La nueva campaña de ‘Ponle Freno’ y los conductores más veteranos, o cómo ponerle freno al abuelo

Hombre mayor conductor

La dificultad de nuestros mayores para dejar de conducir es un asunto duro de acometer. Por un lado, está la *necesidad y el derecho a la movilidad* que permite el vehículo privado. Por el otro, está el hecho de que con el correr de los años van disminuyendo las *aptitudes psicofísicas necesarias para una conducción segura*. No es un tema nuevo, y de hecho desde *Circula Seguro* ya tratamos en el pasado este problema poniendo el foco sobre cómo detectar que un conductor está perdiendo facultades.

Además, este es un problema que aumentará cada vez más si tenemos en cuenta el ritmo de envejecimiento de la población. Quizá por eso, la plataforma ‘Ponle Freno’ ha puesto en marcha una campaña para concienciar a las personas mayores de que en la vida llega un momento en que, *por responsabilidad, más vale dejar el coche quieto*, y para ilustrar este problema han empleado una pieza de vídeo que me ha llamado la atención, ya que en ella aparecen algunas historias que dan mucho que pensar.

No es mi intención censurar lo que cuentan los protagonistas de estas historias, ya que en definitiva si las cosas salen bien todos llegaremos a esas edades y vete tú a saber cómo pensaremos entonces, pero no puedo evitar hablar del veterano conductor que presume de ser seguro sólo por no haber sido sancionado nunca, y mientras habla desde su puesto de mando *toma el volante por los radios* para pasear por la carretera *a sólo 50Km/h*, una actitud que en nada se parece a uno de los principios de oro de la circulación segura: *adaptar la velocidad al ritmo del tráfico y de la vía* para buscar en lo posible un *equilibrio entre seguridad y fluidez*.

Pero el ejemplo de este ciudadano sólo es uno más de la extraña situación que nos rodea. El año pasado se renovó el Reglamento General de Conductores y, producto de esta reforma legal y en el marco de la homogeneización con el resto de Europa, se alargó *el tiempo que pasa entre renovación y renovación del permiso de conducir*, que es el único elemento que tiene la Administración para supervisar sistemáticamente las condiciones psicofísicas del conductor.

Vigencia del permiso de conducir

A la vista de esta comparación entre los distintos reglamentos, sorprende un poco que se haya ampliado el plazo que media entre *reconocimientos médicos* precisamente en unas edades en las que por lo general *la salud va en franco deterioro*, y sobre todo que no se haya aprovechado la ocasión para programar reconocimientos más frecuentes y así *detectar a tiempo los problemas de salud* que son peligrosos para el manejo de vehículos, pero como la cuestión es de ámbito europeo será que está bien como lo han dejado, por preocupante que resulte desde el punto de vista de la seguridad vial.

Y es que aunque cualquiera que haya pasado por un reconocimiento de este tipo podrá corroborar que el apto se consigue con no estar ciego, sordo o medio alelado (dicho mal y deprisa), siempre será mejor eso que nada. Y a partir de los 65 años, posponer hasta cinco años un examen de aptitudes psicofísicas es *nada*.

Hombre mayor fuera del coche

En cualquier caso, este nuevo marco deja *para la responsabilidad del conductor* ya entrado en años la difícil decisión de *dejar de conducir*. Hombre, bien mirado, tiene su lógica. Y es que si el conductor es, durante toda su vida como tal, responsable de sus propias acciones al volante, la decisión de dejar el volante tiene que ser suya y sólo suya. Claro, que el problema está en que el conductor tenga una *percepción distorsionada* de las cosas, que le parezca que no pasa nada por circular en sentido contrario o que crea que conserva los reflejos para una conducción ágil y segura.

En ese sentido, la campaña de concienciación de ‘Ponle Freno’ puede ser una buena baza, ya que puede estimular a quien se resiste a dejar el coche con personajes que resulten modelos de comportamiento con los que identificarse. Porque, en suma, quizá *la mejor muestra de experiencia al volante* sea saber en qué momento toca dejar el coche en casa y, tras haber conducido durante millones de kilómetros, aprender a ser un buen acompañante.

Foto | Glenn Gould, Hydroxi
Vídeo | Ponle Freno
Gráfico | Josep Camós

  • Hace pocos dias fui a hacerme la revisión médica para la renovación del permiso de conducir en un establecimiento de Barcelona de nombre parecido a la Cruz Roja pero de otro color, y considero que es una autentica pantomima y un sacadineros, por no llamarle de otra forma, ya que, por ejmplo, la graduación de las gafas que me pusieron en el informe esta inventada, ya que no me hicieron ningún examen ocular. Tal como lo hacen es imposible saber si una persona esta facultada para conducir o no lo está.