Las estadísticas de tráfico, ¿las interpretamos bien?

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Cada temporada, con la Operación Salida, uno puede empezar a leer estadísticas de tráfico sin fin acerca de cuántos desplazamientos están previstos, cuántos accidentes hubo en el mismo período del año anterior, cuántos heridos y cuántos fallecidos. Y una vez finalizado el escrutinio habitual sobre las vacaciones, cuando ya se cumpla la Operación Retorno se hará balance, se mostrarán las nuevas estadísticas y se dictará el veredicto de cuánto mejor o peor vamos como sociedad.

Yo entiendo perfectamente que existen unos números, y que bien utilizados y en las manos adecuadas, sirven para poner ojo avizor a la sociedad sobre las tendencias de ciertos fenómenos, como el aumento del número de víctimas, accidentes y demás información útil. Lo que pasa es que en particular no creo en las estadísticas per se. Siempre hay explicación para todo, matices, casos, condiciones de contorno, y a sé que el tema es excesivamente delicado porque vamos a tratar a las personas que viven el drama del accidente, la pérdida o la lesión como meros números. Pero no porque no tengamos humanidad, sino porque si hablamos de estadísticas debemos hablar de números, como es lógico.

Creo que hay dos formas de ver las estadísticas de tráfico: por fallecidos y por accidentes. Siento mucho decir que, como habréis deducido tras toda esta introducción, para mí lo que hay que evitar son los accidentes, las colisiones. Esto es así porque una colisión puede resultar en ilesos, heridos o fallecidos. El número de fallecidos es trágico desde el primero hasta el último, pero la causa es la colisión. Cero accidentes implica cero fallecidos por su causa, pero cero fallecidos no implica necesariamente cero accidentes.

Publicar el número de accidentes pondría en contexto ese número de fallecidos recurrente

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Veámoslo de otro modo, y de nuevo pido paciencia y comprensión. Supongamos una colisión de un conductor solitario en su coche, por un lado, y una colisión de un autobús con 50 pasajeros. En caso de que haya fallecidos en ambos casos, la cifra será mayor en el caso del autobús que del coche, pero en ambos casos ha habido un accidente o colisión. Y en ambos casos hay un conductor. Está clarísimo que no podemos frivolizar y ser tan ilusos de pensar que los casos son tan sencillos: existen conductores en el entorno, existen fallos mecánicos, existen cosas que no se pueden evitar (nos cae un rayo, o nos lleva por delante un desprendimiento). Y no es lo mismo publicar “un accidente con 50 muertos”, que “50 accidentes con 50 fallecidos en total”.

El caso es que cuando veo, cada temporada, los datos de fallecidos, siempre me pregunto si se sabe el número accidentes (respuesta: claro que se sabe), y las causas (que deberían saberse). A veces pienso que indicar el número de fallecidos y no de accidentes es una cuestión de practicidad, porque lamentablemente es una manera gráfica y eficaz de sacarnos de nuestra inopia personal, y darnos cuenta de que ahí fuera, en la carretera, pasan cosas que no tienen por qué acabar bien.

Desde el punto de vista de considerar los fríos números, rescato un artículo de los compañeros de Xataka Ciencia de hace unos años. En el artículo que referencio se dice que en los EE.UU. había entonces una muerte cada 120 millones de kilómetros recorridos. Seguro que en España no son 120 millones de kilómetros, pero pueden ser 20 o 30 millones (que no lo sé). Poner las cosas en perspectiva nos hace tener mejor visión de un asunto, porque tampoco podemos decir que a menos kilómetros recorridos, menos muertos, ni todo lo contrario.

Si hay 30 millones de desplazamientos en coche y 10 accidentes mortales, aparte de ser mucho, como obviamente sabemos, estadísticamente, ¿cuánto supone? Pues un accidente por cada 3 millones de desplazamientos. La estadística es lo más frío e impersonal que existe. Si se utiliza sabiamente aporta información y contribuye al progreso. Si se utiliza mal es un arma peligrosa. Y detrás de cada incidente está su causa: fallo mecánico, fallo humano (propio o de terceros), problema grave de salud (un infarto, un desmayo), imprudencia, mal estado de las infraestructuras, inclemencias del tiempo,…

Como disclaimer, no estoy diciendo que no se publique el número de accidentes, sino que no se establece la relación directa entre número de accidentes y fallecidos en su distribución.

Fotos | epSos.de, Jorge Franganillo