‘La tercera oportunidad’ (9): la importancia del buen uso de las luces

La tercera oportunidad

Morrillu nos contaba la semana pasada la importancia de las luces para conducir con seguridad por las noches y en condiciones de baja visibilidad, y ese era el tema central del capítulo correspondiente de la “Segunda Oportunidad”. Ese capítulo se complementa a la perfección con el de esta semana, que trata de “ser y ser vistos”, o de la importancia del buen uso de las luces para garantizar la seguridad vial, no solo la nuestra sino la de quienes nos rodean.

En una carretera en plena noche, nos contaban, circular sin luces significa no ver bien lo que pasa a nuestro alrededor, pero también significa que, dependiendo del color de nuestro coche, seremos más o menos visibles (siempre seremos menos visibles si circulamos sin luces, pero peor cuanto más oscuro es el coche). Esto es tan importante hace 30 años como lo es hoy, cuando vemos con frecuencia a conductores sin el alumbrado encendido en condiciones de baja visibilidad (al amanecer, al anochecer,… menos frecuente es verlos de noche cerrada). Saber resto y actuar en consecuencia es el objetivo de este capítulo.

Las luces son muy buen aliado de todos en muchas situaciones. Desde la obvia, que es utilizarlas por la noche para poder ver, simplemente, por dónde ir, hasta las luces en su uso diurno para ofrecer una mejor visión de nuestra presencia al resto de conductores (y mejor si somos motoristas). Es muy importante utilizarlas “entre la puesta de sol y la salida del mismo”.

Eso es lo mismo que decir desde que se empieza a “ver menos” hasta que se hace patente que el sol está presente en el cielo. Lo que ocurre es que mucha gente apaga las luces (o directamente no las enciende) antes de que el sol esté visible, o una vez que se oculta, mientras todavía hay luz. Y es un error porque efectivamente hay menos visibilidad, hay menos cantidad de luz.

Las luces adaptativas, las luces LED, en general todos los sistemas de alumbrado automáticos, que en ocasiones lo que hacen es mantener siempre las luces de posición encendidas, y activar las cortas cuando es necesario son un avance en materia de seguridad. Es bueno que exista ese mecanismo automático cuando el “mecanismo manual” (nosotros) no funciona.

Lo mejor que podemos hacer es concienciarnos de que las luces sirven para hacer que nuestro coche negro destaque en cualquier momento, sobre todo en los momentos en que los demás conductores pueden estar despistados (carreteras monótonas) y puede que no vean cómo nos acercamos. ¿Os acordáis de lo que dice el manual, de que es bueno advertir mediante destellos nuestras intenciones de adelantar? Pues por algo será.

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