La niña de la recta te pide que vayas despacio

Mucho se ha hablado de la niña de la curva, pero ¿y qué pasa con la niña de la recta? Bromas aparte, estamos ante una curiosa iniciativa de seguridad vial que se ha llevado a cabo en Vancouver (Canadá) por Preventable y BCAA Traffic Safety Foundation.

Se trata de una pintada en la carretera que produce un efecto óptico. Durante un instante, el conductor parece percibir que hay una niña en la carretera jugando a la pelota, y el objetivo es que este aminore… hasta que se da cuenta que le han engañado, pero el efecto ahí está.

Esto se ha probado en una calle de baja siniestralidad, durante una semana, y no hubo incidentes. Por un lado podemos pensar que es una buena idea, que mantiene alerta a los conductores y que los “despierta” de la insensibilización que se puede llegar a tener en áreas residenciales o cerca de colegios.

Obviamente, cuando se haya visto esto más de una vez, perderá la efectividad y dejará de ser una pintura original en el asfalto. No faltan los detractores, que opinan que más de uno puede pegarse un susto al creer que es una niña de verdad, que podría haber frenazos o volantazos.

Corcho, ¿y si hay una niña de verdad, la atropellan, o dan volantazos o frenazos? A ver si la única manera de ralentizar el tráfico en zonas sensibles va a ser con resaltos, radares o semáforos. No siempre pedir las cosas “por favor” funciona, y hay que pasar a medidas más impopulares pero más efectivas.

Personalmente creo que si me topase con esto, primero me llamaría la atención, y me recordaría (si es que no iba pendiente) que tengo que ir muy atento. En mi caso, como no suelo pasar por las horas de entrada o salida de la chavalería, reconozco que a veces no paso a los 30-40 km/h de rigor… porque no hay niños y estoy seguro de ello (o al 90%).

Es imposible no despistarse nunca. De todas formas, mejor caer en el error con una niña de mentira, pintada en la carretera, que con una de verdad. Este comentario también vale para chicos, como no puede ser de otra manera.

“Probablemente no esperabas ver niños corriendo en la carretera” dice el eslogan de la campaña. Los niños, son niños, y no tienen la culpa de serlo. Por eso, cuando un niño sale delante de nuestro morro “de la nada”, o vemos botando una pelota y sale un niño detrás, nos acordamos de su familia entera.

Todos hemos sido niños, y fruto de la inocencia y la ignorancia del peligro, amén de un campo visual más reducido, falta de madurez sensorial y una menor atención a las normas del tráfico, hemos sido vulnerables. Pensemos en ello cada vez que puede salir un niño de la nada. Si los vemos, al loro, y si no los vemos, más al loro todavía.

¿Qué os parece esta medida? ¿Buena o mala idea?

Vía | Ni me va, ni me viene, km77
Fuente | Wooster Colective
Vídeo | Youtube