La mala costumbre de no mantener la distancia de seguridad

Tres coches circulando pegadísimos por autopista

Tres coches circulando pegadísimos por autopista

Hace unos meses tuvimos ocasión de escribir sobre la mala costumbre de circular por el carril central en las autopistas. Hoy hablaré de otra mala costumbre que desafortunadamente es más frecuente de lo que parece y que si cabe entraña más peligros y riesgos para la seguridad vial. Me refiero a la mala costumbre de no mantener la distancia de seguridad.

Y sí, es una mala costumbre porque cuando nos enseñaron a conducir, al menos para sacar el permiso, nos enseñaron entre otras cosas la importancia de mantener la distancia de seguridad con el vehículo que nos precede, y nos lo tuvimos que aprender de memoria pues también entraba en la parte teórica. El problema es que con los años hay cosas que se nos olvidan, nos confiamos, o cogemos malas costumbres sin querer, y en general sin que haya mala fe.

Distancia de seguridad

La distancia de seguridad es el espacio en metros que debe haber entre nuestro vehículo y el vehículo que nos precede para ser capaces de detener por completo nuestro automóvil, sin alcanzar al que va delante. La distancia de seguridad no es constante, es variable pues se ve afectada por múltiples condiciones.

Y además mantener la distancia de seguridad es obligatorio por ley, y si no se mantiene es motivo de sanción, económica y de pérdida de puntos.

La distancia de seguridad por tanto depende de la velocidad que llevemos, de las condiciones meteorológicas, de la capacidad de frenado de nuestro vehículo, de las condiciones del pavimento y de nuestra propia capacidad para frenar.

– A más velocidad la distancia aumenta.
– Cuando llueve, graniza o nieva, la distancia aumenta.
– Si nuestro vehículo no tiene en buen estado los frenos, amortiguadores o neumáticos, la distancia aumenta.
– Si el pavimento está resbaladizo, por el tipo de material, por desgaste, por arena o grava suelta, etcétera, la distancia aumenta.
– Si estamos cansados, si ese día no tenemos los reflejos tan despiertos, si vamos distraidos, la distancia aumenta.

frenada-mojado

Distancia de reacción y distancia de frenado

La distancia de seguridad resulta de sumar dos distancias: la distancia de reacción más la distancia de frenado.

– La distancia de reacción es el espacio en metros que transcurre en ese intervalo de tiempo que pasa desde que vemos el detonante (por ejemplo un obstáculo), lo procesamos y resolvemos que debemos frenar (o esquivar). Depende del conductor y de la velocidad.
– La distancia de frenado es el espacio en metros que transcurre desde que pisamos el freno hasta que el vehículo termina por detenerse. Depende de la meteorología, del estado del vehículo y del pavimento.

No olvidemos además nunca que no es lo mismo frenar en seco, que frenar en mojado. La distancia de frenado en mojado, cuando llueve, puede aumentar hasta el doble de cuando se frena en seco. Y con nieve o hielo es todavía peor, puede aumentar hasta diez veces más, porque en esas condiciones es casi como patinar sobre hielo.

Por cierto, no es lo mismo tiempo de reacción que distancia de reacción, aunque estén relacionados. El tiempo de reacción depende solo del conductor, y es el intervalo que tarda en reaccionar. Podríamos decir que en perfecto estado físico y psíquico, siempre será muy parecido. Lo que cambia es la distancia de reacción, ya que depende de la velocidad. Pongamos que una persona tarda un segundo en reaccionar: no se recorre la misma distancia en ese segundo circulando a 50 km/h que circulando a 120 km/h, a más velocidad será mayor la distancia.

Echemos unas cuentas rápidas.

– Circulando a 50 km/h en tan solo un segundo se recorren 13,89 m. Eso vienen a ser 3,3 coches de tamaño medio (tipo Megane, Golf, Astra) puestos en fila uno detrás de otro.
– Circulando a 120 km/h en tan solo un segundo se recorren 33,33 m. Eso vienen a ser 7,8 coches puestos en fila uno detrás de otro. O con otro simil, es más distancia que la que mide una piscina reglamentaria de 25 m y más distancia que lo que mide una cancha de baloncesto (28 m).

Como a muchas personas les resulta difícil valorar la distancia de seguridad, se suele dar como referencia aproximada un tiempo de seguridad: se habla de que si se dejan 2 segundos de intervalo en ciudad y 3 segundos de intervalo en carretera y autopista, estaremos manteniendo una distancia de seguridad bastante correcta.

Esa distancia no es suficiente en autopista a 120 km/h

Esa distancia no es suficiente en autopista a 120 km/h

¿Entonces por qué no se mantiene la distancia?

Entonces, si esto lo hemos tenido que estudiar para sacarnos el carné, y enseñar nos lo han enseñado en la autoescuela en su día, ¿por qué luego en la práctica no se mantiene la distancia de seguridad? No quiero generalizar, pues por supuesto que hay conductores que la mantienen, pero todos nos hemos encontrado por la calles y carreteras con otros que no lo hacen. Suelen ser esos conductores de un vehículo que ves pegado a ti por el espejo retrovisor, que parecen tener prisa y no recordar lo difícil que es frenar un automóvil.

A 120 km/h la distancia de seguridad que se recomienda es de 99 m. Eso es prácticamente lo que mide un campo de fútbol, no el espacio equivalente a un coche o dos, no. Y eso es en seco, en mojado hay que dejar todavía más distancia.

La distancia de seguridad viene impuesta por las leyes de la física. Podemos creernos los mejores conductores (e incluso serlo), y podemos creer que nuestro coche es también el mejor, pero detener un automóvil desde 120 km/h hasta cero lleva muchos metros inexorablemente.

Podemos conducir muy concentrados por una autopista estupenda, pero en cualquier momento puede surgir un imprevisto: una avería, un animal, un obstáculo… y entonces es cuando habrá que reaccionar. Cuanta más distancia más margen habrá para reaccionar y frenar el vehículo.

Las consecuencias de no guardar una distancia de seguridad suficiente son nefastas: alcances y colisiones múltiples. En España es la segunda infracción más frecuente en los accidentes. Al año unas 4.000 personas sufren esguince cervical por un alcance debido a no guardar la distancia de seguridad (ellos, o el vehículo que venía detrás de ellos).

Por favor, no cojamos malas costumbres. No olvidemos mantener la distancia de seguridad.

Foto | Motorpasión
Vídeo | Tarakachkin (YouTube)
En Circula Seguro | La distancia de seguridad en parado

  • Luisma

    Aparte de la cuestión de la seguridad (que es la primordial), el mantener una distancia de seguridad correcta o incluso más amplia de lo necesario, sobre todo en tramos urbanos o semiurbanos, añade comodidad, al tener un “buffer” que permite evitar frenazos y acelerones si el vehículo de delante varía su velocidad.

    Por otro lado, nunca he entendido la actitud de ciertos conductores que se pegan al vehículo precedente, incluso cuando este va lento por estar detrás de un camión adelantando en autopista (el caso de los camiones a 90 adelantando a otro a 89,9 durante kilómetros, también da para un artículo). Y ya no digo en caso de tráfico denso. Yo he visto algún accidente grave por esta causa. Llegar al final de una autopista, donde normalmente se forman atascos en la incorporación a la avenida de entrada a la ciudad, y encontrarte un coche haciendo eses y pegandose al de delante. Acabó empotrado contra la plataforma de una grúa que estaba retirando un vehículo averiado.

  • Álvaro

    También abría que tener en cuenta esos que se meten entre 2 coches sin medir la distancia ni con el delante ni con el detrás, y encima se meten frenando y tocan los coj***.