Las ruedas ‘de galleta’ son sólo para uso temporal

Rueda de uso temporal

Conocemos con el nombre de ruedas de galleta aquellas ruedas de repuesto que no se corresponden en medidas con las ruedas que monta originalmente el vehículo, pero que sirven para sacarnos momentáneamente de un apuro cuando sufrimos un pinchazo.

Y sí, el título de este artículo es una evidencia en toda regla, pero lo evidente tiene de malo que no siempre es tan evidente para todo el mundo. Por eso nunca está de más recordar que las llamadas ruedas de galleta no son más que un apaño temporal limitado. Y nada mejor que una imagen para ilustrar todo esto.

Rueda de galleta reventada

¿Por qué hay tantos vehículos con ruedas de uso temporal?

En los últimos tiempos se ha generalizado el uso de las ruedas de uso temporal, y no siempre el conductor tiene claro lo que esto significa. Una rueda de uso temporal tiene dos limitaciones: una en cuanto a los kilómetros que recorremos con ella y otra, en cuanto a la velocidad que alcanzamos al circular. Si sobrepasamos alguno de esos dos parámetros o los dos a la vez, podemos tener problemas. A las pruebas me remito.

El espacio disponible en la parte posterior del vehículo es ciertamente limitado, y por una parte es un hecho que los coches montan ruedas cada vez mayores, con lo que sus ruedas de repuesto tienden a ser mayores también. Además a los conductores nos interesa que el depósito del combustible nos garantice una buena autonomía y, por supuesto, no estamos dispuestos a renunciar al espacio en nuestro maletero. ¿Cuál es la variable para despejar en toda esta ecuación? Hay diseñadores que piensan que la clave del asunto está en la reducción del tamaño de la rueda de repuesto.

Existe la tesis del factor económico, aunque en este apartado encontramos una cierta controversia. Los hay que afirman que disponiendo ruedas de galleta en el maletero de los coches no sólo se ahorra espacio y peso, sino que que el fabricante del vehículo se ahorra un buen dinero a la hora de equipar una serie de vehículos fabricados. Los hay que explican que eso no es así, ya que el esfuerzo logístico derivado de la diferencia de tipos de rueda no se ve recompensado con el ahorro económico que podría suponer la compra de las ruedas de menor tamaño.

Dejando estas cuestiones al margen, la rueda de galleta obliga al conductor a visitar cuanto antes el taller para reparar el pinchazo, lo cual no es malo sino todo lo contrario, una apuesta por la seguridad. Entre tanto, el conductor puede ir circulando con su coche aunque de forma limitada, y eso le da razones para no demorar el paso por el taller. Con vehículos que montan cinco ruedas exactamente iguales existe el riesgo de que la dejadez deje su huella en la rueda pinchada, que ella nunca encuentra un momento para salir del maletero e ir a repararse.

Rueda de uso temporal destrozada

Las limitaciones de la rueda ‘de galleta’

Las ruedas de uso temporal tienen básicamente dos limitaciones: la primera se cifra en kilómetros recorridos y la segunda, en velocidad. Si el fabricante del vehículo indica que no podemos recorrer más de 200 km, es que no podemos recorrer 200 km sin comprometer seriamente nuestra seguridad. Y si el mismo fabricante nos dice que no podemos superar los 80 km/h, es que no podemos circular a más de 80 km/h sin hacer oposiciones a víctima de la carretera por nuestra imprudencia.

Cuando llevamos tres ruedas de un mismo ancho en la banda de rodadura y una cuarta que no tiene nada que ver, estamos perdiendo la simetría longitudinal deseable en cualquier vehículo. Notamos que el coche no se mueve como siempre y eso es indicativo de que estamos circulando en situación de excepcionalidad. Por otra parte, una rueda concebida para rodar a una cierta velocidad puede reventar por todo lo alto si se sobrecalienta como consecuencia de haber rodado a más kilómetros por hora de los marcados por el fabricante.

Por todo esto, tanto exceder el número de kilómetros marcados por el fabricante rodar a una velocidad superior a la indicada en la misma llanta de la rueda es una temeridad. Ceñirnos a las limitaciones que nos marca la rueda de uso temporal puede ser un fastidio, pero si las contravenimos porque nos parece que no es para tanto y logramos salir airosos del trance, podremos darnos por satisfechos.

Foto | Josep Camós

 

  • Todavía recuerdo a un Seat Córdoba truñing con llantazas de 18″ y neumáticos XL, con una galleta en una de las ruedas traseras, tomar una glorieta a toda leche… En serio que si se le llega a ir el coche y acabar contra el bordillo me hubiera alegrado. Como loco iba el cabrón, importándole todo una mierda.

    En algunos coches optan por una solución intermedia. El C4 de un amigo no trae de repuesto ni una galleta ni una 205 R17, sino una 195 R15 que al menos le dará un poco más de seguridad y confianza hasta que repare el pinchazo.

  • #1 Pufff, yo es que ni por esas, sapoconcho. Si de fábrica sale con 4 iguales, digo yo que será por algo. 🙂

  • Hombre, no digo que con eso te vayas de viaje, pero me refiero a que algo mejor que con una de galleta ya va a ir, ya que la medida habitual de éstas es de 115/80 14.

    Al menos se cuidarán de que el desarrollo sea aproximadamente el mismo, cosa que con una de galleta no consigues ni de coña.

  • #3 No, si ya, pero me da un miedo el exceso de confianza en una falsa seguridad, que ni te cuento.
    :-S

  • zapatitos69

    ¿Qué presión llevan las ruedas de uso temporal? ¿También la más alta de las que recomiende el fabricante?

    • Josep Camós

      No, las presiones que marca el fabricante afectan a las ruedas que son iguales en medida. La rueda de uso temporal tiene sus propias especificaciones, que en algunos casos se encuentran escritas en la misma rueda.

      • zapatitos69

        Graciaa Josep.

  • jaume

    Se puede montar rueda galleta de 16 en un quasqua con llantas de 18 pulgadas?