La seguridad infantil en zona escolar, sobre la mesa

Peligro por la proximidad de lugares frecuentados por niños, como escuelas, zonas de juego, etc.

La FUNDACIÓN MAPFRE ha hecho públicas las conclusiones de una auditoría elaborada en colaboración con la Asociación Española de la Carretera sobre varias zonas escolares de nuestro país, y esas conclusiones apuntan en la línea, comprobable por cualquiera que se acerque a un colegio en plena happy hour, de que los alrededores de las escuelas son, mientras entran y salen los niños, una especie de tierra de nadie donde la seguridad vial brilla por su ausencia.

Curioso, cuanto menos, que se intente educar a los niños dentro de las aulas mientras en las calles todos hacen la vista gorda: desde esos padres y madres que emplean el coche para llevar a sus hijos al cole aunque vivan a unos pasos de casa hasta aquellos que dejan sus vehículos sobre las aceras obligando a los críos a invadir las calzadas, precisamente en una franja horaria en la que todo el mundo va con prisas porque el caótico tráfico les impide llegar a la hora.

Y, como diría mi abuela, aquí se junta el hambre con las ganas de comer. Y hay mucho por hacer.

En suma, durante 2008 hubo 108 víctimas mortales del tráfico que eran menores de 15 años. De ellas, 76 eran pasajeros, 24 peatones y 8 eran conductores de bicicleta o ciclomotor. En zona urbana se produjeron 49 fallecimientos, de los cuales el 39% fue en atropellos. Desde luego, el atropello a niños no es un problema aislado ni infrecuente, y en las zonas escolares se generan verdaderas situaciones de riesgo para los más pequeños.

Acera cerrada

El informe presentado da una serie de pautas y recomendaciones y se apoya en ejemplos concretos de varios colegios no sólo de España sino del mundo entero, para ayudar a que los centros escolares, con la colaboración de su ayuntamiento y policía local y con la participación de los padres de alumnos, estudien el entorno de la escuela desde el punto de la seguridad vial y de la movilidad más eficiente, de manera que entre todos gestionen los problemas que detecten alrededor de ejes como estos:

  • designación de agentes tutores que supervisen la cuestión vial en el centro,
  • señalización de la zona, haciendo hincapié en el control de la velocidad,
  • revisión del estado del pavimento para prevenir la formación de charcos,
  • revisión de las dimensiones de las aceras,
  • concienciación sobre el problema que representa el estacionamiento indebido,
  • instalación de elementos que impidan el estacionamiento indebido,
  • concienciación sobre el uso racional del vehículo privado y alternativas viables,
  • visibilidad en las intersecciones y en los pasos para peatones,
  • mejora de las zonas de espera de los colegios, teniendo en cuenta la seguridad vial.

Y este último punto, en el que se habla de tener en cuenta la seguridad vial a la hora de diseñar espacios próximos a los colegios, nos lleva al inicio de todo. ¿Acaso se prevén las zonas escolares pensando en la extraordinaria movilidad que se registra a primeras y a últimas horas de la jornada?

Quizá para la construcción de nuevos centros escolares, erigidos a rebufo de las necesidades generadas cuando la población infantil aumenta en un barrio, se haya tenido en cuenta la afluencia de tráfico, rodado y peatonal, que se da puntualmente, pero no hay que olvidar que gran parte de las escuelas de nuestro país se encuentran en el centro de pueblos y ciudades, y ahí normalmente hay poca tela que cortar: el movimiento que implica la escuela… o cabe, o no cabe.

Por eso, quizá no esté de más recordar que, en muchas ocasiones, el uso del vehículo privado para este tipo de desplazamientos es más un engorro que la ventaja que representa. Es cierto que la movilidad privada puede ser el medio de locomoción más ágil, pero cuando se alcanza el punto de saturación de las vías se invierte la relación entre los platos de la balanza, y tenemos decenas de vehículos particulares que, imitando al perro del hortelano, ni se mueven ni dejan.

En cualquier caso, no es cuestión de cargar tintas contra nada ni contra nadie. Nos encontramos ante un problema de afectación global y de responsabilidad compartida, y por esa razón no está de más echarle una buena lectura al informe, que no tiene desperdicio.

Más información | Instituto de Seguridad Vial de FUNDACIÓN MAPFRE
Foto | Daquella manera