‘La tercera oportunidad’ (8): Ver y ser visto

La tercera oportunidad - Análisis sobre La segunda oportunidad

¿Qué es más importante, ver o ser visto? Las dos porque ni no vemos por dónde circulamos, mal vamos. Y si el resto de los conductores no se percatan de nuestra presencia, pues es igual de peligroso tanto para nosotros como para los demás. Y este es el tema del que hablaremos hoy en nuestro especial, retomando los consejos que en su día se dieron a través de la Segunda Oportunidad.

Porque un alumbrado en malas condiciones, una incorrecta regulación de la altura o incluso un mal uso del mismo aumenta el riesgo de que tengamos un accidente, sobre todo en unas condiciones (la noche) en las que conducir ya es de por sí mucho más peligroso que por el día.

Cualquiera de los consejos que se dan en el vídeo siguen vigentes hoy en día. De aquella la última tecnología eran los faros halógenos, que siguen estando vigentes hoy en día aunque paulatinamente se van actualizando por los de xenón y los LED ya los tenemos a la vuelta de la esquina montados en muchas berlinas de alta gama.

El alumbrado es nuestros ojos en la noche. Sin ellos no podríamos conducir y por ello debemos cuidarlo especialmente y mantenerlo en perfecto estado. Cambiar una bombilla cuando se nos ha fundido, mantener una óptima regulación de la altura (incluso acordándonos de bajarlos cuando vamos cargados), no montar alumbrado no homologado que puede poner en peligro a los demás, y sobre todo, usarlo de forma correcta en función de las condiciones y la climatología.

A modo de repaso, nunca circular con luz de posición, usar la luz de corto alcance o cruce en poblado, vías suficientemente iluminadas y en carretera cuando tenemos vehículos delante o en sentido contrario y reservar la luz de largo alcance o carretera para cuando circulamos en solitario. Y por supuesto ser cautos con el uso de las antiniebla, tanto las delantera como traseras.

Para aquellos vehículos entraditos en años, mejorar el haz de luz a niveles de cuando estaban nuevos es ahora más sencillo ya que los focos, normalmente opacos con el paso del tiempo, pueden ser pulidos para que vuelvan a lucir como el primer día.

Pero sobre todo el mejor consejo es recordar conducir en función de nuestras capacidades y las del entorno, adecuando nuestra velocidad a lo que podemos ver. En unos años quizás todos los vehículos equipen sistemas de visión nocturna pero de momenot, si no lo vemos, ¿quién nos va a decir que no está allí?

En Circula Seguro | ‘La tercera oportunidad‘

  • Escargot

    En lo referente a las luces, creo que es más preocupante la dejadez de la gente en cuanto al uso que en cuanto al cuidado. Porque aunque no es raro ver coches tuertos es más frecuente ver que la gente no usa las luces como debería. Este capítulo está muy bien pero en el siglo XXI el planteamiento habría tenido que ser muy diferente.