunca sabes si el calculo será exacto,por averías,indisposición,desorientación,caravanas,obras,controles,accidentes y mil causas que puedan surgir.

    • s63aut

      Eso que dices es cierto, es como cuando algún familiar va al médico y en casa lo quieren llamar porque tarda, ¿lo vas a molestar en plena visita?, ¿lo vas a molestar conduciendo?, bueno, en plena visita debería tener el móvil apagado y conduciendo pueden tener un manos libres, pero ya me entendéis.

  • nomar55

    Mis trayectos al trabajo son de 100 Kms por autovía al 90 %. Tengo instalado un manos libres en el coche y cuando, debido a alguna retención (raramente), lluvia, hielo o niebla, sé que voy a llegar más tarde de lo habitual simplemente llamo a casa para decir que me voy a retrasar, sin precisar cuánto.

    Por cierto, la  primera foto es preciosa.

    • Josep Camós

      Sobre la foto… conste que el retoque es mío, que la imagen original era más tétrica. 😛

  • buruburu

    Con frecuencia tengo que hacer viajes que “ya sé lo que duran”. De entre 1 y 2h normalmente. A la hora que se quiere llegar uno le añade 10-15′ para imprevistos, y ya tienes la hora de salida.

    Alguna vez me he enfadado bastante con un conductor que me iba a llevar, por perder el tiempo antes de salir… para luego intentar recuperar 5 minutos saltándose todos los límites de la autopista.

    Para un viaje seguro es esencial conseguir una buena hora de salida. Y luego, a viajar con tranquilidad.

    Un saludo!, que llevaba algún tiempo sin visitar este sitio.