La toma de decisiones en el coche, sin dudas (1)

Toma de decisiones dentro del coche

Mi amigo Enrique trabaja en una tienda de ropa y me cuenta que en estas fiestas apenas ha visto compras por impulso, que a la hora de decidirse la gente se lo ha pensado un poco más por lo general y que han estructurado sus compras de manera diferente a lo que solían hacer antes de la crisis: ahora van primero a la tienda a preguntar, luego se pierden durante unos días, comparan, se lo piensan… y finalmente vuelven a la tienda para hacer efectiva la compra.

Es normal. Antes de tomar una decisión sopesamos pros y contras, calibramos las consecuencias de nuestros actos. Y cuanto más engorrosos son los condicionantes, económicos en el caso de los clientes de Enrique, o cuanto mayor es el riesgo que corremos al decidir, mayor tiempo nos damos para no equivocarnos.

Lógico, ¿verdad? Bien, pues en materia de circulación, cuando vamos dentro del coche, y cuando el riesgo de una decisión mal tomada es vital, esto no funciona exactamente así. Puede parecer paradójico, pero dentro de un coche la toma de decisiones no funciona exactamente sopesando pros y contras porque no puede ser así.

Pareja

Pongamos otro ejemplo de la calle. Sandra y Helena son una pareja que tiene ganas de comprar su propio piso, algo que con la que está cayendo es poco menos que meritorio por su parte. El caso es que ellas han pisado ya decenas de inmuebles y, por fin, uno de esos pisos les ha hecho tilín. Les salen los números pero por alguna razón no se deciden a dar el paso.

Al vendedor, que lleva meses sin materializar una triste compra, se le hace la boca agua cuando ve el entusiasmo mal escondido de la joven pareja y recurre al viejo truco del almendruco: les dice que tienen que darse prisa si quieren el piso, porque lo tiene medio apalabrado con otra parejita y, claro, el que antes se presente con el dinero en la mano, antes se llevará las llaves.

Es un truco de manual, pero a Sandra y a Helena no les gusta que les metan prisas porque la que les piden es una decisión muy seria, y más con el panorama económico que tienen en sus vidas, de manera que deciden que por el momento es mejor quedarse donde están, al menos hasta que les venza el contrato de alquiler del cuchitril en el que malviven o hasta que las cosas cambien un poco.

El tiempo de reacción en el coche

Conductora

Está claro que meter prisas a quien debe tomar una decisión no siempre tiene por qué funcionar de la forma esperada, pero en el coche la toma de decisiones debe ser ágil y acertada. Acertada, desde luego, porque una decisión mal tomada nos puede meter en un serio problema, ya que en el coche no existe el comando “deshacer”. Y ágil, porque una decisión tomada fuera de plazo no es una decisión correcta. El resultado será, aleatoriamente, satisfactorio o insatisfactorio, dependiendo de cómo se presenten el resto de los elementos de la circulación, pero la decisión no será correcta.

¿Y esto por qué? Porque a la hora de elegir el sabor de un chicle, o una camisa, o un coche o un piso, tendemos a emplear un esquema circular, en el que usando la imaginación sometemos cada una de nuestras opciones a sus posibles consecuencias y así vamos dándole vueltas a la cabeza, opción por opción, hasta que imaginamos la más acertada. Y eso se nos puede llevar unos segundos en el caso de un chicle de menta o de fresa, unos días en el caso de una camisa cara, unas semanas en el caso de un coche o varios meses en el caso de un piso.

En el coche, por contra, cada instante cuenta, porque mientras tomamos nuestras decisiones, mientras reaccionamos, el vehículo sigue en movimiento y dependiendo de la velocidad a la que circulemos avanza hacia nosotros con paso más o menos ligero un regimiento de coches, motos, árboles, aceras, señoras que cruzan con el semáforo en rojo y hasta ese camión naranja de ahí.

Necesitamos, pues, otro esquema para la toma de decisiones, un modelo que nos garantice una decisión adecuada dentro de un tiempo de reacción mínimo, un modelo… que veremos el próximo día.

Foto | Roberto García Fadón, LesMedia, Henri Bergius

  • pepserra

    Interesante reflexión Josep

    Por eso yo siempre en conducción he pensado que algo sumamente útil es la programación mental de situaciones de riesgo que podamos tener con más frecuencia. Sirve bastante de ayuda cuando , ante diversas variables mas o menos conocidas ya hemos interiorizado cual va a ser la secuencia de maniobras que vamos a ejecutar, con tal de no dejarlo sobre “la marcha”.

    En este punto mucho tiene que ver la simulación de situaciones de riesgo tipo, algo que quizas todavia por desgracia, no esta desarrollado en carretera pero sí en el espacio aéreo: por ejemplo,¿como abortar un despegue por fallo de motor? ¿que hacer ante fallo del tren de aterrizaje?…etc etc, solo entrenando con estos automatismos evitan muchos accidentes

    Ellos saben que un buen entrenamiento  garantiza más seguridad y tienen muy claro que la improvisacion es su peor enemigo

    ver:

    http://www.youtube.com/watch?v=AK6UoJTwXLs

    • 50674

      Pep, no se me habría podido ocurrir un ejemplo mejor, de hecho mientras leía el artículo iba pensando exactamente que la formación que se da a los pilotos incluye un conocimiento completo del avión y de los procedimientos, normales y de emergencia, bastante alejado del que recibe un conductor medio. Un saludo.

      • pepserra

        ahí lo has dicho…. normales y de EMERGENCIA!!
        cosa que actualmente todavia no se ha desarrollado en carretera.
        Esos profesionales tenen interiorizado lo que deben hacer sin ponerse histericos ante un a emergencia tipificada Y asi les va…aunque obviamente luego pueden pasar emergencias insolitas

        • s63aut

          Deberíamos tener interiorizados los trucos de emergencia, está claro que no se pueden meditar tranquilamente cosas como hacer el contravolante ni nada parecido, o se reacciona bien o no se hace. Por otra parte, también conviene estar lo más lejos posible de una situación de riesgo, que el margen de seguridad sea amplio, pero por si acaso deberíamos tener unas reacciones automáticas grabadas en nuestro cerebro, ya sea con cursillos de conducción o con simularoes o, en muchos casos, con la experiencia de los años.

  • corzo

    Ante una situación de riesgo desconocida nuestro cerebro puede verse bloqueado al no reconocer la escena, esto lo produce el estado de “shok” emocional y ocurre también cuando sabemos a que nos enfrentamos pero nos cuesta asimilar la situación por la polarización afectiva o la atención difusa. Es decir, nosotros nos adaptamos al medio y no al revés. Hay muchas teorías al respecto, como la del costo-beneficio y hay un entrenamiento que se identifica con la reacción o con salir de una situación conflictiva y es tener previsto tales decisiones para que nuestro cerebro reconozca cual/es la manera de salir bien. Hay un juego que nos prepara muy bien para este tipo de situaciones, salir airoso de una manera inteligente y ese juego es el ajedrez. El buen jugador se ha hecho de un esquema mental que le hace anticiparse ante una buena jugada del contrario o prever cual será el próximo movimiento incluso con opciones escogiendo la mejor manera de ganar. Todo es cuestión de mover ficha, ¿no?.

    • pepserra

      Parte de tus comentarios, queria reflejarlos tambien yo, Corzo.
      Cuando hablas de shock… 

      Esta claro que no solo es una cuestion de tiempo para meditar sino que cuando nos encontremos con una de esas situaciones lo mas probable es que nos invada panico(si no somos un Barrichello), y el panico, ojo no el estres, es lo que nos afecta negativamente en situaciones de toma rapida de decisiones.

       O sea, el peor momento para tener panico es justo en la propia situacion.
      De ahi que el planning mental de todas esas situaciones ayude. 

      Pensemos que volviendo al ejemplo de los pilotos, un avion es infinitamente mas complejo que un automovil en cuanto a variables, vale …pero tambien mientras tomamos cualquier decision pasan millas a 800-900kmh…

      Obviamente el ajedrez puede ayudar, el simulador…y yo a lo que me dedico(aunque sé que es cutre y salchichero,) es ir imaginando situaciones de riesgo(ej=estallido de un neumatico) y repasar mentalmente lo que deberia hacer en caso de… para que cierto automatismo aflore en el momento desgraciado.

      • busgosu

        Cierto es. En las autoescuelas echo muchísimo de menos cosas tan simples y necesarias como que te enseñen a realizar una frenada de emergencia, con y sin ABS. Y cuando digo enseñar, me refiero a que te lleven a frenar de emergencia, no que te lo digan de palabra. Porque luego siempre asalta la duda: ¿pisar el embrague o no pisarlo? ¡¡Es que ya he leído y oído las dos cosas!!

        Otra cosa que echo en falta, al menos por mi experiencia de cuando me saqué el carnet, es un pelín más de profundidad (pero sin pasarse, tiene que ser asequible a todo el mundo) en temas de mecánica y dinámica del coche, que parece que siempre lo pasan muy por alto y se limitan a enseñarte a cambiar una rueda y poco más. Creo que esto permitiría comprender mejor las reacciones del vehículo en situaciones extrañas.

        Comparto totalmente la idea que exponéis, tengo la más que sólida impresión de que las reacciones más eficaces son las instintivas.

  • 50674

    También es verdad que cuando vas en el avión y tienes una emergencia, normalmente tienes bastante más tiempo para actuar, a no ser que la emergencia sea que se te rompan las alas, por ejemplo, jeje.

    • pepserra

      si Pedro en problemas de crucero si…pero acordaos, aunque se salga del tema
      lo que sucedio en Barajas el 20 08 … era una maniobra de despegue y no habia tiempo para dudas…aun asi acabo en final tragico y seguro que entrenaron situaciones parecidas.

  • Aaaaah, la conducción y el circular correctamente… ese gran ejercicio de Brain Training.

    Y la de tropa que se ve que ni para girar en condiciones el volante para coger esa calle sin tener que dar marcha atrás por no girar con decisión, buena letra y sin miedo… xD

  • 50417

    El manejo defensivo se basa esencialmente en la anticipación, la previsión y una velocidad adecuada. También sabemos las causas más comunes de accidentes de tráfico, conocer las formas más eficaces para evitarlos: carreteras en mal estado viendo el paisaje (la distracción y el tiempo de reacción aumenta), la mala visibilidad y la posición del vehículo (el incumplimiento de distancias mínimas de seguridad y poco conocimiento de visibilidad efectiva) y contingencias pobre conductor de reacción (un poco de conocimiento técnico sobre los procedimientos correctos en situaciones diferentes – de frenado de emergencia, bajo y sobreviraje, aquaplanning, mantenimiento de vehículos pobres, etc) .. En resumen, no debemos decir que estamos satisfechos cuando tenemos una licencia para conducir o donde tenemos mucha experiencia porque la unidad hace algunas décadas. No hay dos accidentes de tráfico por igual, por lo que debe saber la experiencia de otros y consideramos que es una forma de enseñar y eficaz.