La radio puede ser una gran compañera de viaje

Car radio

La radio puede ser una gran compañera de viaje. Ayuda a hacer más llevadero el camino, combate la monotonía de la carretera y además nos proporciona información, música y entretenimiento. En principio, es un elemento más de la seguridad activa del vehículo por cuanto evita que el conductor se amodorre y tenga un susto en la carretera.

Claro, que este elemento de seguridad puede convertirse fácilmente en todo lo contrario. Del buen uso que se le dé a la radio dependerá que sea una gran compañera de viaje o la peor de las compañías para ir en coche.

Lo primero es elegir adecuadamente la emisora. En cuanto a los contenidos generales, está claro que una música demasiado acelerada puede llevarnos rápidamente a un estado de tensión innecesario e incompatible con la conducción sosegada, pero también una pieza de música clásica demasiado monótona puede llevarnos a un estadio próximo al aletargamiento, lo cual tampoco resulta demasiado recomendable a la hora de conducir. Por poner un par de ejemplos más, una encendida tertulia o un debate parlamentario tendrían efectos parecidos sobre el conductor.

Hay contenidos específicos que también pueden dar pie a algunos problemillas. Es el caso de ciertas cuñas indicativas repletas de efectos estridentes o también de algunos anuncios publicitarios que emplean el sonido de las sirenas de la Policía para llamar la atención de los oyentes. Estos ejemplos, puestos en el habitáculo de un automóvil, pueden inducir al conductor a perder la atención necesaria para el manejo de su vehículo.

Hay otro factor que debemos considerar a la hora de sintonizar la radio. Una emisora con altibajos en la señal o con bruscos cambios de volumen nos puede dar un susto en el peor momento o, más frecuentemente, nos puede ir poniendo nerviosos a lo largo de nuestro camino. Oímos el crepitar de la radio, la señal que viene y va e inconscientemente pasamos a prestar más atención de lo normal al sonido que escuchamos de forma entrecortada para completarlo mentalmente. Es un problema cuando pretendemos compatibilizar esas acciones con la conducción.

En este sentido, el seguimiento automático de la frecuencia se presenta como un elemento ventajoso. No importa dónde quede la frecuencia de la emisora que escuchamos en cadena, ya que el mismo aparato se encarga de resintonizarse a medida que resulta necesario. Sin embargo, el sistema presenta un problema: hay cadenas radiofónicas que emplean sus emisoras para ofrecer contenidos locales. Así, si circulamos con el seguimiento automático de la frecuencia activado y las diferentes emisoras de la cadena ofrecen contenidos distintos, fácilmente dedicaremos más atención a los saltos de emisora que a la conducción.

Claro que, al final e independientemente de todo esto, lo importante para circular con seguridad haciendo uso de la radio es recordar cuál es la prioridad: pensar siempre que estamos escuchando la radio mientras conducimos, y jamás que estamos conduciendo mientras escuchamos la radio. Que no es lo mismo.

  • Algo muy “divertido” es escuchar el estado del tráfico en la radio por las mañanas … cuando ya te has metido en el atasco camino del trabajo.

    🙂

  • Más divertido si eres de los que la escuchan al despertar y no tienes que ir ese día a esa hora a trabajar y te los imaginas allí a todos… apiñaditos y cabreados. Odio el tráfico.