Las cosas por su nombre: ¿debemos llamar presunto homicida o criminal a un conductor causante de un accidente?

siniestro trafico

El tratamiento de una noticia por parte de los medios puede influir en la percepción social que se tenga de ella, y por tanto puede llegar a cambiar, para bien o para mal, el comportamiento de la sociedad respecto al problema que se trata. Un claro ejemplo de esto es la violencia machista, un claro ejemplo de cómo se tuvo que alcanzar un consenso entre los medios y las autoridades que pedían que no se tratasen los casos con palabras que minimizasen su importancia. El propio nombre de violencia doméstica, que ahora todos aceptamos, fue el fruto de una larga discusión semántica y psicológica.

La asociación *STOP Accidentes* ha realizado junto al Servicio Catalán de Tráfico y el Colegio de Periodistas de Cataluña un decálogo en el que pide a los periodistas un cambio en la forma de tratar las noticias sobre siniestralidad vial, de forma que la sensación percibida por el público se ajuste más a la importancia de este problema. Respetando la libertad de información, es deber de los comunicadores cumplir una responsabilidad social al informar sobre estos problemas.

Respecto a la terminología, el decálogo pide a los periodistas que se refieran a los conductores que causan accidentes mortales con términos como *presunto homicida*, *agresor* o *criminal*, y que además se difuda el nombre y apellidos de éstos.

La misma asociación pide que se expliquen las causas de los _accidentes_, especificando si se trata de un fenómeno casual o provocado por un comportamiento imprudente por parte de los conductores, y en este segundo caso recomienda la utilización de la expresión *violencia vial*.

La palabra *accidente* es precisamente una de las palabras que todos utilizamos a menudo y que pueden ser más perjudiciales por su connotación de casual e imprevisible. La RAE lo define así en una de sus acepciones:

Suceso eventual o acción de que involuntariamente resulta daño para las personas o las cosas

“Eventual” e “involuntariamente” no son quizás los mejores adjetivos para definir un problema que causa más de 3.000 muertes anuales que se podrían evitar. Sin embargo, esta es una de las palabras más utilizadas no sólo por los medios sino por los ciudadanos. En manos de todos está referirnos a las cosas por su nombre, porque los _accidentes_ casi nunca son _accidentes_.

Vía | “Terra Motor”:http://motor.terra.es/ultimas-noticias-actualidad/articulo/conductores_temerarios_criminales_39699.htm

  • Sí, señor. La palabra “accidente” tiene una connotación de casualidad que resulta inaceptable. Apenas hay casualidades en las muertes de la carretera. Como alternativa al “accidente” tenemos el “siniestro”, palabra que además evoca la parte nefasta de las consecuencias de una colisión.