La seguridad vial y las elecciones

obras
Sin ánimo de hacer política, ni campaña, estamos de lleno en un período preelectoral en España que nos llevará a las elecciones municipales, y autonómicas, en el mes de mayo. Y como es natural, los diferentes ayuntamientos se afanan por ponerse guapos y están proliferando, al menos hasta donde yo puedo comprobar, las diferentes tareas de mantenimiento que habrían venido bien hace meses, pero que quizás ahora es el momento, justo, en el que se podían acometer.

Repintado de marcas viales, reparar esta o aquélla señal que está en mal estado, hacerle las curas a los resaltos, ya estropeados de tantos empellones, construir una acera donde lleva meses habiendo un arcén peligroso. Todo esto son las obras más habituales cuando se acercan las elecciones. Y es que a veces pienso que si un ayuntamiento hace bien las cosas en su momento, nadie se acordará de lo bueno llegado a las elecciones. Así que todo el mundo espera al final.

La seguridad vial no debería ser una herramienta electoral. Debería formar parte de los programas de los diferentes partidos como algo esencial y en conjunto con la educación vial y el fomento (sí el fomento, tal como el nombre del ministerio correspondiente) de un mejor mantenimiento global de las infraestructuras. Esa acera que mencionaba, una acera real que veo a escasos 200 metros de mi casa, era necesaria hace meses, cuando abrió su sede una conocida cadena de tiendas deportivas en diciembre de 2012.

El acceso era penoso y peligroso para los peatones, y sigo sin entender cómo la obra no se hizo a medida que se avanzaba la construcción de dicho establecimiento, y sí se hace a escasos meses de las elecciones. Este es uno de esos ejemplos que todos podríamos poner en nuestras ciudades, sin duda, de cómo seguimos inmersos en una dinámica de hacer las cosas bien no porque hay que hacerlas, sino porque llega el momento de captar votantes.

Es una pena que esto sea así por muchas razones:

  • Un tramo de vía inseguro, lo es antes, durante y después de las elecciones. Es prioritario hacer lo más seguros posible todos los tramos de vía que se pueda, para beneficio común de todos, sean o no votantes.
  • Esa desidia durante meses, tirando para ver si se puede hacer la obra en otro momento, posiblemente ha puesto en peligro a personas, a ciudadanos. La gente que se iba andando al establecimiento que decía arriba, lo hacía por el arcén de una carretera, en una curva que una gran mayoría de vehículos acortaba por el arcén. Y de noche, sin farolas. Y en invierno es de noche a las seis, una hora muy buena para salir a hacer unas compras.
  • Todo lo que ganan en personas con memoria a corto plazo (por lo bien que hacen las cosas y cómo se preocupan por el estado de las calles), lo pierden por el lado de los que tenemos memoria a largo plazo, y los que nos fijamos en la falta de pintura en las calles, de los “rotos” del asfalto, de la falta de aceras o de tantas otras cosas.

Es triste, pero es el mundo que nos toca, parece ser. ¿Seremos capaces de hacer algo para cambiarlo? Nosotros podemos protestar e informar sobre los defectos, pero ¿qué harán ellos? ¿Serán capaces, ellos, de tratar algún día la seguridad vial como algo más que unas pocas acciones interesadas en época de campaña electoral?

Foto | Daniel Lobo

  • BorMotor

    Pero de eso que hablas, en un sistema de puntuación, estaría en un nivel intermedio. El nivel avanzado es colocarte unas obras durante meses, sólo para que veas que hay obras y que “se preocupan por el ciudadano”. Te tapan una señal de 70, te ponen una amarilla de 40 y unas “vallitas” de esas de plástico blanco y rojo. Y, como sobran señales, pues vamos a poner una de estrechamiento de la calzada por el lado derecho y otra de dirección obligatoria a la izquierda, para que todos los que no conocen esa vía se tiren ferozmente al carril izquierdo, aunque las obras no obstaculicen en absoluto la vía existente.

    • estebano

      La verdad es que hay en España casos suficientes como para hacer una antología 🙂