Las conservación de las carreteras españolas se encuentran en peor estado que en 1985

conservación de las carreteras españolas

Hace un par de meses, nuestro compañero Albi de Motorpasión Moto publicaba un artículo en el que la Asociación Española de Fabricantes de Mezclas Asfálticas (Asefma) advertía que el estado de conservación de las carreteras españolas es “el peor de los últimos 25 años“. No es algo que nos pille de improviso porque solamente hay que fijarse en lo que nos rodea cuando vamos circulando.

Ayer, Luis también hablaba sobre el tema, basado en un estudio publicado por el Huffington Post. En una escala de 0 a 400, nuestras carreteras obtienen 190 puntos. Esto traducido a las notas es un insuficiente.

Seguramente si le preguntásemos a alguien del gobierno diría que es un suficiente alto pero lamentablemente aquí no vale ni ir a ver al tutor ni ver la trayectoria del último curso. Es más, si hiciésemos esto seguramente bajaría hasta más la nota.

Esos 190 puntos logrados son nueve puntos menos que el estado de nuestras carreteras en 1985, es decir, hace la friolera de 28 años y además en medio de los difíciles años 80 que se considera la década más difícil en cuanto a Seguridad Vial en España.

Y lo peor de esta falta de mantenimiento es que la situación se agrava con el tiempo. En estos casos no vale esperar, capear el temporal hasta que lleguen tiempos mejores. Porque según la regla del 1-5-25, si ahora no inviertes un euro en mantenimiento, dentro de tres años tendrás que gastar cinco en rehabilitación y después, tras cinco años sin hacer nada, 25 euros para reconstruir.

Ya se empiezan a barajar ideas para conseguir más dinero para mantenimiento y conservación de las carreteras españolas (sin contar los 25.000 millones de euros anuales de impuestos recaudados gracias a los carburantes). Por ejemplo, que paguemos más impuestos. La solución fácil.

Otra es que aquellos que circulan más de 15.000 kilómetros al año paguen un gravamen por un mayor uso de las carreteras. Y la tercera y última, reducir las inversiones en el AVE y similares para reconducirlas al sector de las carreteras.

De cualquier forma la solución no pinta nada fácil