La inversión en mantenimiento de las carreteras es necesaria e imprescindible

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En la conducción hay que insistir en que todos los conductores seamos prudentes. Es cierto. Debemos saber manejar bien nuestro vehículo, debemos conducir concentrados y con precaución, evitando las distracciones, no debemos beber ni consumir drogas si vamos a conducir, debemos respetar las normas de circulación, no debemos correr más de la cuenta, etcétera.

Y sí, sigue siendo cierto que el factor humano está presente en la mayor parte de los accidentes, aproximadamente tres de cada cuatro. Cierto también. Pero esto no exime a la administración de algo no menos importante y que también tiene una gran importancia en la seguridad: el adecuado mantenimiento y conservación de todas las calles y carreteras.

El mal estado de la vía es causa de accidentes, no lo olvidemos

El mal estado de una carretera, por una pintura de las marcas viales desgastada que casi no se ve, por un asfalto muy deteriorado que se está desprendiendo, por la falta de iluminación y de elementos reflectantes, por el deterioro de los vallados, por los problemas de drenaje del agua, y así tantos otros problemas, no solo afecta directamente a la seguridad por aumentar el riesgo a sufrir un percance, por ejemplo porque pueda ser más fácil sufrir un pinchazo o porque la adherencia cuando llueve sea peor.

De manera indirecta, y camuflado como error humano, pueden conducir también al accidente. Por ejemplo conducir de noche por una carretera en la que casi no se ven las marcas viales de los carriles o donde falta alguna señal importante, o esta no se ve bien por estar en mal estado, pensemos antes de una curva, aumenta la probabilidad de que el conductor cometa un error, no porque quiera o hiciera algo mal, sino porque falla la información que tiene que recibir para tomar decisiones correctas.

Del mismo modo tener que circular por una carretera con el asfalto en mal estado, con grietas, ruidoso, incluso con baches, provoca un sobreesfuerzo, fatiga y cansancio extra sobre el conductor que tenga que realizar un viaje, que también aumentará el riesgo de que este cometa un error. Y de nuevo no es culpa directa del conductor, sino que viene derivada de una carretera en mal estado.

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Ayuntamientos, Comunidades Autónomas y Estado central, todos son responsables

Lamentablemente, debido a la fuerte crisis económica y financiera que hemos sufrido durante estos últimos años, más de los que deberían ser (más de seis van a ser), y que las Administraciones públicas se encontraran con menos ingresos, se han aplicado recortes muy fuertes en la inversión en infraestructuras, y no solo en la construcción de nuevas, no siempre tan importante como a veces se quiere hacer ver, sino también en el mantenimiento y conservación de las ya existentes.

Para que nos hagamos una idea, el año de mayor inversión en infraestructuras en España se invirtieron más de 46.700 millones de euros, en 2013 se invirtieron solo 9.173 millones. Es cierto que se ha aumentado algo el presupuesto para inversión, y también es cierto que no es cuestión de volver a invertir tantos millones como antes en infraestructuras a veces de dudosa utilidad real. No estamos diciendo eso.

La cuestión es que hay que invertir más en mantenimiento y conservación. En el año 2014 se invirtieron 993 millones de euros en conservación y explotación de carreteras. Según datos de Euroconsult, solo para reasfaltar todas las carreteras que lo necesitan, tanto de la red del Estado como de la red de las Comunidades Autónomas, se necesitarían como mínimo unos 5.200 millones de euros.

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La realidad es la que es. Muchas carreteras, y sucede más en las de titularidad autonómica, están en mal estado de conservación, siendo sobre todo el firme lo que más deteriorado se encuentra. Las ciudades también están sufriendo calles cada vez en peor estado.

Esto es muy grave, si el asfalto de una calle está en mal estado, la adherencia empeora, el neumático tiene peor contacto con el suelo, y la distancia de frenado aumenta. Esto supone una diferencia suficiente para que no podamos frenar nuestro coche a tiempo y terminemos por atropellar a un peatón.

Esto no puede ser, si pretendemos vivir en un país europeo avanzado que lleva años pretendiendo liderar la reducción de la siniestralidad vial.

Invertir hoy reduce el gasto un 70 % mañana

Puesto que la crisis es como es, y en efecto cuando no se tiene dinero, tampoco se puede gastar, durante unos pocos años se puede comprender que se reduzca al mínimo el dinero que se emplee en estos menesteres. Así es, pero una cosa es posponer una obra nueva, lo cual supone además un ahorro muy importante, y otra diferente es descuidar el estado de una carretera existente y que se utiliza a diario.

Y hay que tener presente algo muy importante. El dinero que se emplea en conservación y mantenimiento de las carreteras no es un gasto, es una inversión. Cada euro que se invierte en conservación supone al final un ahorro de cinco euros a los diez años, que sería lo que costaría reparar deficiencias graves en una carretera que se haya descuidado por completo. Esta inversión así mismo, alarga la vida útil de la carretera entre 20 y 30 años más. Reasfaltar una carretera es mucho más barato que hacerla nueva, así de fácil.

Así para asegurar la máxima seguridad en la circulación, y además para ahorrar dinero a la larga, la inversión en mantenimiento de las carreteras es necesaria e imprescindible

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En Circula Seguro | Cómo conservar las carreteras para maximizar la seguridad