‘La tercera oportunidad’ (4): Mal uso de la potencia

La tercera oportunidad - Análisis sobre La segunda oportunidad

Acudimos a nuestra cita semanal con ‘La tercera oportunidad‘, un especial donde los editores de Circula seguro comprobamos cómo ha tratado el tiempo a la mítica serie ‘La segunda oportunidad‘ de Paco Costas. En esta ocasión nos corresponde rememorar el cuarto episodio de la serie, titulado Mal uso de la potencia del motor. Al respecto, la utilización de la potencia en la conducción tiene dos vertientes.

La primera, predominante la mayor parte del tiempo, es el uso efectivo de la potencia. En este casos, los principios de conducción eficiente recomiendan seleccionar la marcha más larga posible, y realizar los cambios de velocidad de forma paulatina. La segunda vertiente involucra aquellas situaciones donde es necesario exprimir al máximo el motor para concluir rápidamente una maniobra, como una salida en una intersección o un adelantamiento. En este segundo caso, el consejo se invierte: conviene seleccionar una marcha corta.

Es curioso comprobar como este vídeo grabado unos años antes de que un servidor naciera sigue plenamente vigente en la actualidad. Aunque es normal que sea así, ya que éste es uno de esos temas que dependen básicamente de las leyes de la Física. Y esas no han cambiado ni un ápice por lo menos en los últimos 13,6 mil millones de años. En consecuencia, los consejos que Costa nos daba aquél 1978 siguen siendo plenamente válidos. No obstante, lo que sí que ha cambiado un poco es la tecnología de la automoción, por lo que hoy en día quizá podríamos añadir un par de matices.

A diferencia de lo que ocurría al final de los setenta, el parque automóvil de hoy en día está dominado por vehículos con turbocompresor. La práctica totalidad de los vehículos diésel, y cada vez más también los de gasolina, que se matriculan hoy en día disponen de turbo. A este respecto, hay que tener en cuenta que existe cierta demora entre que pisamos a fondo y disponemos de toda la capacidad del motor. En este sentido, si Costas volviera a rodar un adelantamiento como el que hemos visto en el vídeo, estoy convencido de que comentaría la conveniencia de iniciar la recuperación de velocidad con cierta antelación, aún en nuestro propio carril. Juntamente con la reducción de marcha que se menciona en el episodio, nos permitirá contar con el máximo desarrollo posible del motor en el momento que invadimos el carril contrario.

Por otra parte, probablemente en la actualidad tenemos mayor consciencia de la necesidad de ahorrar combustible. Tanto por razones ecológicas como económicas. Aunque el visionario Costas ya hacía mención a ello al hablar del innecesario acelerón de un conductor entre semáforos, probablemente una edición moderna de ‘La segunda oportunidad’ prestaría incluso más atención. Como apuntamos al principio, esa hipotética versión moderna nos aconsejaría hacer uso de la marcha más larga compatible con la velocidad, sin pasarnos. Además, seguro que destacaría la importanca de anticiparnos a nuestro a las condiciones del tráfico para no necesitar más que un uso gradual de los pedales para adaptarnos, logrando que los cambios de velocidad sean más suaves y eficientes.

Como veis, lo que nos decía ‘La segunda oportunidad’ hace 35 años no es muy diferente a lo que decimos hoy en día. Nos limitamos a añadir un par de comentarios, frutos de la evolución de la mecánica, y de la consciencia económica y ambiental.

En Circula Seguro | ‘La tercera oportunidad

3 comentarios

Borja

Muy de acuerdo con lo de los semáforos.
Yo tengo la costumbre de ir evaluando al resto de vehículos que circulan a mi alrededor. Es curioso ver cómo alguien, yendo a más velocidad que tú, llega a su destino a la vez o incluso más tarde.
Vas por una avenida a 50 km/h. Vislumbras un semáforo en rojo cercano, así que sueltas el acelerador, mientras vas bajando de marchas mientras pierdes velocidad. De repente, se pone en verde y vas a unos 40 km/h, no tienes que frenar y aceleras otro poquito. No has pegado frenazos bruscos, no has disminuido excesivamente tu velocidad y has consumido poco.
Sin embargo, llevas a uno en el carril de la izquierda, haciendo todo de manera diferente. Sale del primer semáforo con un buen acelerón, después de haber estado balanceando el coche mientras estaba parado. Se pone a 60 o 65 km/h, así que llega rápidamente al siguiente semáforo, donde tiene que frenar bastante para pararse. En cuanto se ha parado, el semáforo ha cambiado a verde y tiene que pasar de 0 a, otra vez, 60 o 65 km/h. Mientras tanto, yo estoy ya lejos de él, habiendo consumido menos combustible, frenos y amortiguadores; habiendo conducido de manera más cómoda y, sin haberme saltado norma de circulación alguna.

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Escargot

Además no tiene sentido hacer esas monigotadas que hacen algunos porque circular no es echar una carrera. No vamos al mismo sitio, no nos conocemos… ¿qué más me da quién va delante? Algo muy simple que muchos no comprenden.

Decía José María Quesada en “Conducir sin miedo” que hay gente que alardea de conducción a base de hacer justo lo contrario. ¿Qué pasa? ¿Que un adelantamiento bien hecho no es vistoso? Pues sí que lo es, es elegante y yo por lo menos agradezco que me adelanten así. Es bonito ver a la gente haciendo las cosas bien, el que te adelanta muestra agilidad, limpieza y buen hacer.

Aun

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Escargot

Comentario inacabado, disculpad las molestias.

Decía que a pesar de lo que estoy diciendo hay gente que parece empeñada en enseñar cosas feas y mal hechas al resto, no sé muy bien con qué motivo (no hace falta motivo, me temo… donde no hay mata no hay patata), y que por eso ves a diario acelerones inútiles para acabar metiéndose por la calle de al lado, frenazos a destiempo…

Hay dos cosas que nos igualan: los semáforos y la muerte. En lo primero a lo mejor a base de llegar a la vez que el resto y quedarse con cara de tontos aprenden, En lo segundo no hay oportunidad de aprender.

Y, finalmente, Paco Costas estuvo muy acertado pero a visionario no llega. :) Le tocó vivir la crisis de 1974. Ahora volvemos a lo mismo y parece que esté de moda porque estamos jorobados otra vez, pero esto en el 2007 le habría parecido marciano a cualquiera. Y, sin embargo, Paco Costas tendría razón en 1974, 1978, 1993, 2007, 2013 y cuando haga falta.

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