Llegan los controles de velocidad media

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Todos aprendimos de pequeños la definición de velocidad: espacio entre tiempo. Lo que no siempre nos dijeron es que, en realidad, esa es la definición de velocidad media. La velocidad instantánea es un poco más difícil de definir, aunque actualmente es la única que los controles de velocidad en tráfico abierto son capaces de medir: los radares y cinemómetros de contacto sólo ven la velocidad en un instante de tiempo.

Ese es uno de sus mayores inconvenientes, si el conductor advierte la presencia del control, puede reducir momentáneamente, para después seguir circulando a velocidades ilegales impunemente.

Estos días es noticia la instalación del primer control de velocidad media en un tramo en el estado español, que pretende evitar esa limitación. Concretamente, se ha instalado en el nuevo túnel de Vielha de la carretera N-230, en la provincia de Lleida.

Este sistema no podrá ser utilizado para sancionar hasta que se haga efectiva la reforma vial. No obstante, cualquier novedad en el mundo del control de velocidad levanta sentimientos encontrados. Después dedicaré unas palabras a eso, pero por el momento nos centraremos en los hechos, y los principios Físicos que rigen este nuevo tipo de controles.

¿Cómo funciona? Pues en realidad es muy sencillo. En cada extremo del túnel hay un pórtico con una cámara que fotografía todos los vehículos que pasan por él. Un software identifica la matrícula del vehículo (no es nada nuevo, cada día más aparcamientos de pago lo utilizan) y la registra junto con la hora exacta de paso.

Una vez la misma matrícula ha sido registrada en ambos extremos del túnel, el sistema compara el tiempo de entrada y el de salida. Haciendo una simple resta, conoce el tiempo total que dicho vehículo ha invertido en cruzar el túnel. Como sabe la distancia que existe entre ambos pórticos, obtener la velocidad media es cuestión de una simple operación aritmética.

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La otra gran ventaja de este sistema es que consigue medidas precisas de la velocidad media sin exigir que los instrumentos de medición sean de una calidad extraordinaria. Os ahorraré los aburridos detalles de lo que en Física llamamos propagación de errores, pero resulta que el error relativo (es decir, el porcentaje de error) en la medida de la velocidad es proporcional a la velocidad en si, a la precisión del reloj e inversamente proporcional a la distancia entre los pórticos.

En conclusión, como ambos pórticos se encuentran separados varios kilómetros, el porcentaje de error disminuye sensiblemente. Tomemos el ejemplo del túnel de Vielha, que mide 5230m. Los pórticos están ambos fuera del túnel, a poca distancia de las respectivas bocas (supongo que para aprovechar la luz solar al tomar las fotos). Así que podemos estimar que la distancia entre pórticos está al rededor de los 5.3km.

El tramo donde se encuentra el túnel está limitado a 80km/h. Por último, supongamos que el reloj utilizado es similar a los digitales que muchos de nosotros llevamos en las muñecas, es decir, con una precisión de un segundo. En estas condiciones, se consigue una precisión relativa del 0.4%. Sobre una medida de 80km/h, el margen de error es de 0.3km/h.

En caso de implementarse el sistema en una autopista, limitada a 120km/h, el margen de error aumenta hasta 0.75km/h. Es decir, seguiría siendo suficiente para multar a partir de 121km/h. Y eso que hemos hecho una estimación muy conservadora sobre la precisión del reloj, recordad que en competiciones de motor se miden tiempos hasta con tres decimales más. Y, en cualquier caso, aumentando la distancia entre pórticos también se mejora la precisión.

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En definitiva, si a nuestros mandamases les da por ahí, cuando la reforma vial se haga efectiva la próxima primavera, podrán comenzar a inundar nuestras carreteras y autopistas con controles de velocidad media. Y, gracias a ellos, podrán hacer realidad su sueño de multar a quien superen en un sólo kilómetro por hora la velocidad máxima permitida.

¿Eso es bueno o malo? Pues un poco de todo, como siempre. En primer lugar, este sistema es más justo, ya que tan sólo castiga conductas prolongadas en el tiempo. Si para terminar un adelantamiento, o porque nos olvidamos del velocímetro por un segundo, pasamos un poco del límite durante unos metros, no pasará nada.

Además, aunque no siempre los cause, la velocidad siempre agrava las consecuencias de los siniestros. Además, también reduce el tiempo disponible para poder reaccionar ante cualquier imprevisto. Por lo tanto, esta tecnología parece adecuada si se aplica en determinadas circunstancias. Por ejemplo, en tramos complicados, donde realmente superar cierta velocidad es un riesgo evidente. Tramos con muchas curvas, bajadas pronunciadas, túneles, puentes e incluso tramos en que haya bifurcaciones y salidas que comportan frecuentes cambios de carril.

El túnel de Vielha es un buen ejemplo. Todos sabemos que si pasa cualquier cosa, un túnel se convierte en una trampa mortal sin salida, así que asegurarnos de mantener la velocidad en márgenes controlados es un paso adelante. Más en este caso, ya que el túnel representa el único acceso al Valle de Arán que no implica pasar por un puerto de montaña, y es frecuentado por multitud de aficionados al esquí y los deportes de aventura.

Ahora bien, tampoco será la panacea. Si al final, nuestras carreteras acaban abarrotadas de controles de velocidad media en tramos sin peligrosidad aparente, quedará claro su carácter recaudatorio. Los políticos se quitarán su careta de seguridad vial y dejarán ver su faz más avariciosa. Es cierto, estos nuevos controles sean más baratos que radares de alta precisión, y que tener más patrullas. Pero no es menos cierto que hay muchas actitudes peligrosas que vemos día a día en la carretera y que no se persiguen, simplemente porque no son tan fáciles y/o lucrativas de controlar.

Por otro lado, como ya he avanzado a día de hoy los controles de velocidad media no se pueden utilizar para sancionar. Al parecer, ahora la policía tiene la obligación de citar el punto kilométrico exacto en donde se ha medido la velocidad ilegal, y eso no es posible en este caso. Hasta que el congreso apruebe el nuevo reglamento, y éste aparezca publicado en el BOE, aquellos que pasen por el túnel podrán ver en una pantalla la velocidad media a la que han circulado, junto con su matrícula. Además, recibirán una carta del SCT avisando de lo que les espera si lo vuelven a hacer.

Vía | TV3, El periódico
Foto | Adels, Tnarik, ЕленАндреа

  • Si el tramo incluye una gasolinera o un área de servicio, te paras un ratito, y seguro que tú velocidad media será inferior a 120 Km/h.

    O sea. Puedo hacer una parte de ese tramo a 180 Km/h, pararme, dejar pasar el tiempo, y hacer la segunda parte también a 180 Km/h.

    Supongo que los tramos no incluirán gasolineras, áreas de servicio, peajes, etc.

  • Una mejora a ese sistema sería su interconexión. Pongamos que yo circulo por la autopista AP-2000 (que no existe, claro).

    Entro en el kilómetro cero, y salgo en el kilómetro 300. Si hay dos tramos suficientemente separados entre ellos en esos 300 Km, comparando la hora de entrada en el primero y la de salida del segundo, tendré una buena estimación de la velocidad media en esos 300 Kilómetros.

    🙂

  • Pues según yo lo veo el radar de tramo tiene un par de problemas de concepto ya antes de nacer (o mientras está naciendo, que para el caso es lo mismo).

    Ya de entrada, tenemos el clásico problema del radar. Sabemos que en aquellos siniestros en que la “velocidad” es factor concurrente (el chorrocientos por ciento de los casos), el factor en sí es la velocidad excesiva y no necesariamente el exceso de velocidad. Por si alguien se ha perdido, circular a 100Km/h por una autopista cuando está nevando es, según las señales, legal (y por tanto no hay exceso de velocidad) pero puede ser una temeridad (ya que la velocidad es excesiva). Todo exceso de velocidad es velocidad excesiva, pero no toda velocidad excesiva es exceso de velocidad. En España tenemos unos únicos límites, así caliente el sol o esté diluviando, por lo que programar un chisme para que multe cuando me paso de lo que dice la señal sólo trabaja contra los excesos de velocidad, y no contra toda la velocidad excesiva.

    Y ahora, el problema del radar de tramo (o de velocidad media). Me pongo en situación: Pasamos por un punto de control a la velocidad correcta, aceleramos fuertemente, luego nos damos cuenta de que nos hemos pasado y quitamos velocidad de forma exagerada “para compensar”. Seguramente cumpliremos con la velocidad media del tramo, pero… ¿habremos sido seguros con nuestra conducción? En Seguridad Vial hay un principio de oro, que es que el siniestro ocurre en un instante. Trabajar con velocidades medias tiene el mismo problema que considerar que si yo me como dos pollos y tú ninguno, cada uno de nosotros se ha dado un festín… aunque a mí me llevarán a Urgencias por una indigestión.

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