Las primeras lluvias en carretera, las más peligrosas

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Siempre se ha dicho que nunca llueve a gusto de todos porque si para algunos, la lluvia, puede ser deseada para otros puede resultar desagradable. Las primeras lluvias que se anuncien en las pantallas informativas sobre el estado del tiempo, en parte o en la totalidad de nuestra geografía, incluso, antes de la entrada del otoño, no es que no sean bienvenidas por los conductores en general sino que pueden ser problemáticas sí, con ocasión del uso de vehículos por carretera, no mantenemos una serie de precauciones.

Las primeras lluvias como factor de riesgo en la conducción requiere, por parte del conductor, desde la comprobación del limpiaparabrisas hasta el estado de los frenos de nuestro vehículo pasando por la revisión y adecuación de nuestros neumáticos, una pauta a seguir para afrontar las condiciones climatológicas que vienen tras el periodo estival. La combinación del agua con el barro depositado en el pavimento no es una buena combinación para pisar sobre seguro. Veamos más detalles…

Ante condiciones adversas…, toda precaución es poca

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La lluvia sobre la carretera puede influir negativamente en la conducción y, por tanto, se le exige al conductor que adopte las debidas precauciones en garantía de su propia seguridad y la del resto de usuarios porque, al quedar la calzada mojada o cubierta de una capa de agua, los neumáticos pierden adherencia y, por tanto, riesgo para la seguridad vial. Sin embargo, es al caer las primeras gotas cuando más precauciones se ha de adoptar, porque al mezclarse el agua con el polvo, arenilla, gasoil, grasa, goma y otros restos depositados en la calzada, se produce un barrillo que convierte al firme, sobre todo después de un largo periodo sin haber llovido, en una pista de patinaje.

Los consejos que se mencionan en este vídeo relacionado con la lluvia y conducción, nos pueden ayudar para afrontar situaciones de riesgo al volante. No cabe duda de que circular bajo las primeras lluvias requiere extremar precauciones como, por ejemplo, reducir la velocidad, aumentar la distancia de seguridad y encender las luces para ver y ser visto. Son consejos básicos pero que tenemos que tener en cuenta para evitar una colisión contra otro vehículo o una salida de vía.

Alerta ante las ráfagas de viento y cruce de vehículos

Ante la existencia de charcos sobre la superficie del pavimento lo mejor es observar las marcas del suelo y huellas que nos van dejando los vehículos que nos preceden, así como la reacción que pudieran tener éstos. En el caso de que la lluvia sea persistente, exista viento y afluencia de vehículos, debemos frenar con el freno de motor cambiando de una velocidad superior a una inferior así como sujetar el volante firmemente para mantener una trayectoria libre de oscilaciones laterales que nos hagan perder la dirección y dominio del vehículo. La pérdida de contacto del neumático con el suelo hace que el neumático pierda su poder de tracción y, por tanto nos haga patinar sobre la capa de agua. De ahí, que cuanto mayor sea la profundidad de su dibujo, más cantidad de agua podrá evacuar para reducir el riesgo de aquaplaning.

En resumen, al volante y ante la presencia de lluvia, debemos prestar más atención y no confiarnos tanto en los sistemas de seguridad de nuestro vehículo porque de su estado y utilización dependerá, en último extremo, de nosotros.

Foto | Andrés Nieto Porras, Enrique Dans
Vídeo | DGT
En Circula Seguro | Conductor: cuidado con la lluvia