La herramienta más importante para circular seguro

El cerebro es la herramienta más alucinante del universo

¿Alguna vez os habéis preguntado qué característica del ser humano es la más importante a la hora de conducir? ¿Las manos? ¿El juego de pies? ¿La vista? Mi respuesta personal es, redoble de tambores: nuestro cerebro.

Ese kilo y medio del que tanto nos enorgullecemos. Esa masa gris que nos hace humanos (aunque sólo es de ese color cuando estamos muertos… en vida domina el rojizo del riego sanguíneo). Trillones de sinapsis al servicio de la racionalidad, analizando nuestro entorno y determinando las mejores acciones.

Por muy orgullosos que estemos del tesoro que guarda la tapa de los sesos tiene un enorme defecto. Pese a ser el ordenador más potente del mundo (para algunas tareas específicas), sigue siendo harto incapaz de analizar todo el universo a la vez. De hecho, ni siquiera puede procesar todo lo que tus cinco sentidos están captando actualmente.

Por eso, eones de selección natural han entrenado nuestro sistema nervioso en lo que se ha convertido en su mejor especialidad: filtrar. Dedicar en exclusiva sus limitados recursos a aquello que capta su atención, intentando hacerlo lo mejor posible.

Como diría un zombie: Cerebrooooooos

La pega es esa: necesita desviar recursos y utilizarlos únicamente en aquello que capta nuestra atención. Solemos decir que ponemos los cinco sentidos; pero es más bien al revés, apagamos los sentidos que no son importantes para la tarea en cuestión.

Estando al volante, con la responsabilidad que ello comporta sobre nuestras vidas, la de nuestros acompañantes y la del resto de usuarios de la vía; nuestra obligación es conseguir que el asunto que acapare los recursos de procesado de nuestro cerebro sea precisamente la conducción.

Bueno, la cosa no es tan drástica. Los circuitos neuronales de un conductor experimentado están suficientemente entrenados en la tarea para no necesitar el 100% de la capacidad de razonamiento consciente. Eso nos permite compatibilizar la conducción con otras tareas secundarias, como escuchar la radio y charlar con nuestros acompañantes.

Sin embargo, es importante que el control de nuestro vehículo sea en todo momento la actividad principal de nuestra mente. De esa forma, si en cualquier momento ocurre algo a nuestro alrededor que requiere nuestra atención inmediata, si el cerebro sabe que su actividad principal es conducir, no tendrá dudas en arrinconar momentáneamente el resto de actividades para centrarse en lo que importa.

Llaveros cerebrales

En caso contrario, si dejamos que nuestra mente se centre en otras tareas, que pasen a ser lo más importante para él, cualquier imprevisto en la carretera nos sorprenderá. Nuestra mente necesitará cierto tiempo para decir «eh, tengo que dejar de hacer esto y volver a pensar en la carretera». Tiempo que podría ser de mortal necesidad.

Aún peor, al haber dejado de utilizar los recursos principales del cerebro a la conducción (esto es, al haber perdido la atención), no seremos conscientes de la situación. Necesitaremos tiempo extra para evaluar lo que ocurre y actuar en consecuencia. Tiempo del que, a menudo, no disponemos, lo que suele conllevar precipitación.

Tenemos en nuestro cráneo la herramienta más poderosa de todo el universo. Lo más maravilloso es que es la única herramienta capaz de aprender a usarse a si misma de la mejor manera posible. ¿Tenemos excusa para no hacerlo?

Fotos | USB, Skpy, Dewolfe001

  • Antonio Serrano

    Puede parecer una obviedad eso que dices, pero muchos conductores lo ignoran. Da igual el tipo de vehículo, sus prestaciones, el entorno y cualquier otro factor. En última instancia quien gobierna el vehículo es el cerebro de quien lo dirige. De ahí la necesidad de descansar, de no alterar esa capacidad cerebral con sustancias y de ejercitar cómo usar eficazmente ese cerebro. Es complicado, y exige esfuerzo y disciplina. Mantenerse atento en un tramo de autovía monótono puede ser complicado, pero de ello depende nuestra vida. La tendencia habitual es a quedarse adormilado, perder la concentración, y hacer otras tareas “complementarias” que acaban siendo principales, como bien dices, Jaume.

    El estudio de la atención es muy atractivo, y nos permite conocernos mejor, entendiendo qué es la atención selectiva, la atención dividida y la atención sostenida.

    Para entender qué es la atención selectiva, tenemos este divertido video: http://www.youtube.com/watch?v=p0FJ1Lk5tv4href>

    ¿Y controlando la atención tenemos el problema resuelto? Me temo que no. Hay otros aspectos del cerebro menos conocidos pero igualmente importantes: la motivación y las emociones. Pero eso ya es otra historia.

    ¡Quien hubiera dicho que conduciendo podemos conocernos mejor a nosotros mismos y a nuestro cerebro! Desde ahora, cuando veamos un conductor que circula seguro, sabremos a ciencia cierta que:

    1) Tiene cerebro (viene de serie).

    2) Lo está usando (es gratis).

    • Jaume

      Buen comentario, Antonio.