La seguridad vial es la “asignatura” pendiente de los colegios

colegio-caceres.jpg

Cuando termina el verano, o más bien lo hacen las vacaciones, la ciudades viven un primer arreón de tráfico. La gente vuelve a trabajar y eso se nota en el tráfico. Pero aún así, se puede circular con fluidez. Pero todo eso cambia un día concreto: el día que los colegios vuelven a funcionar. Los desplazamientos se multiplican y circular se convierte en una locura. Locura que pasa a caos si nos toca pasar cerca de un colegio. Auténticos puntos negros del tráfico, tanto matutino como vespetino.

En un último estudio de la Fundación para la Seguridad Vial (FESVIAL), se ha mostrado que la seguridad vial entorno a los centros escolares deja demasiado que desear. Quizás el peor dato que se pueda desprender es que la conducción agresiva aumentan en las cercanías de los colegios.

Pero ahí no queda todo. La ubicación de los colegios tampoco ayuda ni a conductores ni a viandantes. La ausencia de lugares habilitados para aparcar en las inmediaciones provoca que los coches aparquen en doble fila, provocando un embudo e inmensas molestias al resto de usuarios. Aquí lo sufro cada mañana, así que puedo hablar de mi propia experiencia.

Lo gracioso es que a pesar de que la regulación de estacionamiento comienza justo cuando suena la sirena y cuentan con espacio libre para aparcar a menos de 100 metros del centro escolar, los padres, deseosos de comodidad deciden que aparcar en la puerta es mucho más seguro. Por ello de poco o nada me valen las quejas de los padres reclamando espacio para estacionar. En parte tienen razón, pero en demasiadas ocasiones son víctimas de ellos mismos.

Pero aunque éste parece uno de los mayores problemas de los centros educativos, no terminan ahí los defectos de los colegios. La ausencia de señales que avisen de que nos estamos acercando a un colegio (implica que un niño puede salir de cualquier parte), la no protección del entorno mediante aceras más anchas y vallas de protección y que no existan pasos de peatones en las inmediaciones y los que hay no cuenten con badenes y resaltos son los otros males. Quizás mucho más solventables por parte de las autoridades que el del tráfico.

Por cierto, gran parte de los colegios dependen directamente de los ayuntamientos y de las Consejerías de Educación por lo que solucionar todos estos problemas está directamente en sus manos. Una de las soluciones pasa por la aparición de agentes que regulen el tráfico en los momentos de entrada y salida del colegio y que sirve además para disuadir a los conductores de realizar ciertas conductas. Pero un agente no es la solución para todo y ahí, repetimos, son las autoridades las que tienen que proteger nuestro futuro representado en los más pequeños.

En Circula Seguro | La seguridad infantil en zona escolar, sobre la mesa
Vía | FESVIAL