Los datos de 2017 nos confirman que hemos empeorado en siniestralidad en carretera

2017 no ha sido un buen año para el tráfico, sino más bien todo lo contrario, pues ha supuesto el peor de los últimos cuatro años en siniestralidad vial tras registrar nada menos que 1.200 muertos en los 1.067 accidentes que se produjeron en las carreteras mortales, 39 fallecidos más que al cierre del ejercicio anterior, lo que supone el peor dato en número de víctimas mortales en los últimos cuatro años, según el director general de tráfico, Gregorio Serrano.

Dichos datos suponen la peor cifra de víctimas mortales desde 2013, año en el que se registraron 1.134 fallecidos, un 6% menos que en 2017. ¿Cuáles son las principales causas que han dado lugar a este importante incremento en el número de víctimas?

La siniestralidad en las carreteras españolas cierra el año con un crecimiento del 3% en el número de víctimas mortales respecto a las registradas en 2016 cuando se rompió una cadena de 13 años de constantes descensos. Durante este período se bajó de los 3.399 del año 2003 a los 1.131 en 2015. Así 2017 se convierte en el segundo año consecutivo en el que se incrementa el número de víctimas. Un hecho que no se producía desde hace dos décadas cuando ocurrieron dos años consecutivos en el aumento de víctimas mortales, según el balance de la siniestralidad en carretera llevado a cabo por la DGT.

Evolución de accidentes de tráfico

Fuente: DGT

Entre los fallecidos ha aumentado el número de ciclistas con un total de 44 frente a los 33 fallecidos en 2016; motoristas, con 240 frente a los 214 en 2016, además de los registrados en furgonetas y turismos, que pasan de 58 a 75 en el caso de los primeros y de 603 a 646 en el caso de éstos últimos. No obstante el director general de la DGT,  Gregorio Serrano ha querido hacer hincapié,  en que “una parte muy importante” de los ciclistas fallecidos correspondieron al primer semestre del año, antes de ponerse en marcha las Rutas Ciclistas Protegidas. Además, de los fallecidos en motocicletas, dos no utilizaban el casco, al igual que ocho de los 44 ciclistas, pese a ser un elemento obligatorio en vías interurbanas.

En el otro lado de la balanza se encuentra el colectivo de peatones, que ha visto como se ha producido un significativo descenso en el número de fallecidos pasando de los 120 en 2016 a 91 en 2017. Incluso ha bajado el número de heridos hospitalizados con un total de 4.887, 336 menos que en 2016, lo que supone un descenso del 6%.

 

El 77%  de los accidentes son en carreteras convencionales

Por tipo de vía, el 77% de los fallecidos, nada menos que 792 personas – 30 más que en 2016 – han perdido la vida en carreteras convencionales, lo que supone un incremento del 4%, mientras que el 23%  restante se produjo en autovías, un 2% menos que en 2016. Unas cifras que no incluyen los datos de Cataluña.

La salida de la vía sigue siendo la causa más común en el accidente mortal en el 41% de los casos, sobre todo en las vías de alta capacidad, mientras que el 20% de los fallecidos tuvieron lugar en accidente con colisión trasera y múltiple y el 15% en atropellos a peatones. En los accidentes producidos en vías convencionales el 42% de los mismos se debió a que el vehículo se salió de la vía, mientras que un 28% fue como consecuencia de colisiones frontales.

El aumento de la movilidad con 16,4 millones de desplazamientos de largo recorrido en 2017, un 4,2% respecto a 2016 es una de las principales causas que ha contribuido a aumentar la siniestralidad. Así en total se han registrado 408,5 millones de desplazamientos a lo largo de 2017, lo que supone un incremento de 14,5% en los últimos cuatro años.

Otra circunstancia que ha contribuido según el director general de la DGT al aumento de la siniestralidad ha sido el incremento del parque automovilístico, con 1.787.242 matriculaciones en 2017, llegando a 33 millones de vehículos. Pese a las nuevas matriculaciones, la antigüedad media de los vehículos implicados en accidentes mortales producidos el pasado año se situaba en 12 años para los turismos. Un porcentaje que aumentaba hasta los 13,8 años en el caso de los turismos en los que viajaban fallecidos.

Entre las “múltiples, complejas y concurrentes” causas de los accidentes de tráfico, según ha definido Serrano, se da el hecho de que en el 90% de los casos se incumple la normativa de tráfico, lo que sumado a la falta de Educación Vial y al envejecimiento del parque forman una “coctelera” mortal.

A pesar de ello y a juicio de Gregorio Serrano España es un país seguro en términos de seguridad vial, pues es “quinta en Europa y octava en el mundo en siniestralidad vial”.

Respecto a la edad de los fallecidos englobada en grupos de edad el que más se ha incrementado es el correspondiente entre los 25 y los 34 años, con un incremento del 37% y el comprendido entre los 55 y los 64, con un aumento del 16%, mientras que se ha producido un descenso en las víctimas mortales en los mayores de 65 años. En cuanto a los niños el número de fallecidos en los pequeños hasta los 14 años ha sido de 21, tres más que en 2016.

Las causas de los accidentes mortales se ha debido a la conducción distraída como la más frecuente. De esta manera, se confirma que la utilización del móvil al volante es en palabras de Serrano una “lacra importante”, que no solo preocupa en España sino a toda Europa y al mundo. También están presentes en las distracciones la velocidad inadecuada en un 26% de los casos, el cansancio o el sueño en un 12%, mismo porcentaje que el alcohol y las drogas en un 11%.

 

175 fallecidos por no llevar puesto el cinturón

Un hecho significativo es que el 24% de los conductores fallecidos en turismos y furgonetas, es decir nada menos que 175 personas, no llevaban puesto el cinturón de seguridad en el momento del accidente, 26 más con respecto a 2016, cuando el número de fallecidos ascendía a 149. Un hecho que calificaba de “increíble” Serrano, quien lamentaba que “hayan fallecido 175 personas por no hacer uso de un elemento en seguridad tan sencillo de utilizar”. Además de los 16 niños fallecidos, cuatro no empleaba ningún accesorio de seguridad en el momento del accidente. Una situación cuanto menos “preocupante”.

Entre el paquete de medidas que tiene preparado la DGT para reducir la siniestralidad se encuentran la nueva metodología para la determinación de los puntos negros, así como el establecimiento de nuevos criterios en la ubicación y gestión de los radares y una guía de buenas prácticas en travesías y tramos urbanos.

Otras ya se encuentran en ejecución como el refuerzo de la seguridad en zonas de adelantamiento con mayor siniestralidad, cruces inteligentes, tramos de avisadores de velocidad mostrando matrícula, instalación de puntos de control de velocidad y cinturón en tramos de especial siniestralidad, guías sonoras longitudinales, avisadores de velocidad y refuerzo de la señalización en los tramos más peligrosos.

 

Fotos | Prensa DGT

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