La presión de los neumáticos, control y descontrol en un vídeo de Michelin

La presión de los neumáticos del coche es un factor de seguridad imprescindible

Estos días le hemos dedicado un espacio a la presión de los neumáticos del coche, una cuestión de indudable importancia en materia de seguridad que, sin embargo, a menudo se nos pasa por alto. De hecho, en la campaña de revisión de neumáticos del año 2009 Michelin detectó que un 10% de los vehículos analizados circulaban con una presión de inflado inferior en 0,5 bar a la recomendada por el fabricante, a pesar de que las reacciones del vehículo cambian drásticamente cuando rodamos con una presión de inflado incorrecta.

Y es que quizá no somos conscientes de cuánto influye la presión de inflado de los neumáticos en el comportamiento del coche, así que seguramente vale la pena echarle un vistazo a un ilustrativo vídeo que Michelin ha preparado para esta ocasión.

Cuando la presión de inflado es inferior a la aconsejada, el vehículo pierde adherencia y estabilidad, sobre todo en terreno mojado, lo que se traduce en un nada despreciable aumento de la distancia que necesita el vehículo para frenar. Una frenada con unos neumáticos faltos de presión es una frenada ineficaz e inestable.

A la vista están los resultados. En el vídeo, grabado hace unos días en el Circuito del Jarama, se observa que el coche recorre una mayor distancia mientras frena, y eso es evidente, pero también se puede apreciar, gracias a las imágenes tomadas en primer plano de una de las ruedas, que la frenada es inestable, que el vehículo no se detiene con firmeza sino con un excesivo vaivén.

Y el comportamiento en curvas también se ve afectado por esa falta de adherencia y estabilidad, de manera que el vehículo que tiene una presión de inflado inferior a lo recomendado no traza los recorridos con la misma precisión que uno que circula con una presión de inflado correcta. De hecho, en casos extremos el neumático corre el riesgo de desllantarse, es decir, de separarse de la llanta, lo que ocasiona un reventón y la pérdida de control del vehículo.

Además, el neumático que trabaja a una presión de inflado menor de lo recomendado por el fabricante se calienta con mayor facilidad, se deforma y su desgaste es mayor, especialmente por los bordes. Por otra parte, una presión de inflado inferior a lo recomendado aumenta el consumo de combustible por haber mayor superficie de fricción contra el suelo de lo normal.

En el escenario opuesto, con una presión de los neumáticos superior a la recomendada por el fabricante, disminuye la superficie de contacto con el terreno y, por tanto, es menor la adherencia de la rueda, con el riesgo que esto conlleva. Además, el neumático sobreinflado sufre mayores desgastes por la zona central de la banda de rodadura. Por otra parte, un neumático con presión de inflado superior a la recomendada no absorbe las irregularidades del terreno correctamente, lo que al final redundará en un mayor desgaste del sistema de suspensión.

Y todo esto, por no prestarle un poco de atención a la presión de los neumáticos del coche comprobándola en frío al menos una vez al mes y siempre antes de un largo viaje. Si el neumático ha rodado y está caliente, podemos optar entre dejarlo enfriar durante dos horas antes de la medición o bien considerar un margen de 0,3 bar por encima de las presiones recomendadas. En realidad, es todo muy sencillo, y más ahora, que Michelin revisa gratis los neumáticos hasta el 24 de julio.