Las zonas de carga y descarga están ahí por algo

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Por razones laborales, de vez en cuando me toca coger la furgoneta de la empresa y actuar como mensajero-repartidor-proveedor. En resumen, un conductor de furgoneta blanca, con la connotación negativa que a veces implica. No todos conducen igual aunque la gente generalice más de la cuenta.

Pero más allá de la forma de conducir, que ahora mismo no es el objeto de este post, las furgonetas blancas realizan una función y un trabajo diario fundamental para que los comercios puedan realizar su actividad comercial. Una labor que no siempre es tenida en cuenta por el resto de la gente. La jungla del tráfico a veces tiene estas cosas.

Siguiendo con mi relato personal como conductor de furgoneta, muchas veces soy víctima de algunos conductores que piensan que son mejores que el resto y que por ello no tienen que pagar la zona azul o verde de turno. El tráfico de Madrid suele ser un caos en horario laboral, pero sobre todo la ausencia de zonas de aparcamiento provoca que la gente decida hacer uso a discreción de las zonas de carga y descarga. Zonas reservadas para quien las necesita, no para quien quiere un aparcamiento temporal gratuito.

Sin tiempo para avisar a la Policía Local, los conductores de las furgonetas suelen utilizar el camino del medio. Si no pueden aparcar allí, lo hacen donde buenamente pueden. Y en la mayoría de los casos el lugar escogido no es el mejor. A fin de cuentas, tirán la furgoneta donde pueden. Van a estar cinco minutos…

Una zona de carga y descarga es como una bola de nieve para el tráfico. Sin sitio para estacionar y descargar, o cargar, las furgonetas blancas, en algunas ocasiones de considerable tamaño, recurren a la doble fila, a subirse en las aceras o a parar en cualquier sitio. El siguiente punto es sencillo. Ya sabemos el efecto que tiene un coche mal aparcado en el flujo del tráfico.

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La señalización de estas zonas suele ser clara, en Madrid se ha implementado señalización horizantal a la vertical existente, y muy pocos pueden esgrimir eso de que no han visto las señales. Si aún así deciden hacer uso de las mismas, dándoles igual que hay gente que realmente las necesita, para eso están, también conlleva una multa de 180 euros. Multa que en caso de apelación es difícil que consigamos una sentencia favorable. Aún así no hace falta circular mucho para darse cuenta de que en cada uno de estos espacios siempre hay un vehículo no autorizado haciendo uso de la misma.

En Circula Seguro | Diario de un conductor de furgoneta blanca I y II
Foto | Paseando por Ceuta